El pronóstico es bueno salvo en casos de riesgo concomitante



27 ene 2014. 13.30H
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Redacción. Madrid
Las infecciones respiratorias agudas constituyen las infecciones más frecuentes en la población infantil y la principal causa de hospitalización pediátrica, siendo en los niños menores de cinco años donde se ven los casos más graves, y el invierno, en especial los meses de diciembre, enero y febrero, cuando se produce el mayor pico de incidencia.

Xavier Carbonell-Estrany.

Las infecciones respiratorias son todas aquellas patologías infecciosas que afectan a las vías respiratorias, según ha explicado Xavier Carbonell-Estrany, presidente de la Asociación Mundial de Medicina Perinatal , quien ha recordado que estas infecciones están, en casi la totalidad de los casos, producidas por virus, siendo el  virus sincitial respiratorio (VRS) la causa más frecuente.

“Prácticamente todos los niños se han visto afectados durante el primer año”, ha recordado este experto que, queriendo evitar la alarma, ha subrayado que “la infección solo se complica en un 1 o 2 por ciento de los niños” y, por lo tanto, el “pronóstico en niños sanos es bueno”, del mismo modo que “la mortalidad en países desarrollados es muy baja”; por el contrario, ha añadido, “en países subdesarrollados puede matar a miles de niños”. Las organizaciones médicas estiman que alrededor de dos millones de niños menores de cinco años mueren al año en el mundo a causa de una infección respiratoria aguda.

El problema cambia cuando se habla de los niños de alto riesgo. En ellos la tasa de hospitalización en los centros españoles por infecciones respiratorias agudas (prematuros, niños con enfermedad pulmonar crónica o cardiopatía congénitas) ronda el 13 por ciento, pudiendo aumentar en los casos de enfermedad pulmonar crónica o cardiópatas al 25 por ciento.

A medida que la edad de gestación –o sea, el momento de nacimiento– se acerca al término (por ejemplo, en el caso de los prematuros tardíos de 33-35 semanas) el riesgo de hospitalización disminuye pero sigue siendo alto (5 por ciento) teniendo en cuenta la gravedad de la infección que puede obligar a un ingreso en cuidados intensivos del 20 por ciento de los casos.

De éstos, el virus respiratorio sincitial (VRS) está presente en alrededor del 77 por ciento de los casos, seguido del virus de la gripe (15 por ciento), el adenovirus (6 por ciento) y el virus para influenza (2 por ciento). El VRS es el de más alto contagio, se estima que infecta a alrededor del 75 por ciento de los niños durante el primer año de vida y a cerca del cien por cien al final del segundo año.

Existen diferentes tipos de enfermedades dentro del grupo de las infecciones respiratorias agudas, como bronquiolitis, neumonía, otitis, sinusitis, resfriado común, faringitis, laringitis o epiglotitis, entre otras. “Las complicaciones en las vías respiratorias bajas representan 20.000 visitas a urgencias hospitalarias y hasta 10.000 hospitalizaciones”, ha advertido el experto.

Como media, se necesitan tres días de incubación; cuando la carga viral es más alta suele cursar con rinitis, mocos, tos, sibilancias, aumento del trabajo respiratorio, etc., aunque lo normal es que la cara viral se reduzca en siete días. En cuanto a los cuadros clínicos asociados, se encuentra típicamente la bronquiolitis.

Cada vez se acumula más evidencia de que ciertos virus respiratorios –en especial el VRS– que afectan al bronquio producen efectos indeseables a largo plazo (como son, por ejemplo, los  episodios de sibilancias recurrentes) que obligarán durante muchos meses o años a innumerables visitas a urgencias e incluso a algunos ingresos hospitalarios, proceso que puede durar hasta los 6-12 años en ciertos casos con todo el gasto sanitario que ello implica amén de los problemas para el niño y los padres que comporta; otros ejemplos son las neumonías, laringitis, síndromes febriles o gripales y cuadros catarrales.

Se consideran niños de alto riesgo, por el volumen que representan, “los bebés prematuros, los que padecen cardiopatías congénitas y los que tienen afecciones pulmonares”, debido a que tienen un menor desarrollo de las vías respiratorias o, en algunos casos, mayores dificultades para la mecánica respiratoria como es el caso de los trastornos neuromusculares.

Además, hay que tener especial cuidado con los niños inmunodeprimidos (trasplantados de médula ósea, etc.), cuyo sistema inmune no cumple con el papel de la protección que le corresponde; niños con síndrome de Down tienen el riesgo de padecer infecciones respiratorias agudas por las alteraciones morfológicas de las vías respiratorias superiores; y niños que padecen fibrosis quística, una patología genética en la que se obstruyen las vías respiratorias.

Más vale prevenir

A la hora de hablar de prevención, Carbonell-Estrany ha declarado que “es importante empezar por lo que no cuesta dinero”, y, para ello, “educación sanitaria de prevención” y “formación en los profesionales de la sanidad” son dos puntales a la hora de evitar la infecciones, aunque reitera es en los grupos de riesgo donde hay que poner más hincapié.

Resulta importante tener en cuenta que estas infecciones se ven agravadas por peligros ambientales, como la contaminación del aire en espacios cerrados o el contacto con el humo del tabaco, y en el exterior por el tráfico y la contaminación industrial.

Entre las medidas higiénicas que se pueden llevar a cabo fácilmente para evitar el contagio de las infecciones respiratorias destacan: lavarse las manos más a menudo y siempre antes de tocar al bebé, evitar entornos cerrados y potencialmente contagiosos (casa, colegio, guardería), y limpiar las superficies donde haya estado una persona que padecía una enfermedad respiratoria o un simple catarro, mantener limpios los objetos que están en contacto con los bebés (juguetes, platos, cucharas, biberones).

Además, es recomendable alejar a los bebés de las personas que puedan tener algún tipo de virus o infección, utilizar pañuelos desechables para que los virus no puedan circular y tirarlos inmediatamente, utilizar material de higiene distinto del de las personas mayores y evitar el humo del tabaco cerca de los bebés. Asimismo, ha añadido, “consideramos importante fomentar la lactancia materna factor que parece es claramente protector”.

Dependiendo del perfil del paciente y del tipo de virus que provoque la infección respiratoria aguda, se aplicarán diferentes abordajes para curar al paciente o evitar el contagio. En los casos de niños de alto riesgo citadas para tener una hospitalización por VRS, existen guías y pautas publicadas por entidades científicas de peso como pueden ser las Guías de Consenso de las Sociedades Nacionales de Neonatología, Neumología Cardiología, las mismas guías de Ministerio que establecen para estos caso las pautas de la prevención con anticuerpos monoclonales, aunque pautas diferentes para enfermedad pulmonar, cardiopatías, y en gestaciones menores de 32 semanas y entre 32-35 semanas.


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