Redacción Médica
20 de septiembre de 2018 | Actualizado: Jueves a las 14:35

El médico español no dice al enfermo: “Lo siento”

Estados Unidos y Reino Unido ponen de moda las ‘I’m sorry laws’

Domingo, 05 de julio de 2015, a las 17:22
Javier Barbado. Madrid
Los médicos españoles deben dar explicaciones al enfermo cuando las cosas no salen bien, pero no se les ha recomendado, por medio de directrices específicas, que se planten “cara a cara” frente a él para pedirle perdón.

Esta gráfica forma de expresar el acto de pedir disculpas al paciente sí está recogida, en cambio, en una serie de recomendaciones a cargo de la Joint Comission International (cuyos preceptos se cumplen en España, por lo general, de forma fragmentada a partir de acreditaciones en servicios, hospitales o centros) y las denominadas I’m Sorry Laws, oriundas de Estados Unidos y del servicio de salud británico (National Health Service o NHC), según ha corroborado a Redacción Médica el jurista especializado Juan Siso.

El presidente de los médicos británicos, Niall Dickson.

En el caso de este último, una serie de negligencias asistenciales acaecidas en un hospital, el de Stafford, dio pie a una investigación conocida como Informe Francis, que se publicó, en su versión definitiva, el 6 de febrero de 2013, y que contiene 290 consejos u orientaciones (no exentas, por cierto, de críticas por parte de otros autores, en concreto académicos de la Universidad de Oxford y del King’s College London, que arguyen que predisponen al malentendido en la relación médico-paciente).

En todo caso, a finales del mes junio, el NHS se dotó de nuevas recomendaciones a partir de la misma idea: trasladar a cada médico lo que el mismo servicio de salud británico había recopilado el pasado mes de abril en forma de directrices dirigidas a las organizaciones en aras a admitir los errores de la práctica cínica diaria.

Estas nuevas indicaciones dejan claro que tanto el enfermo como sus familiares tienen derecho a recibir la disculpa explícita del médico que haya cometido el error o, en el peor de los casos, negligencia durante el acto clínico. Y, para que no haya atisbo de duda en qué se quiere transmitir a los galenos, se especifica que éstos, frente al paciente, deben incluir, en su conversación, la expresión meridiana y universal de “lo siento” por lo sucedido.

Para el presidente del Colegio General de Médicos británico, Niall Dickson, no cabe duda del beneficio, para los propios médicos, enfermeros y matronas, de llevar a la práctica estos postulados: “Si el médico pide disculpas eso puede suponen una enorme diferencia en su relación con el enfermo”, ha asegurado.

Código deontológico y Guía del Buen Quehacer Médico

Por el momento, ¿existe en España algo similar? Fuentes de la Organización Médica Colegial (OMC) han confirmado a Redacción Médica que lo más parecido a que deben obedecer los médicos españoles en este sentido reside en el Código Deontológico, de obligado cumplimiento moral (pero sin que se trate de una obligación dictaminada por la ley).

Más en concreto, el artículo 17.1 del mencionado código recoge que el médica “deberá asumir las consecuencias de sus actuaciones y errores ofreciendo una explicación clara, honrada, constructiva y adecuada”. Y –aclaran las mismas fuentes– también debe mencionarse el artículo 11 de la Guía del Buen Quehacer Médico, más cercano a las recomendaciones anglosajonas desde un punto de vista formal, que reza así: “El médico ha de ser honrado y sincero con sus pacientes cuando se producen complicaciones, errores o accidentes. Si su paciente sufre algún daño físico o psíquico estando bajo su cuidado, el médico procurará con prontitud: remediar la situación producida, si es posible; y explicar lo antes posible, a sus familiares o a ambos, de forma completa y comprensible, qué es lo que ha sucedido, y las previsibles consecuencias a corto y largo plazo”.

El otro lado de la balanza o el deber del autocuidado

También la especialista en Medicina Preventiva y vicepresidenta del Foro Español de Pacientes Maria Dolors Navarro, ha reflexionado para este periódico sobre las prioridades del paciente, hoy, en España. Desde su punto de vista, el autocuidado y la responsabilidad de propio enfermo son el otro lado de la balanza que no debe descuidarse.

Respecto a las directrices anglosajonas, ha traído a colación que, en estos países, se llevan a cabo políticas de máxima transparencia, por ejemplo, en resultados de salud por servicios y hospitales, lo cual no existe todavía en España y, en todo caso, se ha preguntado en voz alta si uno, como enfermo, querría siempre y en todo caso conocer la estadística de mortalidad del cirujano que le va operar, pues tal vez no fuera así.