Redacción Médica
17 de julio de 2018 | Actualizado: Martes a las 11:40

El Hospital Fundación Alcorcón abre una Unidad de Rehabilitación Cardiaca

El programa incluye entrenamientos físicos con tres niveles de riesgo: bajo, moderado o alto

Martes, 26 de marzo de 2013, a las 13:05

Redacción. Madrid
El Hospital Universitario Fundación Alcorcón, perteneciente a la red de hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, ha puesto en funcionamiento una Unidad de Rehabilitación Cardiaca que viene a completar la amplia cartera de servicios que ofrece a su población asignada.

Modoaldo Garrido, gerente del H. Fundación Alcorcón.

Esta unidad desarrolla un programa de intervenciones preventivas y entrenamiento físico, coordinado por distintos especialistas, para mejorar los aspectos físicos, psicológicos y sociales del paciente cardiológico.

La unidad ofrece una atención integral a pacientes que han padecido una cardiopatía isquémica -angina o infarto de miocardio-, a los que presentan una insuficiencia cardiaca y a los que han sido intervenidos por cirugía cardiaca de bypass o de recambio valvular. El objetivo es estabilizar, enlentecer o incluso regresar la progresión de la aterosclerosis y, por tanto, de la enfermedad cardiaca.

Equipo multidisciplinar

En la Unidad de Rehabilitación Cardiaca participan diversos especialistas, como cardiólogos, neumólogos, urólogos, endocrinólogos, rehabilitadores, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos y trabajadores sociales, para ofrecer un abordaje integral e individualizado.

La rehabilitación se realiza en el hospital durante un periodo dos meses y se inicia aproximadamente un mes después de que el paciente haya sufrido un episodio cardiológico agudo. El programa incluye entrenamientos físicos con tres niveles de riesgo: bajo, moderado o alto que se complementan con cursos de formación.

Numerosos beneficios para el paciente

Para recibir rehabilitación cardiaca, al paciente se le realiza una ergometría o prueba de esfuerzo que estratifica el riesgo y cuantifica los parámetros de entrenamiento físico seguros para el paciente.

La evidencia científica demuestra numerosos beneficios para el paciente, entre ellos, la recuperación máxima de la capacidad funcional mediante un programa de entrenamiento físico supervisado, el control de los factores de riesgo cardiovascular y la disminución del periodo de convalecencia, además de facilitar la readaptación personal, social y laboral del paciente mediante técnicas psicológicas que le ayudan a manejar la enfermedad y las complicaciones asociadas.