14 nov 2018 | Actualizado: 11:50

El ADN circulante destierra a la biopsia clásica en el diagnóstico del cáncer

Investigadores y expertos apuestan por él para predecir tumores y sus mutaciones

Miércoles, 24 de febrero de 2016, a las 12:21
Eduardo Ortega Socorro / Imagen: Cristina Cebrián. Madrid
Los investigadores apuestan por el ADN que se puede recoger en el plasma sanguíneo como biomarcador para predecir los tumores y cánceres en el futuro. De hecho, consideran que este rastro genético, más conocido como ADN circulante, debe formar parte del presente del arsenal de los oncólogos, dado que permite disponer de una biopsia líquida del estado en tiempo real del tumor.

Javier Guerra, director médico de la Fundación Jiménez Díaz (FJD); Federico Plaza, vicepresidente del Instituto Roche; Carmen Ayuso, directora científica de la FJD; Emilia Sánchez Chamorro, directora general de Planificación, Investigación y Docencia de la Consejería de Sanidad de Madrid;  Damián García-Olmo, jefe del Departamento de Cirugía de la FJD; Jesús García Foncillas, director del Oncohealth Institute de la FJD, y Juan Antonio Álvaro de la Parra, gerente regional de IDC Salud.

 
Así lo consideran los clínicos y científicos reunidos por la Fundación Jiménez Díaz (FJD) y el Instituto Roche en la 11 Reunión Internacional sobre Investigación Traslacional y Medicina Personalizada, que se ha celebrado en Madrid. En ella Carmen Ayuso, jefa del Departamento de Genética del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (FJD), deja clara su apuesta por este "biomarcador, que no es invasivo y sí fácil de obtener, y de su eficacia existen ejemplos tanto en cáncer como en enfermedades raras".
 
Es más, está probado que el análisis del ADN circulante prueba el estado de determinados tumores desde hace años. "El cáncer colorrectal vierte su ADN en el torrente sanguíneo y no hay un solo examen en el que no esté reflejado", indica Damián García-Olmo, jefe del departamento de Cirugía de la FJD. A esta visión se suma Federico Rojo, director del Biobanco también de la FHD, quien recuerda que "la mayoría de las alteraciones tumorales está presentes en sangre, especialmente en pacientes con enfermedad avanzada".
 
Con todo, este especialista también avisa de que la calidad y éxito de la biopsia liquida dependerán de varios factores, "como la calidad del tubo de obtención, el volumen de sangre que se obtenga, la calidad del preservante o el tiempo de procesado".

Sin embargo, Ayuso añade nuevos 'pros', como que esta técnica permite "ahorro económico y evita riesgos". En definitiva, que se debe acabar convirtiendo en una de las acciones fundamentales en medicina personalizada". Una idea que comparte Jesús García-Foncillas, director del Oncoheallth Institute (que pertenece a la FJD), quien indica que gracias a biomarcadores como este "la medicina de precisión es ya una realidad".
 

Damián García-Olmo; Jesús García-Foncillas; Federico Rojo, director del Biobanco de la FJD, y Joan Albanell, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar, de Barcelona. A la derecha, durante su intervención, Luis Paz Ares, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre.


Preocupación
 
Al acto también ha acudido Emilia Sánchez Chamorro, directora general de Planificación, Investigación y Docencia de la Consejería de Sanidad de Madrid, quien asegura que "la medicina personalizada y traslacional ha sido parte fundamental de la medicina pública", y apuesta por ella para "un cambio asistencial a un modelo individualizado de asistencia sanitaria".
 
Sin embargo, reconoce que la Comunidad de Madrid está "preocupada" por la situación de la investigación sanitaria en la región y que hay compromiso para "defender e impulsar medidas" para mejorarla.

Juan Antonio Álvaro de la Parra y Javier Guerra. A continuación, Damián García-Olmo.


Federico Plaza charla con Jesús García-Foncillas. A continuación, Carmen Ayuso y Consuelo Martín de Dios,
directora del Instituto Roche.


Luis Paz Ares y Joan Abanell, ambos durante sus intervenciones.


Emilia Sánchez Chamorro y Federico Rojo.


El Aula Magna de la Fundación Jiménez Díaz, durante la celebración de las ponencias.