Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 10:40

El 64 por ciento de las personas con trastorno bipolar I tiene depresión en la fase maníaca

El fármaco asenapina muestra un efecto significativo en los dos tipos de síntomas

Miércoles, 17 de octubre de 2012, a las 19:16

Sandra Melgarejo. Viena (Austria)
El estudio internacional Impact ha analizado el impacto de los periodos de manía del trastorno bipolar I en 700 personas de entre 18 y 65 años, con más de un año de diagnóstico y procedentes de siete países: España, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Canadá y Australia. Uno de los principales hallazgos de la investigación, encargada por Lundbeck y presentada en el 25º Congreso Europeo de Neuropsicofarmacología celebrado en Viena, es que el 64 por ciento de los encuestados experimentan síntomas depresivos durante un episodio maníaco.

Eduard Vieta, Jean-Michel Azorin y Pedro Montellano, miembro de Gamian Europa.

Estos episodios mixtos, en los que se manifiestan a la vez síntomas maníacos y depresivos, suponen un auténtico “reto” para los especialistas, puesto que son “más difíciles de tratar”, según ha afirmado Eduard Vieta, director del Programa de Trastorno Bipolar del Centro de Inestigación en Red de Salud Mental (Cibersam) y del Hospital Clínic de Barcelona. En la misma línea, Jean-Michel Azorin, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Mediterránea de Marsella (Francia), ha indicado que “la concurrencia de ambos síntomas hace que los episodios sean más largos y que la remisión sea menos frecuente”.

No obstante, los dos especialistas han asegurado que la investigación para conseguir manejar todos los síntomas simultáneamente con un mismo tratamiento “está garantizada” y que ya hay “buenas noticias” al respecto. Así, uno de los fármacos con potencial para el manejo de estos pacientes es asenapina, que “en análisis post hoc ha mostrado un efecto significativo en los dos tipos de síntomas en pacientes con episodios mixtos de trastorno bipolar I, en comparación con placebo”, ha detallado Azorin.

Por otro lado, la evidencia de episodios mixtos ha motivado un cambio en la clasificación de trastornos mentales DSM-V, cuya próxima actualización, que se publicará en 2013, pasa de una definición categorial a una definición dimensional de estos episodios. “En lugar de definir un estado mixto como un tipo de trastorno bipolar I, lo define como un subtipo de manía o de depresión. Esto permite caracterizar mejor si en una manía hay síntomas depresivos asociados, lo que significa, por ejemplo, que el psiquiatra deberá estar más atento al riesgo de suicidio, porque el paciente está activado y triste a la vez, y que tendrá que tener en cuenta qué fármacos tienen mejores datos en pacientes mixtos. En Psiquiatría todavía no hay buenos biomarcadores, pero se intentan precisar más los marcadores clínicos para personalizar los tratamientos”, ha explicado Vieta.