Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00
Miércoles, 17 de octubre de 2012, a las 16:21

Redacción. Toledo
El consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, ha afirmado que "el Gobierno regional ha aumentado la vigilancia sobre los medicamentos y sus efectos para garantizar la seguridad de los tratamientos".

José Ignacio Echániz.

En este sentido, el consejero ha destacado "la excelente colaboración de los profesionales sanitarios en la vigilancia farmacológica, fundamental para evitar riesgos con los medicamentos". Echániz se ha referido de esta forma a los resultados que se desprenden de la última Memoria de Farmacovigilancia de Castilla-La Mancha, dependiente de la Dirección General de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo.

"En Castilla-La Mancha el sistema de farmacovigilancia funciona de manera muy eficaz", ha confirmado el consejero, "y prueba de ello es que en 2011 se registraron y clasificaron 459 notificaciones en la región, lo que supone un incremento del 34 por ciento respecto al año precedente, de las cuales 262 correspondían a casos individuales de reacciones adversas que no habían sido detectadas en las tres primeras fases de los ensayos clínicos, antes de su comercialización".

En la última fase, que es cuando se activa el sistema de farmacovigilancia, se pueden detectar reacciones adversas raras, mientras que en las fases previas es excepcional el descubrimiento de aquéllas. En esta fase también se pueden valorar aspectos nuevos o desconocidos del fármaco que no se hayan probado en las fases anteriores, de tal forma que es posible encontrar aplicaciones potenciales no previstas inicialmente.

Echániz ha resaltado la necesidad de que funcionen de forma efectiva estos mecanismos de seguridad de los medicamentos "para prevenir o reducir efectos adversos en el paciente y contribuir así a la mejora de la salud pública".
"Las reacciones adversas a medicamentos disminuyen significativamente la calidad de vida, aumentan el número y la duración de los ingresos hospitalarios y aumentan la mortalidad,  además, su impacto en términos económicos en los sistemas de salud es enorme", ha explicado Echániz.

Por ello, el consejero ha apelado a la responsabilidad y colaboración de todos, las autoridades sanitarias, la industria, los sanitarios y los propios pacientes, "para ofrecer a los ciudadanos unos medicamentos con calidad, seguridad y eficacia, e informándoles de manera adecuada para que se haga un uso racional de los mismos". La notificación espontánea de reacciones adversas es una herramienta fundamental para la farmacovigilancia y tiene como objetivo identificar de forma precoz nuevos problemas de seguridad que no se hubieran detectado en los ensayos clínicos y que, sin embargo, sí se manifiestan en condiciones reales de uso, una vez que se ha comercializado el medicamento.

Según la Memoria de Farmacovigilancia de Castilla-La Mancha, durante el pasado año, la mayoría de las notificaciones, más de un 65 por ciento, las realizaron médicos; el resto, a partes iguales, partieron de los farmacéuticos y otros profesionales sanitarios. De profesionales de atención primaria se recibieron un 28,4 por ciento de notificaciones. El mayor porcentaje de las notificaciones son de origen hospitalario, ya que las reacciones adversas graves suelen requerir atención hospitalaria. Por grupos de edad destacan las reacciones adversas que afectan a adultos, entre 18 y 65 años (46,1%) y las producidas en mayores de 65 años.

El Centro de Farmacovigilancia de Castilla-La Mancha, dependiente de la Dirección General de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo,  estudia epidemiológicamente los efectos adversos que producen los fármacos, desarrolla el programa de Notificación Espontánea de sospechas de reacciones adversas a medicamentos (RAM) y asesora a los profesionales sanitarios en materia de seguridad de los medicamentos.