Redacción Médica
18 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 19:05

El CNIO prueba el efecto anti-tumoral de un gen en cáncer de vejiga

Publican su hallazgo en la revista ‘The Journal of Clinical Investigation’

Lunes, 12 de enero de 2015, a las 17:33
Redacción. Madrid
La investigación de nuestros genes en la búsqueda de tratamientos contra el cáncer aporta datos de manera constante. Un ejemplo son los llamados genes Notch, que, según su comportamiento, pueden ser amigos o enemigos. Y es que en algunos tipos de tumores tienen un efecto positivo, ofreciendo protección frente a ellos, mientras que en otros casos sucede justo lo contrario, ya que promueven su crecimiento.

Manuel Serrano.

En España, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) (Manuel Serrano y Francisco X. Real, que lideran, respectivamente, los grupos de Supresión Tumoral y Carcinogénesis Epitelial) han descrito cómo los genes Notch protegen contra el cáncer de vejiga en un trabajo publicado en el Journal of Clinical Investigation, aportando datos que permiten entender las causas de estos efectos opuestos según el tipo de tumor.

“Nuestros análisis de mutaciones Noth en cáncer de vejiga, modelos de ratón, ensayos celulares y muestras de cánceres humanos proporcionan una evidencia sólida de que este gen desempeña un papel relevante como supresor tumoral en el cáncer de vejiga”, han señalado los autores de la investigación.

En cualquier caso han reconocido que estos resultados no han sido “una sorpresa”, pues muchos de los tumores en los que este gen actúa ofreciendo protección son cánceres de células escamosas que se dan en varios órganos, como el esófago y la piel. De ahí vino precisamente el origen de la investigación, pues “la vejiga urinaria puede dar lugar a cáncer de células escamosas y por eso pensamos que Notch podría ser supresor en este tejido”, han apuntado.

Así, la confirmación de esta hipótesis apoya la idea de que este gen interviene en la arquitectura del tipo de epitelio llamado estratificado, que crece a base de superponer varias capas de células, y que también se da en la vejiga.

Esto supone, según han añadido, que hay que ser cautos en el uso de estrategias terapéuticas basadas en la inactivación de dicho gen, pues podrían incidir en el aumento de tumores escamosos, caso del de vejiga.