Redacción Médica
23 de septiembre de 2018 | Actualizado: Domingo a las 11:50

Casariego: “Hemos contribuido a articular el Estado en cuanto a investigación clínica se refiere”

Resalta la labor realizada por el consorcio bajo su mandato; “generamos entusiasmo e ilusión”

Martes, 08 de mayo de 2012, a las 19:25
Redacción. Madrid
Joaquín Casariego no quiere mirar atrás con rencor ni sentimientos negativos, pese a lo cual no puede ocultar un cierto sentimiento de decepción ante la noticia conocida hace un par de días de que el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha decidido suprimir el Consorcio de Apoyo a la Investigación Biomédica en Red (Caiber), que él dirige, a partir del próximo año, para convertirlo en una “red temática de investigación cooperativa de investigación clínica”, según ha explicado este martes a Redacción Médica el director del Carlos III, Joaquín Arenas.

Joaquín Casariego, director científico del Caiber.

El director general del Caiber comenta a este periódico que los dos años al frente del Caiber "han consagrado una plataforma referente para toda Europa", cuyo modelo está siendo imitado por varios países de nuestro entorno, y que ha recibido todas las bendiciones por parte de voces autorizadas, tanto de este continente como del norteamericano. "De estos dos años destaco sobre todo que hemos contribuido a articular el Estado español en cuanto a investigación clínica se refiere, hemos trabajado de acuerdo con todas las comunidades autónomas, con un plan común", afirma Casariego, quien también quiere resaltar otro 'legado' del Caiber: "Hemos generado entusiasmo e ilusión" entre el colectivo investigador.

Con respecto al futuro, el director general del Caiber se muestra algo preocupado por la viabilidad de los proyectos y estudios en marcha, y por los que están en proceso de ver la luz, como una intranet que conectará a más de 50 centros y tres millares de investigadores. En este proceso de transformación anunciado por Arenas, debido, a su juicio, a una “estructura económicamente insostenible”, con entidad jurídica propia y una unidad central “altamente costosa”, Casariego apunta que no parece sencillo, utilizando un símil marítimo, "detener por la fuerza un transatlántico a velocidad de crucero y con un buen rumbo".