Redacción Médica
20 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 19:15
Miércoles, 20 de enero de 2016, a las 09:52
Cristina Alcalá / Imagen: Cristina Cebrián. Madrid
El conocimiento de la mente humana es una de las grandes pasiones de Ignacio Hernández Medrano, neurólogo y adjunto de Dirección Ejecutiva del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria. Una formación que empezó siendo MIR en Oviedo y que le ha llevado, en el último año, a codearse con los astronautas de la norteamericana Singularity University, institución impulsada por Google y la NASA. Pero no es la única, otros dos hobbies centran su tiempo libre cuando sale por la puerta del hospital. El primero, la montaña, a la que aprendió a amar desde que entró a los Scouts con 15 años y que le ha llevado a escalar el Himalaya. El segundo, el ‘mindfulness’ y las técnicas de meditación, que le permiten concentrarse y ordenar su trabajo en el día a día.

Con dos padres médicos, habrá vivido la Medicina desde muy pequeño. ¿Cuándo le llegó la vocación por esta profesión?

Fue una cosa bastante tardía. Es cierto que, teniendo padres médicos, parece que seguir su estela era como una obligación, y aún más teniendo en cuenta que mis hermanos mayores no estudiaron Medicina. Pero no soy un médico que desde niño sabe que lo será. De hecho, me costó mucho tomar la decisión.

¿Qué le animó?

Haberla vivido en casa influye mucho. Mi padre, que ahora está jubilado, era un gran cirujano. Muy cuidadoso con los pacientes. El lado más humano de la Medicina lo aprendí de él.

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