16 nov 2018 | Actualizado: 18:20
Miércoles, 17 de octubre de 2012, a las 16:24

Redacción. Santander
La vicepresidenta del Gobierno de Cantabria y consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, ha destacado este miércoles que desde la retirada de tarjetas sanitarias, que se hizo efectiva el 13 de septiembre, un total de 1.618 extranjeros irregulares -1.205 mayores de 18 años- han acudido "regularmente a su centro y a su médico" y han sido atendidos "con absoluta normalidad".

María José Sáenz de Buruaga.

De ellos, 413 son menores que, tal y como establece el decreto del Gobierno, han sido atendidos "en las mismas condiciones que los nacionales asegurados". Para la consejera, estos datos demuestran que "nadie necesita el auxilio de una plataforma que lamentablemente", dijo, lleva en su denominación la palabra “apartheid”.

Sáenz de Buruaga se refirió así, a preguntas de los medios de comunicación, sobre la iniciativa del colectivo Ciudadanos contra el Apartheid Sanitario, integrado en la Plataforma Cantabria por lo Público y Sin Recortes, que ha puesto a disposición de los inmigrantes en situación administrativa irregular un teléfono de atención y acompañantes para ponerles en contacto con médicos "insumisos".

"Aquí no se necesita ni un teléfono ni acompañante, porque los inmigrantes en situación irregular tienen al sistema sanitario público y a sus profesionales a su disposición para atenderles, y decir lo contrario es faltar al respecto al sistema, a sus profesionales y al esfuerzo solidario de los ciudadanos", afirmó la consejera.

Sáenz de Buruaga criticó la "extraordinaria irresponsabilidad de algunos que no tienen límites ni escrúpulos en utilizar la situación compleja por la que atraviesan hoy determinadas personas como arma arrojadiza contra la política de un gobierno".

La consejera puntualizó que cuando se planteó la reforma del aseguramiento, se llegó a decir que "la gente se iba a morir en la puerta de los hospitales", algo que tachó de "auténtica frivolidad", porque la reforma se ha hecho, defendió, "con normalidad y con sensibilidad, y garantizando por encima de todo la atención a esas personas". "No entendí el debate de la objeción y no entiendo ni comparto ahora el debate de la insumisión", un debate que en su opinión "se cae por su propio peso" porque es "absolutamente ficticio y artificial", finalizó.