15 de agosto de 2018 | Actualizado: Martes a las 17:25

Los MIR derriban el cliché de las especialidades para hombres y mujeres

Los MIR derriban el cliché de las especialidades para hombres y mujeres
Esther Ortega
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Sábado, 21 de julio de 2018, a las 20:00
"Es una especialidad para hombres", habrán oído muchas médicas. Y es que, históricamente, determinadas áreas de la Medicina han estado estrechamente asociadas al sexo de aquellos que la ejercía. La estadística también señala la feminización de ciertas especialidades como Obstetricia y Ginecología mientras que Cirugía Plástica y Reparadora suele ser una apuesta masculina. Según el último 'Estudio sobre Demografía Médica' de la OMC, el 86,1 por ciento de los médicos residentes -847 mujeres frente a 137 hombres- apostaron por la primera, situándola como la especialidad con mayor proporción de mujeres. Sin embargo, hay personas para las que los estereotipos no son más que algo a eliminar. Médicos que se lanzan en busca de un sueño sin pensar en ideas que, afortunadamente, están cada vez más en desuso.

"Somos 28 residentes y solo somos 5 chicos, clara minoría", bromea Féliz Boria, R3 en La Paz. El joven escogió Ginecología y Obstetricia como especialidad tras aprobar su examen MIR, pero ya había rotado por este área como estudiante: "La razón fundamental para elegirla fue porque es una especialidad muy concreta y muy resolutiva en el sentido de que tú tienes tus ecografías, tu consulta y tú quirófano, como que lo haces todo tú", argumenta el joven, feliz con su elección.

RODEADO DE MUJERES

"Tienes un poco de todo, también el partitorio, que es con mucha adrenalina y acción. También haces el seguimiento de los embarazos, tienes tumores en Ginecología y mama. Siempre me ha gustado la salud de la mujer", explica Félix, que ya tenía la decisión tomada antes de que la elección y no la supeditaba a la nota: "Yo ya sabía que era una especialidad en la que había más mujeres, pero nunca me he sentido mal rodeado de ellas. a mí nunca me han hecho comentarios al respecto".

A Félix, que querría poder compatibilizar trabajos en la sanidad pública y en la privada tras acabar su estancia, no le ronda por la cabeza repetir el MIR para cambiar de especialidad: "Me gustaría hacer cirugía ginecológica, pero nunca se sabe. Pero con la especialidad me quedo", sentencia. 

De la misma convicción hace gala María Herráiz, residente de tercero en el Hospital de Getafe, que decidió especializarse en Cirugía Plástica, la disciplina 'masculina' por antonomasia: "Cuando fui a elegir, mi abuela daba por hecho que me haría pediatra, eso de que fuera cirujana le cgocaba. Está más en la sociedad que en el ambiente laboral, donde no tengo ninguna queja por esa parte, pero yo soy afortunada".

UNA ESPECIALIDAD CON ESTIGMA

"Elegí hacer una Cirugía, antes que nada, porque haciendo prácticas me pareció que el trabajo que me parecía más resolutivo y más agradecido era este. Tienes un problema, lo operas, y se resuelve. Enseguida vi que ese tipo de trabajo me gustaba", recuerda la joven, que solicitó unas prácticas en Cirugía Maxilofacial que no le concedieron.

"Me las dieron en Cirugía Plástica y la verdad es que, pese a tener un poco estigmatizada la profesión como le pasa a mucha gente, que no sabe todo lo que se hace en Plástica en la sanidad pública, me gustó mucho durante la rotación cuando la conocí más a fondo. Dentro de que la Ccirugía es muy resolutiva, la Plástica me parece de las que más. Si tenemos un defecto lo podemos reconstruir,  o si tenemos que quitar una tumoración, lo reconstruímos también después. Es algo muy sencillo porque es de manos, que no implica técnicas escópitas, que son muy populares y a la gente le gusta mucho, pero yo prefería la cirugía más manual", se sincera la joven. "La elegí un poco por eso, si hubiera rotado en otro lado, igual hubiera elegido otra cosa", bromea.

EL DESCONOCIMIENTO DE PLÁSTICA

"Lo que más me sorprendió a la llegada al hospital fue enterarme de que un cirujano plástico trataba, por ejemplo, a quemados, manos traumáticas por un accidente laboral o una patología tumoral. Es una especialidad muy variada en  cuanto a las partes del cuerpo que abarca, que un día estás operando una cabeza y al siguiente un pie; y también por las patologías, que tan pronto estás haciendo una reconstrucción mamaria como una mano traumática en Urgencias, explica María, que admite: "Me chocó por desconocimiento, no tenía ni idea de que se hacían tantas cosas ".

Antes de empezar a trabajar, la especialista no se había planteado si era una profesión de mayoría hombre. "En mi clase, siempre he tenido muy buena relación tanto con hombres como con mujeres, y nunca tuve la sensación de que eso pudiera ser un problema. Sí que he notado ciertas cosas pero no por la especialidad. Esta mañana, por ejemplo, hemos ido dos compañeras y yo a informar a un paciente después de una cirugía, al que le había operado una de ellas, y cuando hemos acabado, el paciente nos ha preguntado que cuándo venía el doctor. Sí que nos pasa alguna cosilla así que soprende y lo achacas a una cuestión cultural, pero que tenemos ir cambiando", reflexiona la joven, que intenta aportar su granito de arena cada día.

"LA DOCTORA HERRÁIZ"

"Yo siempre me presento y digo que soy la Doctora Herráiz para que lo tengan claro, pero cuesta cambiar el chip. Más que con los compañeros de trabajo, que el trato es de igual a igual; estas situaciones suelen darse con los pacientes, que tienen otra mentalidad", expone María, que está encantada con la decisión que tomó al aprobar el examen: "Estoy muy contenta con mi elección de la especialidad y del sitio donde la estoy haciendo, así que no me planteo repetir el MIR para cambiar".

Su servicio, rompe con todas las estadísticas: " Es muy peculiar. Actualmente somos cinco residentes y cuatro mujeres, solo el R mayor es hombre. Y en los adjuntos igual, son un total de siete y solo dos hombres. Somos un servicio muy femenizado, jefa incluída. Pero soy consciente de que, el año que yo elegí, de los seis que estábamos, los otros cinco eran hombres".