La Revista

El sector sanitario responde a la propuesta de Ministerio y Comunidades para limitar el MIR y penalizar la recirculación

El 'MIR permanente': ¿realidad o leyenda urbana?
Un médico elige su especialidad.


21 abr. 2018 20:00H
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POR ESTHER ORTEGA
Un médico, como otro cualquier trabajador, tiene derecho a reinventarse cuantas veces quiera. Pero parece que los especialistas lo van a tener más complicado si lo quieren hacer a través de un nuevo examen MIR. En los documentos que manejan el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas en el seno de la Comisión Delegada del Consejo Interterritorial, al que ha tenido acceso Redacción Médica, se aborda el complejo entramado de la recirculación y la reespecialización. El pasado año, el Ministerio dató en el 94 por ciento las plazas adjudicadas a candidatos que no se habían presentado anteriormente al examen. Sin embargo, comunidades como Cataluña, Canarias o Extremadura proponen penalizar ahora la recirculación si no se ha finalizado la residencia y limitar a dos el número máximo de especialidades. La renombrada figura del 'eterno residente' vuelve a estar en boca de sindicatos médicos y profesionales, quienes afirman que no hay tantos casos, lo cual nos hace preguntarnos si estamos ante una realidad o un 'mito'.

El 'permanente MIR' es aquel médico que, tras acabar la residencia, decide repetir el examen para poder optar a una nueva especialidad que le garantice una continuidad laboral de hasta cinco años. Pese a no estar tan bien remunerado como si de un empleo fijo se tratara, el médico residente tiene garantizado un sueldo, por lo que algunos profesionales deciden presentarse una y otra vez para hacer frente a la falta de empleo de calidad. En el gremio se conoce como "recirculación", en el caso de abandonar la primera especialidad, o "reespecialización" si se ha terminado. Sin embargo, los profesionales y expertos del sector no creen que sea una práctica habitual entre los médicos que se presentan al MIR, pese a ser uno de los puntos fuertes de la negociación para el Interterritorial.

Tanto a los sindicatos mayoritarios en el sector como a los médicos que se han presentado en más de una ocasión al examen MIR, les resulta algo exagerada la opción de "penalizar" la recirculación. “No se debería hacer porque se forzaría a la gente a seguir en una especialidad y hacer una cosa que le va a suponer su trabajo casi de por vida. Cortarle a los médicos esa posibilidad de cambio y ligarle a que siga en una especialidad en la que va a estar a disgusto en algo tan serio como la Medicina no me parece una opción”, expone Gracia Álvarez, secretaria de Salud de FeSP-UGT. Los médicos con doble especialidad también se mueven en la misma opinión: “Yo creo que sería injusto y un craso error penalizar a quien deje la especialización. Es verdad que quitas el sitio de alguien que podría haberlo aprovechado mucho mejor que tú, pero lo cierto es que la información que reciben los estudiantes está absolutamente sesgada. Incluso cuando se pregunta en los servicios de los hospitales”, denuncia Juan Churruca, R4 de Hematología en el Gregorio Marañón y especialista en Medicina Interna, que añade: “El mundo laboral es muy duro y hay mucha gente que se da cuenta que no puede llevar a un enfermo o estar en el laboratorio, por ejemplo”.


DECISIÓN DE PESO
 
EN CIFRAS
En 2017 fueron 214 residentes, alrededor de un 3 por ciento, los que habían acabado otra especialidad frente a 176 nuevos MIR que estaban en proceso de formación y renunciaron a su plaza por optar a una vacante en la nueva convocatoria.

Churruca, que llegó a trabajar como adjunto en Medicina Interna, tomó la decisión de volverse a presentar al MIR cuando acababa su primera residencia. “Me llamó mucho la atención la rotación por Oncología y estuve trabajando unos meses en el servicio cuando decidí que quería dedicarme a ello. Pensaba que lo otro era muy buena formación troncal y que iba a disfrutar más haciendo otra especialidad”, argumenta el médico, quien rechaza la idea de una tercera convocatoria: “Yo creo que dos residencias está muy bien y tiene su sentido. Tres me parecen mucho, hay que dar muchos palos de ciego para hacer tantas especialidades, no se me ocurre la situación”.
 
La representante de UGT no acotaría el número. “Desde UGT no nos gusta poner límites. Cada persona es libre de presentarse cuantas veces quiera, aunque entiendo que les pueda causar problemas a las administraciones”, relata Álvarez, quien apela a una estrategia a largo plazo: “Formar a residentes cuesta mucho dinero porque los tienen permanentemente en formación. Si la gente no tiene trabajo, se presenta de nuevo al MIR y, si aprueba, durante un tiempo tiene trabajo, sigue aprendiendo y aunque no tenga un trabajo que no esté tan bien remunerado, le permite sobrevivir. Es una respuesta de la gente a un problema de empleo”. Para Antonio Cabrera, secretario general de FSS-CCOO, la falta de empleo es algo del pasado. “Eso pudo tener sentido en su día cuando había paro médico y al menos para trabajar se hacía una residencia. Pero hoy en día prácticamente todas las especialidades son deficitarias”, asegura

 Gracia Álvarez, secretaria de Salud de FeSP-UGT

ÁREAS DEFICITARIAS
 
Para el secretario, lo importante es poner el foco en aquéllas áreas que no cuentas con recursos humanos. “Si es en una especialidad, que es necesaria en el sistema porque hay pocos profesionales, por nosotros no habría ningún problema aunque fuese una tercera especialidad. Pero sumar especialidades sin que aporte un valor añadido, no creo que sea lo más necesario en el sistema público”, considera Cabrera, que también opina sobre la penalización en caso de no acabar la primera residencia: “Eso se lleva reivindicando tiempo porque la intención de la residencia es que se termine porque se ha invertido dinero público, el residente tiene un coste importante para el erario público”.
 
Elena Hernández, de Cáceres, decidió apostar por Medicina de Familia tras acabar sus estudios de Salamanca y presentarse al MIR. “Tenía bastante idealizada la especialidad pero no fue exactamente lo que esperaba, aunque tenía claro que, una vez cogida la plaza, iba a terminar la residencia”, recuerda la médica, que se desplazó hasta Granada: “Era más burocrática de lo que pensaba y los problemas que tiene Familia, como la sobrecarga y el poco tiempo para los pacientes, me desencantó un poco. También pensaba que me podía haber preparado un poquito mejor el examen, así que nada más acabar en mayo, me preparé y fui a enero”.
 
MÁS PUNTUACIÓN

La médica repitió su MIR y sacó más puntuación, por lo que cumplió su sueño de hacer Anestesia y Reanimación en Murcia. “El problema de determinadas especialidades es que no se conocen. La Anestesia es completamente inexistente durante la carrera y las mínimas nociones pasan desapercibidas al final del temario de Cirugía. Para mí era una gran desconocida”, confiesa Hernández, que defiende a quienes repiten el examen: “Hay motivos de todo tipo, desde cuestiones personales hasta problemas de salud, hay gente que, simplemente, no puede tolerar determinadas guardias o la atención que se precisa en urgencias. Igual que hay cirujanos que, de repente, no pueden pasarse ocho horas de pie”, ilustra.
 
Para ella, una decisión tan íntima como la de volver a presentarse debe abordarse con muchísimo respeto. “Dar la oportunidad de hacer dos especialidades es algo que me parece hasta necesario. Quien hace más debe tener un motivo muy potente, el MIR no es sencillo ni el ser residente por segunda vez es algo que hagas con agrado. Ni económica ni personalmente compensa, llega un momento en que quieres ser autónoma y tomar decisiones. Habría que personalizarlo, estudiarlo y autorizarlo estudiando los casos”, expone la médico, que actualmente trabaja en el Hospital de Torrecárdenas.
 
MOTIVOS PERSONALES

Elección de la especialidad

De los motivos de cada especialista también advierte Javier Martínez, presidente del sector Sanidad en el CSIF. “Puede darse la situación de que alguien no consiga la especialidad que quiere, porque es una cuestión estrictamente personal. También hay gente que las concluye y vuelve porque quizá tenga cierta inquietud, que no encuentre sus expectativas en el trabajo iniciado; o gente que una vez metido en plena residencia, hayan observado que otras especialidades son más viables. Martínez, que defiende el incentivar a los médicos por encima de las penalizaciones, sí que ve un “problema en los que reiteran” en esta actitud: “Entendemos que, tal y como piensan los interlocutores, sí sería conveniente acortar o impedir que se hagan más de dos especialidades”.
 
Para Raquel León, médica adjunta del Servicio de Cirugía General y Digestivo en el Hospital Universitario de Getafe, especialista en Ginecología y diplomada en Fisioterapia, la decisión de probar otra residencia llegó en el momento clave, cuando todavía era posible volver a presentarse al MIR aún sin haber terminado la primera residencia y sin que penalizara. “La Medicina es una profesión absolutamente vocacional, Si no estás seguro, comprendo a la perfección que nos queramos volver a presentar para optar a una especialidad que nos haga felices. Ya hacemos mucho sacrificio en la universidad y en la preparación del MIR”, expone la súper especialista, que destaca que es “una decisión que te marca de por vida, tanto profesionalmente como en lo personal. Cuanta más información tengan los residentes antes de elegir la especialidad, mejor.

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