16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 11:10

Enfermeros preparados para hacer frente a la amenaza bacteriológica

Los candidatos a experto en Emergencias se enfrentan a eso o un simulacro de accidente múltiple como examen final

Laura Díez
Miguel Fdez. de Vega / CGE.
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Sábado, 18 de junio de 2016, a las 20:00
Luces de ambulancias, equipaciones del Samur y bomberos, coches volcados y mucho uniforme sanitario que no ocultaba los nervios. Más de 60 enfermeros titulados se jugaban su título de Experto Universitario en Emergencias con un peculiar examen final: un simulacro de accidente múltiple donde debían poner en juego los conocimientos adquiridos durante dos años de formación en la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud.

Se trata de un ejercicio con choques de vehículos y numerosas víctimas que este año además incluía una importante novedad: el riesgo biológico, manifestado en forma de virus hemorrágico argentino que se transmite por contacto o por inhalación de partículas y que sin tratamiento dejaría una mortalidad del 30%.

Pese a que los aspirantes no sabían a qué caótica situación se enfrentarían,  José María García de Buen, profesor de la escuela, llevaba más de un mes preparando el simulacro, para el cual había contado además con la participación de unas 500 personas entre profesionales y voluntarios. Los propios heridos, sin ir más lejos, son los alumnos del primer año del curso, que desde bien temprano pasaron por el equipo de maquillaje y caracterización formado por expertos de cine. Ellos fueron los encargados de simular quemaduras, heridas, traumatismos, amputaciones y de esparcir sangre simulada por los voluntariosos figurantes, quienes tenían claro su papel: habían sido distribuidos por un código de colores según su gravedad –un 20% de ellos serían críticos- y contaban con instrucciones sobre su protagonismo en el simulacro y las lesiones que debían aparentar.

Además de una infección bacteriológica, se ha abordado el caso de un accidente múltiple.

“Un simulacro no es un circo, cuando acabas siempre has aprendido algo; en Samur Protección Civil tenemos muy claro que es imprescindible y se hacen a menudo porque creemos en ello. En este caso el objetivo es doble: por un lado tiene una vertiente evaluadora para los alumnos, y además está la corriente formativa, no solo para ellos sino también para los profesionales que participan”, explicaba el organizador del escenario.

Se refería especialmente a la introducción por primera vez del riesgo biológico como uno de los escenarios a los que tendrían que enfrentarse los expertos en emergencias. “Es algo que en la actualidad desgraciadamente lo tenemos presente por la posibilidad de transmisión por los viajes intercontinentales de casos como los de ébola y, peor aún, por el riesgo terrorista. Todos tenemos que estar formados porque eso nos servirá a todos”, añadía.

La novedad, el virus

Espectacularidad de los choques entre vehículos, simulación de explosiones e incendios aparte, quizás lo más llamativo sea cómo afrontar ese posible riesgo biológico del tercer escenario propuesto, al que los equipos de asistencia no podían acercarse a menos de cinco metros hasta que aparecieran los expertos. Cinco trajes naranjas NRBQ acapararon pronto las miradas de todos los presentes en cuanto saltaron a escena. Entre ellos se encontraba uno de los alumnos que debía examinarse para obtener su título, y que se había puesto por primera vez esa indumentaria cuyo peso total ronda los 30 kilos -14 de los cuales son sólo del equipo de respiración-.

“Al principio lo ves tan grande que no sabes cuál es la secuencia para ponérselo e impresiona. Luego te lo pones e impresiona todavía más, pero siempre tienes una persona detrás que vigila que lo estés haciendo bien y te ayuda”, decía César, el encargado de asumir uno de los papeles más ‘golosos’ del simulacro. Para él, el principal problema del traje era la comunicación, ya que pese a llevar la radio se sentía tan aislado que no se enteraba de lo que decían los compañeros.
Su actuación fue quizás la más lenta, ya que tras señalizar el escenario y acceder a la víctima, ésta tenía que ser trasladada en una cápsula específica como la que se pudo ver con los casos de los misioneros españoles infectados por ébola cuando fueron repatriados en 2014 desde Sierra Leona y Liberia. Después, además, ellos mismos tuvieron que pasar por una cámara especial para desinfectarse de un posible contagio antes de quitarse sus llamativos trajes.
Formación de referencia 
Los enfermeros titulados que optan al título de Experto en Emergencias Sanitarias se han formado en la Escuela internacional de la Salud de la Organización Colegial de Enfermería, que desarrolla la docencia en diferentes provincias españolas. “Somos referencia a nivel mundial de formación de personal de enfermería en el ámbito de las urgencias extrahospitalarias. Contamos con los servicios más avanzados en el ámbito de la formación, profesores altamente cualificados,  profesionales en ejercicio que están actualizados permanentemente. Los alumnos hacen prácticas en los ámbitos más complejos y estoy muy orgullosa de nuestro equipo, nuestros alumnos y nuestros profesores”, declaraba Pilar Fernández, la directora de la escuela. Allí, explica, la formación se basa tanto en conocimientos científicos y profesionales como en una preparación física y psicológica. 

Alumnos y responsables, satisfechos

Foto de familia de todos los participantes en el simulacro.

Mientras eso ocurría, en el extremo opuesto del escenario los alumnos seguían con el triaje de las víctimas, muchas de ellas trasladadas ya al hospital de campaña habilitado y otras directamente repartidas en las ambulancias disponibles. Tras cierto caos inicial por la disponibilidad o no de camillas para mover a los heridos, todo el proceso de señalización, priorización y puesta en marcha de la atención a las víctimas estaba en funcionamiento, y los alumnos mostraron su satisfacción con esta prueba, no sólo por su posible calificación sino porque además les hacía ponerse en el pellejo de un profesional ante hipotéticas situaciones reales futuras.

Pero no sólo ellos, sino que también los responsables del acto daban su aprobación sobre cómo se había desarrollado el mismo. “Nuestros alumnos están muy cotizados porque tienen una formación muy buena. Llevamos desde 1992 realizando el simulacro y hemos sido los primeros en iniciar este tipo de enseñanzas para enfermeros y cuando ha salido la titulación de Técnico de Emergencias también. Estamos a la vanguardia en este ámbito y de nuestros alumnos prácticamente la mayoría salen con trabajo”, comentaba Pilar Fernández, directora de la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud.

Tras cerca de hora y media de actuación, las sirenas se apagaban, el hospital de campaña se desmontaba y se daba por terminado este particular examen. Además de la emoción de los alumnos por haber hecho frente a una situación de crisis múltiple como esta, una sola idea rondaba su cabeza hasta en el momento de la foto de familia: que a partir de ahora los servicios de emergencias de toda España se acuerden de ellos para poder ponerse pronto manos a la obra y empezar a trabajar.