Joan Cañellas, la vida en la Farmacia de un campeón del mundo de balonmano

Redacción Médica entrevista al 'hispano' para analizar cómo ha compaginado deporte de élite con estudios universitarios

Joan Cañellas durante la final del Europeo de Balonmano de 2020. Foto: RFEBM
Joan Cañellas, la vida en la Farmacia de un campeón del mundo de balonmano
mié 12 febrero 2020. 12.00H
Asegura que ha crecido dentro de una farmacia. De hecho, proviene de una familia con mucha tradición de farmacéuticos y desde edades muy tempranas tuvo contacto directo con la profesión. Por eso, en cuanto pudo, se decantó por seguir la estela de sus allegados para, algún día, dedicarse a una de sus pasiones. Sin embargo, por las venas de Joan Cañellas también fluye el talento deportivo y, por eso, enseguida comenzó a destacar en el balonmano.

Su perspicacia le ha llevado a formar parte del equipo de los ‘hispanos’ que hace tan sólo unos días han revalidado con la selección española el título de campeones de Europa. En su haber, Cañellas, también apodado como 'El Alquimista', atesora, entre otros títulos, otro campeonato europeo, un subcampeonato en el mismo torneo y un Mundial. Sin embargo, su pasión por la Farmacia sigue latente y una vez finalice su carrera deportiva no descarta dejar la pelota por las recetas.

Comenzaste a estudiar Farmacia, pero tuviste que dejarlo aparcado. ¿Por qué?

Empecé a estudiar Farmacia en la Universidad de Barcelona, pero lo tuve que dejar porque me fui a jugar a Ciudad Real y allí no había esa carrera, de modo que los dos años que estuve allí la dejé aparcada. Después me propuse empezar a estudiar Ciencias y Tecnología de los Alimentos. Intenté convalidar asignaturas para comenzar al año siguiente, justo cuando desapareció el Ciudad Real y me fui a Madrid. El año de ‘impass’, en el que estuve en Ciudad Real pero jugaba en Madrid, lo dejé en blanco, aunque al siguiente retomé Farmacia en la Universidad Complutense mientras jugaba en el Atlético.

Sin embargo, el club desaparece y me traslado a Alemania para jugar en el Hamburgo, lo que me obligar a volver a paralizar mis estudios. Las únicas soluciones que tenía en ese momento era hacer un año de Erasmus o directamente empezar la carrera en Alemania. Esto último realmente ni me lo planteé, y la primera opción la veía una tontería sólo para adelantar algunas asignaturas. Así que lo dejé por imposibilidad, porque no se puede estudiar Farmacia a distancia. Después me voy a Macedonia y es aún más complicado seguir porque el país no está ni en la Unión Europea. Y ahora, en Hungría, más siendo padre, lo veo muy difícil.

¿Por qué decidiste estudiar Farmacia?

Se me dan bastante bien las ciencias. Siempre me han atraído. Farmacia me llamaba mucho la atención, y también Biotecnología, aunque al final aposté por la Farmacia por varios motivos. La primera es porque en mi familia hay mucha tradición de farmacéutico. Mi hermano lo es. Otro de ellos también empezó a estudiar, pero al igual que me pasó a mí tuvo que dejarlo al irse fuera a jugar. Además, mi madre es farmacéutica al igual que dos primos. He crecido dentro de una Farmacia. Además, esta carrera engloba muchas asignaturas y disciplinas interesantes. Desde la Anatomía hasta la Química, pasando por la Físico-química. Me parece muy atractiva porque no se centra solamente en una especialidad.


"Farmacia me parece muy atractiva porque no se centra solamente en una especialidad"


Y una vez dentro, la encontré aún más atractiva porque aporta una gran cantidad de conocimientos sobre cómo funciona nuestro organismo. Cuando estudiaba en Barcelona no valoraba tanto estudiar la carrera, pero sí cuando la retomé en Madrid. De hecho, la desaparición del Atlético fue una pena, no sólo en lo deportivo, obviamente, sino porque además no me permitió seguir estudiando. Seguramente, si hubiera estado un par de años más en Madrid, podría haber terminado.

Llegaste a entrenar a tus compañeros de Facultad de la Complutense. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te daban apuntes a cambio?

Cuando llegué a Madrid no conocía a nadie, pero me pasó algo bastante curioso. Mientras estaba realizando el papeleo necesario para solicitar el traslado de Barcelona a la Complutense decidí subir una foto a Twitter acompañada del mensaje: “tramitando las cosas para ir a Madrid”. A lo que me respondió un profesor de la universidad que era un auténtico forofo del balonmano. Me dijo que si necesitaba un cable no dudase en pedírsela. De hecho, me ayudó muchísimo y, prueba de ello, es que mantenemos el contacto. Hay que tener en cuenta que para mí era más complicado, porque no es lo mismo llegar a la universidad con 18 años que cuando ya eres más mayor, sin tener la misma edad que tus compañeros de clase.

Así, el día que me matriculé en la secretaría ya sabían de mí por este profesor. Entonces, delante de mis narices, llamaron a un chico que formaba parte del Club Deportivo de la Facultad de Farmacia. Me pusieron en contacto con él, a pesar de que (creo) le pillamos dormido, y sin conocerle de nada estuve un rato hablando con él. Fue muy amable y nos acabamos haciendo amigos. Me dijo que me pasara por el club y a raíz de ahí me fueron ayudando también con el curso. Me llamó la atención porque en Barcelona no existe todo esto de ligas entre facultades. O al menos yo no lo viví. En Madrid lo descubrí.

Además el primer día me paró un chico en la facultad y me dijo: “Tú eres Joan Cañellas. Soy el presidente del Club Deportivo, ¿por qué no te pasas?”. Cuando me insistieron dos personas con entrar al equipo, ya no tuve más dudas. Ellos han sido mis mejores amigos en la facultad. De hecho, el balonmano lo tenía un poco olvidado y gracias a todo esto lo retome. Les dije que no iba a jugar pero que estaba dispuesto a entrenarles. A raíz de esto, el balonmano pasó de ser un deporte bastante olvidado en el club a, ese mismo año, apuntarse muchísima gente, de los cuales la mayoría ni siquiera habían jugado en su vida. Esta es la única vez que he entrenado y me lo pasé muy bien. Hicimos un grupo muy majo y los compañeros me ayudaron en todo, también dejándome apuntes o diciéndome qué tal era cada profesor. Tuve mucha suerte con la gente que me encontré.

La selección española de baloncesto levanta el título de campeones de Europa.

La selección española de baloncesto levanta el título de campeones de Europa. Foto: RFEBM.


¿Alguna anécdota?

Muchísimas. Vengo de un lugar como Granollers, donde se juega mucho al balonmano. No obstante, cuando llegué al Club de la Facultad muchos no habían jugado nunca, un par había jugado anteriormente y otro par seguía jugando activamente. Cuando ví a estos últimos pensé: “Bueno, ni tan mal”. Sin embargo, los que alguna vez habían jugado eran un desastre y los que no lo habían hecho nunca no se sabían ni las reglas.

En toda la temporada entrenamos cuatro o cinco veces. Recuerdo que el primer entrenamiento fue para ver el nivel, pero al conocerlos me quedé alucinando. Preparé el primer ejercicio básico que consistía en hacer pases a cuatro o cinco metros de distancia. Es algo muy sencillo que se hace para niños, pero al ver las primeras impresiones tuve que cancelarlo inmediatamente porque el nivel era tan bajo que era imposible entrenar. Pero es cierto que luego mejoraron mucho en poco tiempo y hasta llegamos a ser subcampeones de la liga universitaria. Aunque al principio me quedé un poco en shock, le pusieron mucha voluntad.

¿Cuáles son las principales dificultades que has encontrado para compaginar los estudios con el balonmano de élite?

En todos los sitios donde he estudiado he esperado un trato mejor por parte de las universidades. Estoy haciendo marketing online en la Universitat Oberta de Catalunya porque a distancia no puedo hacer Farmacia ni nada relacionado con las ciencias de la salud porque casi todas las carreras tienen prácticas. La principal dificultad son los horarios. Tengo que entrenar todas las mañanas o todas las tardes. A veces en ambos turnos, de modo que no tengo todo el día para ir a la universidad. Lo que siempre me ha dado más problemas han sido las prácticas. Con el Plan Bolonia te obligan a asistir a clase, y cuando no la tienes, hay prácticas. Es una dedicación a jornada completa, de modo que no podía entrenar a diario. Y ya os podeís imaginar si a esto le sumas viajes, competiciones, etc.

Las universidades, por lo general, no permiten compaginar adecuadamente las prácticas con actividades externas, como el deporte de élite, donde además los horarios cambian constantemente. No se puede. Si le sumas la asistencia obligatoria, todo se complica. Cuando estudiaba en Barcelona no estaba aún Bolonia por lo que la asistencia no era un problema. Era más fácil. Además no había la selección.


"Estudiar Farmacia me ha servido para entender mi cuerpo y mi metabolismo" 


Lo que me 'revientan' son los exámenes porque son en enero y febrero y coinciden con la celebración de los mundiales y los europeos. Algunas universidades sí que me los han cambiado, atrasándolos o adelantándolos. Si los retrasan se ubican justo después de la competición, por lo cual hay que estudiar durante la competición. Eso es muy complicado por el cansancio y porque hay que centrarse en la competición.

Los conocimientos adquiridos como estudiante de Farmacia, ¿te han servido de algún modo a la hora de plantear tu modo de jugar, tejer estrategias o en el equipo?

Me han servido para entender mejor mi cuerpo y mi metabolismo. La carrera me ha ofrecido herramientas para saber cómo responde mi cuerpo. Además, al ser estudiante y tener obligaciones más allá del deporte ayuda a tener una vida más ordenada. Además en Farmacia hice Nutrición y Bromatología, lo que siempre viene bien para una correcta alimentación.

¿Qué es lo que te gustaría hacer cuando te retires del balonmano?

Una vez me retire me gustaría terminar tanto Farmacia como marketing. Aunque sobre lo que va a pasar no tengo ni idea. Las cosas cambian. A veces hacemos planes y no salen. Aposté por Farmacia porque al terminar los estudios, con el título, ya puedes montar una farmacia. Mi idea era acabar la carrera y en los años que me quedan de deportista de élite hacer Biotecnología, pero el hecho de salir de España ha tirado todo esto por la borda. De ahí mi idea de acabar Farmacia en algún momento cuando finalice mi carrera de deportista.

¿Qué va a pasar en el futuro? Creo que será difícil que acabe ejerciendo de farmacéutico. No me veo dentro de una farmacia por estar tan acostumbrado a viajar. Por eso, estar tanto tiempo en un sitio fijo se me hace complicado, pero nunca se sabe. Igual vinculo mi futuro con algo relacionado con el balonmano o el deporte. A fin de cuentas lo que quiero es que todo surja de forma natural. De momento, voy a disfrutar de lo que me queda de balonmano y, cuando llegue el momento de retirarse, ya lo valoraré el futuro.
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