La Revista

El exseleccionador nacional defiende a ultranza la sanidad pública y desmiente la imagen de los futbolistas

Del Bosque, la normalidad de un campeón del mundo que inspira a los médicos
Vicente Del Bosque, en el momento de recoger la Copa del Mundo ganada en 2010.


14 ene. 2017 20:00H
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POR JUANMA FERNÁNDEZ

Entre 1950 y 1960, los niños salmantinos de clase trabajadora desayunaban leche en polvo. Se servía en las tazas que ellos mismos llevaban desde su casa hasta el colegio. En clase también se repartía queso. Uno de esos niños era Vicente del Bosque, y así lo ha recordado en alguna ocasión. Treinta años después de esa dieta estaba ganando dos Ligas de Campeones y dos campeonatos ligueros como entrenador del Real Madrid. Cuarenta años después del atracón vespertino de lácteos se embolsaría una Copa del Mundo y una Eurocopa dirigiendo a la Selección Española. Ahora tiene 66 años y está retirado de los banquillos.

El 3 de febrero de 2011, el entonces rey Juan Carlos I le otorgó el título de Marquesado de Del Bosque. Quizá el primer marqués de España que desayunaba gracias a los planes nutricionales de un franquismo que combinaba la fastuosidad de su discurso político con parches para que los menores de familias menos favorecidas no se murieran de hambre. Historias de superación en el deporte, hay muchas; en España, marqueses de baja cuna, pocos.

La sanidad, según Del Bosque

Su condición de rara avis en un mundo de la imagen como es el fútbol le ha permitido pasar con disimulo por el escaparate de las mayores vanidades. Y eso que en 2012 la FIFA le nombró mejor entrenador del mundo. “La Medicina es una empresa de salud y el fútbol solo es una empresa de sentimientos”, explica. Se está dirigiendo en una sala pública a decenas de médicos MIR y en la primera frase ya se ha quitado el maquillaje. Hay personas que son más felices si los muebles de su casa no tienen barniz. Del Bosque es una de ellas. Explica sus años al frente de la Selección y, por la cantidad de veces que lo repite, pronto se adivina la felicidad que sentía al entrenar a una generación de futbolistas que sabían ser “normales”.

dar voz a la enfermedad
Los éxitos como seleccionador nacional que Vicente del Bosque ha dado a España le pusieron en una cota de popularidad que el técnico supo utilizar con elegancia para ejemplificar sin sensiblería una situación que padecen miles de padres: estar al cuidado de un menor afectado por Síndrome de Down. Su hijo Álvaro padece la enfermedad y el entrenador salmantino no tuvo problema en aprovechar la circunstancia para abrir el debate sobre los desafíos a los que se pueden enfrentar estas familias. “Mi hijo me ha cambiado la vida”, ha dicho en más de una ocasión. No por ello ha dejado de recordar que es un camino complicado, aunque al final suponga “una bendición”. “Ya no sabríamos vivir sin él”, ha afirmado orgulloso, apostando por una sociedad que ayude a los que tienen más dificultades.

La felicidad es la clave

“No es fácil porque son muy jóvenes, tienen mucho éxito y a veces logran todo eso sin tener formación”. Estrena, por tanto, la peculiar costumbre de ver en la falta de estudios un hándicap para el deportista, a pesar de la teoría general de que al dinero fácil solo se le vence ahorrando. En el fondo, todo forma parte de una teoría sobre la vida que se asoma coherente a este genio de los vestuarios. Habla de la importancia “de la generosidad”: “Un trabajador contento es clave y no solo significa que esté bien pagado”, afirma. Los MIR presentes en el auditorio le escuchan con atención, a pesar de que insiste en que él solo sabe hablar de fútbol.


Portada del libro 'Ganar y perder. La fortaleza emocional'.

Después de la citada charla pública, en conversación con LA REVISTA de Redacción Médica, del Bosque admite el papel esencial que la Medicina tiene en el deporte de alta competición. Se detiene en los sanitarios que acompañan a los clubes y selecciones de fútbol. “Son magníficos profesionales”. Para justificar ese juicio de valor toca preguntarle por el cometido de los médicos en los equipos. “Cada vez son más importantes porque antes estaban pero, en el fondo, era el entrenador quien tomaba todas las decisiones; ahora trabajan con total libertad y su criterio se respeta como cualquier otro”, matiza.

Por si alguien no queda convencido, añade: “El médico es uno más del equipo y mal iríamos si tratáramos de corregirles, están con nosotros siempre”. Pero, ¿y fuera del campo?, ¿conocen y reconocen las estrellas del fútbol español a la sanidad pública? “Sí, ellos no están ajenos a lo que sucede en la sociedad; otra cosa es que tengan los médicos que les aporta el club pero no por ello dejan de entender lo que significa tener un sistema de sanidad pública”, aclara. Vuelve a puntualizar: “No es un mundo tan frívolo como parece”.

Él mismo, que antes de entrenador se desempeñó 11 temporadas como futbolista en las filas del Real Madrid, tuvo que vivir ese proceso de la retirada y, por tanto, el 'reingreso' en la sociedad civil. “Pasas a llevar tus controles, tus chequeos... pero como los de un ciudadano más”, afirma. Un camino donde él y su familia no han dejado de confiar en el sistema público: “Estamos muy agradecidos”. Lo dice porque la memoria le avala: “A mi hijo le operaron recién nacido del corazón y fue en la pública”, recuerda.

Es un ejemplo de los muchos que le hacen afirmar que España cuenta “con grandes médicos y profesionales que mantienen a los ciudadanos bien atendidos”. Tanto es así, que en su mencionada familia los hay: “Mi nuera es médico dentista”, afirma orgulloso no sin antes disculparse entre risas porque, a la primera, no recordaba tener un perfil sanitario sentado en la mesa de las reuniones familiares. ¿Le da muchos consejos de salud? “No, creo que la sociedad ya se ha acostumbrado a tener cuidado con ciertas cosas”, asevera este orgullos jubilado, padre de familia, que convirtió al fútbol español en un referente de los buenos sentimientos.
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