Redacción Médica
15 de octubre de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:05
La Revista

José María Vergeles: "Soy inaguantable hasta para mí mismo"

El consejero de Sanidad de Extremadura es un médico rural "por vocación" que estudió gracias al tesón y las becas

José María Vergeles reconoce que apenas necesita 3 o 4 días de vacaciones al año
Juanma Fernández
Joana Huertas
Sábado, 08 de septiembre de 2018, a las 20:00
“Déjame curar tu mano / con mi gota de sal”, escribe el cantautor y poeta extremeño Pablo Guerrero, que nació en 1946 en la Siberia extremeña. Allí fue a parar más de cuarenta años después, ya como médico, José María Vergeles, consejero de Sanidad de la Junta de Extremadura. Médico rural, mucho tiene que ver su vocación con ese verso: la maestría de sanar hasta donde los recursos son escasos y de hacer del paciente un invitado en casa.

Nació en Fuente del Maestre, un pueblo de Badajoz donde sobre todo se dedican al campo. ¿Qué recuerda de aquellos años?

Nací en el año 1969, en Fuente del Maestre, una población eminentemente agrícola, aunque mi familia nunca se ha dedicado a la agricultura. Mi padre era mecánico de coches y mi madre siempre ha estado con nosotros en casa. Los primeros años fueron los años del colegio, los que viví en mi casa con una infancia feliz, normal. Pude seguir estudiando porque era becario de régimen general, sino no hubiese podido salir porque en Fuente del Maestre no había educación secundaria. Había que irse a Zafra, donde ya estudiabas el instituto y donde finalmente de acababas el COU, que era lo que en ese momento se estudiaba para hacer la selectividad en Badajoz.

Y de ahí decide usted hacerse médico…

Mi vocación siempre había sido la de médico, probablemente porque tenía la vocación del médico del pueblo de mi infancia. Es algo de lo que yo siempre le estaré eternamente agradecido a los gobiernos socialistas de Felipe González: que la educación me permitiese poder ser médico. En otras circunstancias de la vida, el hijo de un mecánico con unos ingresos modestos no hubiera permitido que mi hermana y yo pudiésemos estudiar los dos fuera. Hoy que parece una cosa que tenemos amortizada, el que se pueda estudiar una carrera sin ningún tipo de problemas, en ese momento no era tan fácil y creo que hay que agradecerlo a los gobiernos del partido socialista de Felipe González.

Su compromiso político entiendo que llega de la propia experiencia ¿no?

Sí, es cierto que me afilio al Partido Socialista un poco más tarde pero el sentir viene desde el primer momento; de haber nacido en una familia donde teníamos unos ingresos modestos. A partir de ese momento decido tener un compromiso con el Partido Socialista Obrero Español.

Me hablaba del médico del pueblo, que es el que le hizo que deseara usted dedicarse a esta profesión. ¿Qué aprendió?, ¿recuerda su nombre?

Sí, sí. Recuerdo a los tres médicos que había en mi pueblo: Don José María, Don Francisco (o Don Paco, como le decía la gente en el pueblo) y don Antonio. De José María recuerdo que era una lección de entrevista clínica y de relación médico- paciente. De Don Francisco, de don Paco, que era mi médico de cabecera, el gran razonamiento clínico que tenía, con los elementos que tenían en la época que ejercía y lo mismo atendía a la edad pediátrica que atendía a la edad adulta. Y de Don Antonio siempre recordaré la gallardía que tuvo de ejercer la medicina de pueblo en su pueblo natal, que eso es de una valentía, desde mi punto de vista, impresionante. Porque muchas veces las situaciones afectivas te llevan a no poder mantener la distancia terapéutica suficiente con la población que estás atendiendo, y él ha sabido no sólo mantenerla sino que la ha mantenido durante toda su trayectoria profesional.


"La genética de los fontaneses es de buscavidas y eso no lo pierdes en toda tu vida"


Cuando hice el MIR, recuerdo que todavía había especialidades que se podían coger con el número que había obtenido en ese momento: Anestesiología, Medicina Interna, alguna Cirugía General, pero decidí optar por Medicina de Familia en Badajoz porque en mi época universitaria coincidí con un gran médico de familia que se llama  Francisco Buitrago y que es un autor reconocido en el mundo de la Atención Primaria de Salud. Probablemente de los precursores de la especialidad de medicina Familiar y Comunitaria.

Usted estudió la carrera en Badajoz ¿cómo se vive la época? Entiendo que uno es joven, sale del pueblo, se pone a estudiar la carrera que quería, empieza conocer a gente de otros mundos, de todo tipo ¿cómo se mantiene la esencia de dónde viene uno para no perder el contacto con esa forma de ver la vida, que al final es la que nos acompaña siempre?

Hay un genotipo y hay un fenotipo, el genotipo es lo que te dicen tus genes, la genética de los fontaneses es una genética de buscavidas y eso no lo vuelves a perder en tu vida, se lo puedo decir con total tranquilidad. Pero hay otra cosa que es el fenotipo, que es como se va adaptando tu vida o cómo se van adaptando tus genes a medida que vas conociendo gente y lo que te va forjando la personalidad que finalmente vas a tener a largo de la vida.

Yo sigo manteniendo la vinculación con el pueblo, con algunos amigos de la infancia; sigo manteniendo ese contacto porque mi madre y mi tía (mi padre desgraciadamente falleció), siguen viviendo allí, mis dos madres, por decirlo de alguna manera, siguen viviendo en el pueblo y voy con cierta frecuencia a visitarlas, a estar con ellas. Me cuentan cosas del pueblo, mantengo un contacto permanente gracias a las nuevas tecnologías.

"El mundo urbano prácticamente no permite un fallo en el diagnóstico"

¿Alguna vez ha tenido esa sensación de abandonar las raíces porque la vida le lleva a uno hacia esos sitios de los que no se puede huir por responsabilidad o porque no nos damos cuenta?

Llega un momento en el que vuelves otra vez a la esencia del médico de pueblo. Yo siempre contaré la misma anécdota, es verdad que soy de pueblo, es verdad que nací en un pueblo, es verdad que me crié en un pueblo, pero es verdad que hice la carrera en una ciudad, no muy grande, pero en una ciudad. Y es verdad que hice la especialidad en una ciudad, en Badajoz, en el mismo sitio que estudié la carrera de Medicina, y estaba acostumbrado al mundo urbano. Cuando yo apruebo las oposiciones, que son las últimas que convoca la Junta de Extremadura antes de asumir las competencias en materia sanitaria por parte de la comunidad autónoma, soy funcionario de la Junta de Extremadura en el antiguo régimen de Atención Pública Domiciliaria, en los antiguos APD. Mi plaza se sitúa en dos pueblos que a la gente que vea  o lea esta entrevista les recomiendo que se vaya al mapa a buscarlos, porque no lo van a conocer y les voy a dar una pista de por dónde están: situados en el pico de la provincia de Badajoz, cuyo pueblo siguiente es Agudo que es de Ciudad Real, en plena Siberia Extremeña. Uno de los pueblos se llama Tamurejo y otro se llama Baterno.


"En el mundo rural se desarrolla el razonamiento clínico en su máxima expresión"


Yo hasta ese momento solo había trabajado en el mundo urbano, haciendo sustituciones o trabajando en el equipo de soporte de cuidados paliativos de la ciudad de Badajoz. En el mundo urbano las exigencias de los pacientes son lo suficientemente importantes como para que no se te permita prácticamente el fallo en el diagnóstico y que el paciente fallezca, por muy grave que sea la situación. Pues estando ejerciendo en Tamurejo y Baterno, una señora de 50 años tuvo una hemorragia digestiva activa, que es una situación clínica de una gravedad extrema. Entonces no funcionaba el sistema 112, ni funcionaba el sistema 061, y tanto la enfermera como yo habíamos trabajado siempre en el mundo urbano.

Empezamos a hacer lo que se hace en estos casos: coger rápidamente la vía en los dos brazos, medir tensiones arteriales, alertar al sistema de ambulancias (que entonces eran prácticamente taxis blancos que te llevaban hasta un pueblo cercano que se llamaba Casa de Don Pedro y en el medio de la carretera la montabas en la otra ambulancia porque estaba a 90 km del hospital más cercano). De tal suerte que la familia llegó un momento en que nos veía tan entregados a la atención de su familiar, que nos dijeron: “Tranquilícense, nosotros sabemos que lo que tiene mi familiar es muy grave, que puede acabar con su vida, y que por lo tanto le agradecemos todo lo que están haciendo”. Eso, en el mundo urbano es muy raro encontrártelo. Por eso, y porque yo me he desarrollado en el mundo rural, y porque creo que en el mundo rural se desarrolla razonamiento clínico en su máxima expresión, es por lo que soy un vocacional de médico de pueblo.

Tengo entendido que ese compromiso político también le va por la música, pues parece que es muy aficionado a la música de cantautor.

Sí, es la música que más me gusta, la que suelo escuchar. Sobre todo la de Ismael Serrano, cuando tengo tiempo.

¿Y es por el tema de las letras, es por el tema del compromiso político que siempre lleva la música de Ismael Serrano en las canciones, porque siempre lo ha defendido...? ¿A qué se debe esa cercanía?

Yo creo que me enganché a él por las letras, y me quedé con él por la ideología.

Y sobre lectura también he leído que le gusta más los ensayos que las novelas, ¿eso es porque tiene una vocación constante de aprender o le enriquece más?

Mi vida ha transcurrido una parte en mi vocación real de médico de pueblo y otra parte en la política. En la política se leen pocas novelas y muchos ensayos. Y probablemente eso haya hecho que me gusten más los ensayos que las novelas. Si tengo que elegir algunas novelas, me gustan las de corte histórico, que son las que más me apasionan o las que más me relajan en los momentos en los que puedo leer, que son los pocos días de vacaciones que disfruto a lo largo del año. Leo es cuando estoy de vacaciones, si no la mayoría del tiempo lo dedico a leer sobre política sanitaria, sobre las estrategias que se van a seguir en la comunidad autónoma. No tengo tiempo para poder leer novela o para poder leer ensayos como me gustaría.

Vergeles se declara fan del cantautor Ismael Serrano: "Llegué por las canciones y me quedé por la ideología"

Entiendo que siendo médico rural en el mundo rural digamos que el ocio hay que inventárselo un poco más porque no hay tanto pulso como en una ciudad, ¿qué le gusta hacer si tiene una tarde libre, un sábado o un domingo?

Cuando se está de médico en un pueblo, tienes más desafíos que en una ciudad. Tienes más necesidad de formarte, tienes que ser más autosuficiente; y eso ha hecho que mis hobbies estén muy relacionados con la lectura de temas médicos. Y luego, mi ocio principal es aburrirme.

¿Y lo práctica mirando la televisión, el techo de la habitación en la que esté...?

Lo practico como lo tenga que practicar pero que el poco descanso que tenga no me haga pensar. Hay incluso programas basura de televisión que no te permiten pensar, que te ponen el electroencefalograma en plano prácticamente y que son muy beneficiosos para no hacer caso a la tele, fijar la mirada pero aburrirte lo suficiente como para que te despeje de todo lo que tienes a lo largo del día.

Un personaje bastante conocido en este país, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y que también viene de familia humilde, decía en una entrevista que él prefiere estar trabajando en el despacho que de vacaciones. ¿Le pasa a usted lo mismo, que quizá por venir de ese pasado no sabe ‘perder el tiempo’?

Sí, sí, yo creo que sí. Podría estar de acuerdo con esa afirmación porque empecé la carrera, tenía que aprobar todos los cursos en junio porque sino no me daban la beca por parte del Ministerio y por lo tanto, si no me daban la beca, mi padre ya me había dicho claramente que no podría seguir estudiando. En primero de carrera opté a ser alumno interno del departamento de bioquímica, biología molecular y genética de la Facultad de Medicina y empecé en ese momento un trabajo de investigación dirigido por el profesor Carlos Cameselle que era el catedrático de bioquímica.


"Mi padre me dijo claramente que sin beca no podría seguir estudiando"


Mi padre ya me había clasificado de inservible para seguir con la tradición de mecánico, porque soy tremendamente patoso para arreglar coches y hacer este tipo de cosas y tenía claro que eso no iba a ser mi futuro sino que pasaría por el régimen general de becas. Así que en ese momento empecé a trabajar durante todos los veranos en estos departamentos. Eso me llevó a que mientras estaba haciendo la Residencia, hice la tesis doctoral. Todo el tiempo que tenía de ocio lo invertía en la tesis doctoral. Cuando terminé eran unos momentos difíciles para incorporarte al mundo laboral y por lo tanto entré trabajando en los antiguos refuerzos de Insalud. Pero en mis circunstancias como era médico de familia vía MIR, en el tiempo en el que no trabajaban los refuerzos yo estaba haciendo la liberación del coordinador de la unidad docente de medicina de familia de Badajoz.

El primer año que cogí 15 días de vacaciones, fui capaz de llenar con aburrimiento la primera semana, pero la segunda semana ya no fui capaz de llenarla con nada. Por lo tanto, como no sabía hacer otra cosa, me tuve que poner a trabajar, desde entonces decidí que de vacaciones me cojo 3 o 4 días al año, que me parece un equilibrio acertado en mi caso para desconectar, hacer otra cosa distinta, dedicarme a pegarme un atracón de libros en ese momento… para luego poder seguir trabajando el resto del año.

¿Y la familia, los amigos que tienen más de tres o cuatro días de vacaciones al año qué le dicen, cómo lo gestionan con usted, cómo se complementan?

¡Se portan bien! Siempre he dicho que soy inaguantable para mí mismo y admiro a los que me aguantan porque es verdad que tiene que ser muy difícil convivir con una persona que tiene tan poco tiempo libre. Pero creo que este sacrificio en casa ha sido un sacrificio vivido durante todos los años de familia, afortunadamente no tengo hijos, quiero decir afortunadamente porque ha sido una decisión libre la de no tener hijos, y por lo tanto, pues, de momento lo compatibilizo bien con mi vida en sociedad. Lo suelo compensar con alguna cena, algunas quedadas que salen de mi pellejo pero en las que me esfuerzo para estar a la altura y que disfruto con un íntimo amigo que tengo en Badajoz.

en corto
Un libro
Mentes líderes, de Howard Gardner 

Una película
Casablanca 

Una canción
Cualquiera de Ismael Serrano 

Una ciudad para vivir
Badajoz 

Una ciudad para viajar
Madrid 

Un objeto imprescindible
El ordenador 

Un personaje de su vida
Mi médico de cabecera 

Un personaje histórico
Salvador Allende 

Un deporte
Caminar 

Un lema vital
A quien madruga, Dios le ayuda 

¿Qué le hace feliz? 
Estar en casa
Fuera de Extremadura ¿qué ciudades le gustan? ¿dónde le gusta estar cuando no está en Extremadura?

Me gusta Madrid en agosto porque es un sitio donde se puede estar con mucho calor pero sin mucha gente, por lo tanto es un buen momento para ver todas esas exposiciones que no te ha dado tiempo a ver en otras épocas del año. Mi pueblo favorito para pasar un tiempo de relax se llama Vejer de la Frontera.

¿Es usted más de playa o de montaña?

A 10 km tienes la playa El Palmar y se compagina perfectamente el clima de montaña con el clima de la playa. Me gustan las playas que no tengan muchos socorristas ni muchos chiringuitos , porque la playa me gusta para pasear y la piscina para bañarme. Y luego soy un gran enamorado de las hamacas de las piscinas, en esos tres días le puedo pegar una paliza a una hamaca de una piscina leyendo literatura o leyendo algún ensayo.

¿Es de estar en el césped de la piscina o también es de chapuzón?

De vez en cuando chapuzón, sí, sí. Soy un poco sedentario.

Los puestos políticos no son para siempre. ¿Qué le gustaría hacer cuando deje la Consejería?

Si estuviese pegado a la política, no creo que fuese capaz de perder mucha vinculación con la sanidad. Tengo un puesto que es de médico de pueblo y que me encanta. Hace poco tuve que ver a un amigo y utilicé el fonendo; cuando te lo colocas en los oídos y te aísla del mundo salvo con los ruidos que escuchas a través de la campanada del fonendo, te lleva a un mundo de sensaciones donde vuelves otra vez al gusanillo de la asistencia sanitaria. Por tanto, volveré a mi trabajo, al médico de pueblo.