Electrocardiograma / Imagen de Envato
Una IA logra predecir la insuficiencia cardíaca en dos segundos con un electrocardiograma común
Un equipo de investigadores británicos presentan un software que lee en tiempo récord patologías 'invisibles' para los cardiólogos
La Inteligencia Artificial revoluciona una de las pruebas básicas de la sanidad: el electrocardiograma. El Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), celebrado en Múnich (Alemania) a finales de agosto, se ha convertido en el marco que ha revelado una de las últimas innovaciones en el ámbito de la salud digital. El evento ha congregado a cientos de representantes del sector, y ha sido en ese punto de encuentro en que investigadores del Imperial College de Londres han presentado un software de IA capaz de identificar la insuficiencia cardíaca y las enfermedades de las válvulas analizando un electrocardiograma (ECG) convencional en menos de dos segundos.
El electrocardiograma es, desde hace más de un siglo, una de las principales herramientas de la Medicina. Capaz de medir la actividad eléctrica del corazón para detectar infartos o arritmias, siempre ha tenido un obstáculo: nunca ha sido capaz de mostrar si el músculo cardíaco está perdiendo fuerza de bombeo o si sus válvulas fallan. De hecho, para poder diagnosticar esta insuficiencia cardíaca y estas enfermedades, los médicos se ven obligados a derivar a los pacientes a un ecocardiograma. Una prueba que dispone de una amplia lista de espera en el caso de la sanidad pública (cuya demora puede extenderse durante meses).
Esa derivación es la que ahora podría cambiar la última innovación presentada en Europa. La cita del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrada en la ciudad alemana ha descubierto un software de Inteligencia Artificial que sí que puede identificar señales de estas patologías a través de un electrocardiograma convencional. En concreto, la herramienta procesa el trazado en menos de dos segundos y extrae de la señal eléctrica patrones microscópicos que resultan imperceptibles para el ojo humano, por experto que sea el cardiólogo.
Una IA para reforzar la prevención cardíaca
La eficacia de este desarrollo se ha puesto a prueba en un ensayo con registros clínicos de 67.000 pacientes en Estados Unidos. La investigación, respaldada por la British Heart Foundation, ha demostrado que el algoritmo es capaz de identificar hasta el 81 por ciento de los casos de insuficiencia cardíaca y el 90 por ciento de las valvulopatías. Así, esta IA abre la puerta a un sistema de triaje mucho más ágil dentro del sistema sanitario, lo que podría evitar la entrada a la lista de espera para pruebas diagnósticas en la sanidad pública.
Uno de los principales beneficios de esta tecnología se encuentra, precisamente, en los tiempos de atención. Al pasar el electrocardiograma de rutina por este software, los hospitales pueden detectar de inmediato qué pacientes presentan un riesgo elevado de padecer una patología oculta como una insuficiencia cardíaca.
De esta forma, en lugar de esperar durante meses, las personas con indicios de enfermedad cardíaca pueden ser derivadas con prioridad a una ecografía de confirmación e iniciar su tratamiento antes de que el deterioro muscular cardíaco sea irreversible. Además, la herramienta permitiría analizar de forma automática y en segundo plano los miles de electrocardiogramas que se realizan a diario por otros motivos -como revisiones laborales o preoperatorios- para localizar a enfermos asintomáticos.
Por el momento, el proyecto ya ha superado la fase inicial en el laboratorio y se prepara para su aplicación en la práctica clínica. Esta tecnología, como se ha apuntado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, se está trasladando al mercado a través de una empresa emergente vinculada al Imperial College de Londres -el organismo encargado de impulsar el proyecto- que ha obtenido 1,4 millones de libras de financiación para adaptar el algoritmo a los centros hospitalarios.
El siguiente paso del equipo investigador es integrar el software en lectores de electrocardiogramas portátiles y de mano, lo que permitiría a los médicos de Atención Primaria detectar fallos cardíacos en sus propias consultas sin necesidad de disponer de grandes equipos. Ahora el reto de esta IA consistirá en calibrar la precisión de la herramienta para minimizar los falsos positivos y evitar saturar los servicios de Cardiología con revisiones innecesarias.