Roberto Serrano, catedrático en la Universidad de Brown (Estados Unidos)
"Tendremos una generación de médicos mediocre si no se usa bien la IA"
Un catedrático español alerta sobre las consecuencias del abuso de esta herramienta entre los universitarios
La Inteligencia Artificial también tiene dos caras. Al servicio de la sanidad, este tipo de herramientas predictivas pueden convertirse en un enorme aliado en temas como la gestión de datos o el impulso a la producción de vacunas. Su capacidad de análisis, sin embargo, también puede servir como salvocinducto a algunos alumnos a la hora de burlar la seguridad del sistema en pruebas examinadoras, tal y como ocurrió en la pasada convocatoria del MIR 2026. Un problema que se extiende al 'otro lado del charco' tal y como advertía recientemente un catedrático español de la Universidad de Brown y que augura un horizonte de "profesionales mediocres" si se pervierte la utilización de este avance tecnológico.
El fraude cometido por sus estudiantes fue tan obvio -con la mitad de exámenes perfectos- que Roberto Serrano no ha tenido más remedio que denunciar la situación de forma pública para poner en aviso a sus colegas de profesión. Al comprobar los resultados del último examen y compararlos con la distribución de años anteriores, el catedrático, escamado, no tardó en comprobar que había algo que no encajaba. "Históricamente la media en la prueba parcial de esta asignatura solía estar entre 65 y 80 puntos sobre 100. Y aquí la media fue 96 con 40 exámenes sobre los 86 que tomaron el examen, 40 exámenes con una nota perfecta de 100", explica.
Es más, la prueba diseñada por el docente para resolverse en casa (take-home) en un tiempo limitado, era paradójicamente "más difícil que el examen normal" empleado en ocasiones anteriores. El uso de la IA era, por tanto, intuible. Sin embargo, era necesario demostrarlo "de forma empírica". Por ello, Serrano decidió pivotar hacia un formato presencial en la prueba final. El resultado en la distribución le permitiría unir "todas las piezas" y confirmar sus sospechas al ver como, en esta ocasión, eran 19 los alumnos que suspendían. La mayoría, además, figuraban entre los que habían alcanzado un 100 en el parcial hecho en casa.
Resolver el problema "dando a un botón"
Ya no había dudas acerca del fraude. Un problema que para Serrano es especialmente epidemiológico en el ámbito formativo, sobre todo cuando se trata de pruebas a distancia. "Lo que ha pasado con la Inteligencia Artificial es que el coste de hacer trampas ha desaparecido", por lo que hacer exámenes en el domicilio "se ha acabado por completo", ya que la tentación para los estudiantes, asegura, es "demasiado fuerte para que se pueda resistir".
Este tipo de estratagemas no entienden ni de área de conocimiento ni de fronteras, explica. Aunque su área es la Economía, extrapola las consecuencias directas de este escollo a la profesión sanitaria. Si un estudiante de Medicina sustituye el rigor del estudio por "dar un botón y que la IA resuelva el problema", el resultado es "una ruina para el futuro profesional de esa persona", asevera.
Y es que, el uso de esta tecnología para aprobar ya es generalizado. El catedrático apunta a casos recientes en España, mencionando las sospechas fundadas de uso de IA en las pruebas de acceso a la universidad -PAU-, y en el MIR. "Hay que poner las necesarias defensas para que esto no pase", advierte.
"Si no entendemos cómo hay que usar la Inteligencia Artificial bien, tenemos el potencial de estar produciendo una sociedad de gente mediocre donde nos negamos ya a pensar", advierte, convencido de que delegar el aprendizaje en un algoritmo convierte a los futuros egresados en profesionales "completamente irrelevantes" que no aportan valor añadido a la sociedad.
De hecho, al descubrir las buenas notas fraudulentas, el profesor confrontó a sus alumnos. "Les dije: 'Si venís a la universidad y os negáis a pensar, a desarrollar el sentido crítico ¿para qué demonios estáis aquí?", explica, visiblemente preocupado ante un posile escenario que dibuja, a sus ojos, "un horizonte tremendamente patético para la humanidad.
Controles orales aleatorios
Ante este panorama, el docente propone alternativas para mantener el rigor, como incluir preguntas exactas de los ejercicios semanales en el examen final presencial, o realizar controles orales aleatorios en el despacho para que los alumnos expliquen y defiendan sus respuestas.
Con todo, Serrano rechaza demonizar la tecnología. Entendida y usada con cautela, considera que la IA "podría ser muy útil porque es muy potente", actuando como una enciclopedia abierta o un tutor de apoyo al estudio. La solución pasa por abrir un debate estructural entre profesores, administración y alumnos sobre las líneas rojas de su uso.