Antonio Pérez Martínez
La Paz 'entrena' al sistema inmunitario para evitar rechazo tras un trasplante: "Debe tolerar las células del donante y combatir virus"
Este proyecto pionero, coliderado por Antonio Pérez-Martínez, jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica ha logrado mantener con vida a dos pacientes durante 6 años reduciendo la dependencia de fármacos
Adiestrar al sistema inmunitario para aceptar un órgano trasplantado es el objetivo que ha logrado alcanzar un ensayo clínico de fase I realizado por el Hospital Universitario La Paz, que ha conseguido que dos pacientes mantengan sus órganos trasplantados sin rechazo y con una inmunosupresión muy inferior a la habitual. El trabajo abre una posible vía para reducir la dependencia de los fármacos inmunosupresores después de un trasplante. No obstante, los resultados, aunque prometedores, todavía están lejos de demostrar que esta estrategia pueda convertirse en un tratamiento generalizado. El ensayo deberá incluir todavía a ocho pacientes más y, si se consigue reproducir la misma aceptación del órgano, el centro madrileño estudiará dar el siguiente paso con un ensayo clínico de fase II para consolidar los resultados.
El trabajo ha sido posible gracias a un grupo de profesionales del centro madrileño compuesto por el equipo de Antonio Pérez-Martínez, jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica y el del cirujano Francisco Hernández-Oliveros, al frente del proyecto OneTrasplant4Life. Pérez-Martínez relata en Redacción Médica el logro de que dos pacientes continúen vivos tras un trasplante y con una inmunosupresión muy inferior a la habitual: “La estrategia utilizada está basada en el trasplante de células madre hematopoyéticas del propio donante, previamente modificadas para eliminar los linfocitos T. La meta que se persigue es la coexistencia temporal de células inmunitarias del donante y del receptor”.
Esperanza para Nora y Yassine
De momento, este tratamiento ha conseguido el objetivo en dos pacientes, Nora y Yassine, que cuando iniciaron el estudio con el equipo médico tenían 49 y 15 años. Estos dos pacientes llevan seis años con sus órganos trasplantados y sin sufrir rechazo, gracias a esta técnica tan compleja.
La hipótesis es que esa convivencia podría ayudar al sistema inmunitario del receptor a aprender a reconocer el órgano trasplantado como propio, reduciendo así la necesidad de mantenerlo permanentemente bloqueado mediante fármacos: “El desafío es considerable. El sistema inmunitario debe aprender a tolerar las células del donante que forman parte del órgano trasplantado, pero sin quedar debilitado frente a virus, bacterias, tumores u otros agentes externos”.
Los investigadores estudiaron la reacción de los linfocitos T de los pacientes frente a diferentes estímulos, observando que “las células mostraron una respuesta muy reducida frente a las células del donante, pero conservaron una respuesta frente a células de terceros y frente al citomegalovirus”.
Médulas de cadáveres
Pese a este logro, Pérez-Martínez recuerda que los pacientes no han alcanzado una tolerancia completa, debido a que “siguen necesitando inmunosupresión. Además, solo se han estudiado dos pacientes, por lo que los resultados no permiten saber todavía si la estrategia funcionará de forma reproducible en una población amplia”.
El facultativo lleva más de siete años estudiando la viabilidad de este proyecto y reconoce la dificultad de llevar a cabo un ensayo clínico de estas características: “Quirúrgicamente se deben realizar procesos muy complejos, como el hecho de sacar médulas de un cadáver que no se había realizado nunca. Debido a ello, por el momento en el ensayo solamente participa La Paz”.