Un médico mide la cintura de un paciente con sobrepeso. Imagen de Envato
Adiós a la dictadura del IMC: medir la circunferencia de cintura predice mejor el riesgo cardiovascular
Un estudio europeo refleja una mortalidad menor en pacientes con obesidad que, sin embargo, mantienen una adiposidad reducida
Desde más de un año, el Índice de Masa Corporal (IMC) ha dejado de ser el único indicador para la toma de decisiones clínicas ante un paciente con obesidad en las guías clínicas de Endocrinología. En consonancia, la Cardiología también ha decidido cambiar su visión a la hora de evaluar el riesgo cardiovascular al comprobar que el perímetro de la cintura (CC) y el índice cintura-cadera (ICC) resultan parámetros más fiables en el diagnóstico y pronóstico de enfermedades como la cardiopatía isquémica (infartos y angina de pecho), la hipertensión arterial, los accidentes cerebrovasculares (ictus) y la insuficiencia cardiaca.
Así lo reflejan los resultados obtenidos por el Grupo de Trabajo sobre Obesidad de la Colaboración Inter-Cohortes (CCC) de la Sociedad Americana de Cardiología (ACC según las siglas en inglés) al analizar 15 cohortes prospectivas de los Institutos Nacionales de Salud y del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre. En dicho estudio se tuvo en cuenta la relación entre la adiposidad de la cintura y nueve resultados cardiovasculares y de mortalidad en 259.388 adultos sin enfermedad coronaria de base. Harlan M. Krumholz, editor jefe de la Publicación oficial de la ACC, aseguró que "es hora de abandonar el enfoque exclusivo en el IMC", una vez demostrado en el ensayo que la "CC y el ICC proporcionan información crítica" y la percepción de que "dónde se distribuye la grasa importa". "Estas simples medidas deberían formar parte de la evaluación rutinaria del riesgo cardiovascular", enarbola.
Obesidad con riesgo menor de mortalidad
Durante una mediana de seguimiento de 20 años, los investigadores hallaron una discordancia sustancial entre los pacientes en los que su peso venía definido por el IMC y aquellos en los que se habían tenido en cuenta las dos medidas de adiposidad central. De base, entre los participantes a los que se había diagnosticado un peso normal, el 5 y el 18 por ciento presentaban, sin embargo, una circunferencia de cintura y un índice-cintura cadera elevado, respectivamente. Por contra, el 9 por ciento de aquellos que presentaban supuestamente obesidad, tenía un CC bajo y, casi la mitad, un 45 por ciento, también mantenía valores bajos para el parámetro ICC.
Al examinar la amenaza cardiovascular se descubrió que aquellos que no habían sido clasificados como pacientes con obesidad de acuerdo al IMC, es decir, con un peso adecuado o sobrepeso, tenían entre un 15 y un 50 por ciento más de posibilidades de padecer un infarto de miocardio, un ictus, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular o enfermedad coronaria. También se detectó un mayor riesgo ligado a la mortalidad derivada de estas enfermedades relacionadas con el corazón.
Por contra, los pacientes con obesidad que presentaban un perímetro de cintura reducido, presentaban perfiles de riesgo "similares" a aquellos con peso normal, excepto en el caso de la mortalidad, donde el riesgo detectado era "significativamente menor", mientras que los participantes con una CC o un ICC altos sí reflejaban tasas de eventos sustancialmente mayores.
"Observamos a individuos con peso normal determinado clínicamente que presentaban adiposidad central elevada e ICC alto, lo que los asociaba con un mayor riesgo en gran parte de los resultados," ha corroborado Michael J. Blaha, médico y experto en salud pública, como autor principal del estudio y director de investigación clínica en el Centro para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares de Johns Hopkins.
Fallecimientos asociados a una circunferencia de cintura elevada
De hecho, entre un 13 y un 49 por ciento de pacientes con obesidad que sufrieron accidentes cardiovasculares mantenían una adiposidad acumulada en el vientre. Los investigadores comprobaron que, dentro de este grupo, la circunferencia de cintura elevada era la causante de casi la mitad de los eventos sufridos: un 46 por ciento en el caso de la fibrilación auricular y un 49 por ciento al hablar de insuficiencia cardiaca. Además, el 36 por ciento de los fallecimientos por enfermedad coronaria se atribuyó a una CC elevada.
Unas cifras que, en cualquier caso, demuestran que "depender únicamente del IMC puede resultar en una clasificación errónea del riesgo", explica otra de las autoras de este estudio, Zeina Dardari, quien anima a los médicos a considerar la distribución de la adiposidad central en todo el espectro del IMC al evaluar el riesgo en entornos de prevención primaria.