Antonio Pérez-Martínez, jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediatría del Hospital Universitario La Paz.
La Paz testará antes de 2027 una CAR-T pionera para tumores cerebrales infantiles incurables
El ensayo también evaluará la eficacia de otra terapia dirigida con células NK destinada también a frenar estos cánceres con mayor mortalidad pediátrica
En la mitología griega, las Moiras eran las encargadas de decidir el destino de cada ser humano, cortando con sus tijeras el hilo de la vida cuando llegaba la hora de la muerte. En el Hospital La Paz de Madrid, los investigadores trabajan ahora con unas tijeras muy diferentes: las de las terapias avanzadas, con las que aspiran a cortar el avance de unos tumores cerebrales que hoy dejan a muchos niños, adolescentes y adultos jóvenes sin una alternativa eficaz cuando la enfermedad vuelve o deja de responder al tratamiento. El objetivo es utilizar estas nuevas herramientas para intentar ofrecer una segunda oportunidad a pacientes con tumores del sistema nervioso central de alto grado, recurrentes o refractarios, mediante un ensayo clínico de fase I académico que combinará terapias CAR-T y CAR-NK.
La Paz, centro de referencia en terapias avanzadas y que logró en 2025 curar a siete pacientes con leucemia gracias a una CAR-T académica, prevé iniciar el ensayo a finales de año, en colaboración con el Hospital Infantil Niño Jesús. El estudio, coordinado por Antonio Pérez-Martínez, jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica de La Paz, está dirigido a “niños, adolescentes y adultos jóvenes de hasta 30 años que tienen tumores del sistema nervioso central de alto grado, tanto supratentoriales como infratentoriales, y que se encuentran en recaída o son refractarios al tratamiento”.
La situación de estos pacientes sigue siendo especialmente compleja: “Existen otros ensayos clínicos con terapias CAR-T, pero todavía no están disponibles de forma general en otros países. Con los diferentes tratamientos que tenemos actualmente, estos pacientes terminan falleciendo”. Entre las patologías que podrían abordarse en este contexto se encuentran el meduloblastoma, el tumor teratoide rabdoide atípico, el ependimoma y los gliomas de alto grado.
"Los tumores del sistema nervioso central de alto grado son actualmente los cánceres más mortales en los niños, incluso por encima de las leucemias"
De hecho, Pérez-Martínez subraya la elevada tasa de fallecimiento de estos tumores al ser "los cánceres más mortales en los niños, incluso por encima de las leucemias. Se ha conseguido curar a muchos pacientes con leucemia, enfermedades que antes no se podían curar, y ahora los tumores cerebrales se han convertido en los tumores pediátricos con mayor mortalidad”.
A finales de julio, La Paz recibió una autorización condicionada de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) para avanzar en el desarrollo del ensayo. No obstante, todavía debe completar algunos requisitos preclínicos: “La agencia ha solicitado dos experimentos adicionales a nivel preclínico. En concreto, tenemos que presentar un experimento relacionado con el efecto off-tumor sobre células neurales sanas estimuladas”. Este estudio permitirá comprobar que las células terapéuticas no producen efectos indeseados sobre tejido sano: “Una vez completados estos trabajos, el objetivo es poder reclutar al primer paciente a finales de año”.
Dos terapias avanzadas frente a los tumores cerebrales
El ensayo explora dos estrategias de terapia avanzada y plantea un abordaje adaptado a las características moleculares del tumor. “Una es una terapia CAR-T y la otra es una terapia basada en células NK. Se usará el CAR-T cuando el tumor exprese la diana NKG2DL. Si el tumor no expresa NKG2DL, se utilizarán células NK estimuladas con otro medicamento de terapia avanzada”, explica Pérez-Martínez.
El planteamiento busca aprovechar dos mecanismos diferentes de inmunoterapia celular en función de la expresión de una determinada molécula en el tumor: “De esta manera, el ensayo no aplicará exactamente el mismo tratamiento a todos los pacientes, sino que utilizará la información molecular del tumor para determinar qué estrategia puede ser más adecuada". El oncólogo pediátrico considera que el ensayo es especialmente novedoso dentro del campo de las terapias avanzadas aplicadas a los tumores cerebrales: “Hay muy poco desarrollado en este ámbito. En los tumores cerebrales, las principales dianas que se están estudiando actualmente son B7-H3, interleucina-3, IGF-R y GD2. Estas son las cuatro dianas que se están utilizando en este tipo de terapias. NKG2DL sería una quinta diana. Específicamente en tumores cerebrales, no hay actualmente trabajos publicados con este enfoque”.
Un ensayo en paraguas y adaptado al tumor
El diseño del ensayo ya está establecido y seguirá un modelo en paraguas, de manera que la estrategia terapéutica dependerá de la expresión de NKG2DL en las células tumorales: “Cuando el tumor exprese NKG2DL en más del 50 por ciento de las células, el paciente se puede randomizar al tratamiento con CAR-T o con células NK. Si el tumor es negativo para NKG2DL, el paciente irá directamente al brazo de células NK”.
En una primera fase se prevé incluir 15 pacientes. “En el brazo randomizado habrá cinco pacientes tratados con CAR-T y cinco con células NK, y habrá otros cinco en el brazo de NK no randomizado”, señala. El diseño contempla además la posibilidad de ampliar posteriormente el número de participantes en función de los resultados iniciales: “Si se observa al menos un paciente respondedor en alguno de los brazos, se podrán incorporar cinco pacientes adicionales en ese brazo”.
Llevar las células directamente al sistema nervioso central
Otra de las particularidades del ensayo será la vía de administración de estas terapias. En lugar de administrarlas únicamente por vía sistémica, las células se introducirán directamente en el sistema nervioso central mediante administración intraventricular o intratecal, “permitiendo llevar la terapia directamente al lugar donde se encuentra el tumor”.
El ensayo se encuentra todavía en una fase inicial y su objetivo principal será evaluar la seguridad y viabilidad de estas estrategias en pacientes con tumores de muy mal pronóstico. Los resultados determinarán si el tratamiento puede avanzar posteriormente hacia estudios con un mayor número de pacientes y evaluar con mayor precisión su eficacia.
Con este paso de gigante, La Paz quiere seguir posicionándose como un faro de investigación y evidencia científica ligado a las terapias avanzadas. El año pasado, el centro logró salvar a siete niños con leucemia con su CAR-T Tándem, que se encuentran libres de la enfermedad y con buena calidad de vida. Ahora, el hospital busca superarse a sí mismo con un reto mayúsculo, y es el de hacer frente con las mismas herramientas a los tumores del sistema nervioso central de alto grado.