Alberto Fernández, miembro de la Sociedad Española de Cardiología
Cardiología exige a Sanidad auditar el déficit real de plazas MIR para los próximos años
La Sociedad Española de Cardiología pide una planificación basada en datos reales y la regulación de las subespecialidades
Las plazas MIR de Cardiología han ido aumentando de forma progresiva, aunque a un ritmo muy moderado. Si en la convocatoria de 2025 se ofertaron 203 plazas, en 2026 la cifra ascendió a 207 y, para 2027, el Ministerio de Sanidad ha aprobado un total de 209. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) consideran que este incremento sigue siendo insuficiente para responder al crecimiento de la demanda asistencial, impulsada por el envejecimiento de la población, la mayor complejidad de los pacientes y la expansión de la actividad del cardiólogo tanto en la sanidad pública como en la privada. Además, la sociedad científica reclama actualizar un programa formativo que permanece sin cambios desde 2007, planificar con datos reales las necesidades futuras de especialistas y regular las áreas de capacitación específica para garantizar el relevo generacional y mantener la calidad asistencial.
Con respecto a la situación que atraviesa la especialidad actualmente, Alberto Esteban Fernández, secretario del Comité de Tutores de la SEC, explica en Redacción Médica que, en los últimos años, “el ministerio no preveía un déficit importante en la Cardiología española, pero tampoco un exceso de profesionales, a diferencia de otras especialidades donde sí se estimaban carencias”. Ante esta situación, para el cardiólogo “falta una actualización rigurosa que determine cuántos especialistas serán realmente necesarios en los próximos años. Ahora mismo no existe una planificación basada en datos actualizados y, si dentro de diez años aparece un déficit importante, ya será tarde para reaccionar aumentando las plazas de formación”.
El ritmo de crecimiento de las plazas MIR no es acorde, para Fernández, a la presión asistencial en Cardiología debido al “envejecimiento de la población y al incremento de las enfermedades cardiovasculares”. Otro problema que se suma a este es el programa formativo de Cardiología, que data de 2007: “Hoy en día los cardiólogos participan en muchas más áreas que hace veinte años. La imagen cardíaca se desarrolla de forma conjunta con Radiología; existen unidades multidisciplinares con Medicina Interna, Geriatría o Nefrología; han surgido ámbitos como la cardio Oncología y otras áreas que requieren una participación cada vez mayor de los cardiólogos”.
Saturación formativa en las unidades docentes de grandes hospitales
Las unidades docentes de Cardiología es otro de las puntas de lanza que el especialista considera que deben analizarse a la hora de estar preparadas para formar a más residentes: “Los grandes hospitales ya cuentan con un elevado número de residentes propios y, además, reciben a residentes de otros centros que rotan para completar su formación en áreas altamente especializadas. Eso hace que algunas unidades de referencia estén prácticamente saturadas y no puedan asumir un mayor volumen de residentes. En cambio, muchos hospitales medianos sí podrían aumentar su capacidad formativa”.
El principal reto para Fernández aparece cuando los residentes necesitan acceder a esas áreas de superespecialización: “Si no se amplía la capacidad de los centros de referencia o no se incorporan nuevos hospitales capaces de ofrecer esa formación, la calidad del aprendizaje se resentirá”.
El facultativo no tiene ninguna duda de que la solución no pasa simplemente por aumentar las plazas MIR en Cardiología, sino que otro requisito fundamental es ofrecer estabilidad a los profesionales: “El atractivo de muchas plazas MIR depende en buena medida de la estabilidad de los equipos docentes y del futuro profesional que perciben los residentes. Actualmente muchos especialistas, una vez finalizada su formación, optan por incorporarse a la sanidad privada o incluso marcharse al extranjero debido a la inestabilidad laboral existente”.
Todos los caminos conducen a reformar el programa MIR
Para el especialista de SEC, dentro de Cardiología existe una dificultad añadida, como es que muchas áreas “requieren una formación específica tras la residencia. Especialidades como imagen cardíaca, hemodinámica o arritmias necesitan aproximadamente dos años adicionales de formación”. Estas subespecializaciones “todavía no están reconocidas oficialmente en España. En consecuencia, esa formación se realiza mediante figuras poco reguladas, como fellowships o becas, en ocasiones con escasa financiación o incluso sin remuneración, lo que dificulta todavía más la planificación profesional de los jóvenes cardiólogos”.
Con respecto a las reformas que el facultativo considera imprescindibles para asegurar que el sistema sanitario disponga de suficientes cardiólogos en los próximos años sin comprometer la calidad asistencial ni la excelencia de la formación, la principal medida es actualizar el programa MIR de Cardiología: “No se puede seguir formando especialistas con un programa diseñado en 2007 cuando la especialidad ha evolucionado profundamente. A partir de esa actualización será posible calcular con mayor precisión cuántos cardiólogos necesita realmente España y en qué ámbitos asistenciales hacen falta, teniendo en cuenta tanto la sanidad pública como la privada y todas las nuevas áreas de actividad que hoy desarrolla la especialidad”.
Por último, también resulta imprescindible para el especialista regular oficialmente las distintas Áreas de Capacitación Específica (ACE) o subespecialización: “De ese modo se facilitaría una formación homogénea y reglada, evitando que muchos cardiólogos tengan que buscar esa especialización fuera de España o mediante modelos poco estructurados”.