Un usuario utilizando unas gafas de realidad virtual.
La realidad virtual ayuda a retener la práctica pero no la teoría en la formación sanitaria
Un ensayo realizado entre estudiantes arroja diferencias significativas respecto a la enseñanza tradicional
La realidad virtual inmersiva puede ayudar a los estudiantes de Ciencias de la Salud a conservar mejor las habilidades prácticas pero no así la teoría. Un estudio, publicado por la revista BMC Medical Education, ha comparado este tipo de formación a base de tecnología con la enseñanza tradicional, analizando cómo evolucionan los conocimientos y las habilidades prácticas de los estudiantes dos semanas después de haber recibido la lección.
En concreto, se evaluó el aprendizaje conseguido por alumnos de Fisioterapia en relación al método Bobath, un enfoque terapéutico para la rehabilitación de personas con lesiones en el sistema nervioso central, como ictus, parálisis cerebral o daño cerebral. El ensayo contó con la colaboración de 20 estudiantes de tercer curso de la Universidad de Salud y Tecnología de Kocaeli, en Turquía, divididos de forma aleatoria en dos grupos de 10 participantes.
Para poder comparar ambos tipos de enseñanza, un grupo recibió la tradicional, con una clase teórica, y el otro recibió el mismo contenido mediante un vídeo inmersivo de 360 grados con gafas de realidad virtual y, después, realizó una práctica supervisada. Todos recibieron una única sesión de formación de 45 minutos sobre el concepto Bobath y sobre algunas estrategias en relación al control de diferentes posturas. El objetivo era comprobar si “la realidad virtual inmersiva puede mejorar el desarrollo de habilidades clínicas y el desempeño en la resolución de problemas en la educación sanitaria en comparación con los métodos de instrucción convencionales”.
Uno de los aspectos que los investigadores destacan es que la intervención no utilizó una realidad virtual completamente interactiva. Los estudiantes visualizaron un vídeo de 360 grados con demostraciones de las técnicas de facilitación.
Esto significa que los participantes podían observar el procedimiento desde un entorno inmersivo, pero no manipular elementos virtuales ni interactuar con ellos en tiempo real. Por ello, los resultados no pueden trasladarse directamente a sistemas de realidad virtual interactivos.
Conservar habilidades prácticas
Este experimento no solo duró un día, a partir de esta primera prueba, los estudiantes fueron evaluados dos días después de la formación y, de nuevo, dos semanas más tarde. Para llevar a cabo las evaluaciones, los investigadores se centraron en analizar tanto los conocimientos teóricos como la capacidad para aplicar de forma práctica las estrategias aprendidas.
En el examen teórico no se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos. De hecho, los dos mostraron una pérdida de conocimientos entre la primera evaluación y el seguimiento. En la parte práctica, la situación fue diferente. El grupo que recibió la formación tradicional registró un descenso en su rendimiento, mientras que los estudiantes que utilizaron realidad virtual mantuvieron resultados similares a los obtenidos dos días después.
El cambio en el rendimiento práctico fue significativamente favorable para el grupo de realidad virtual. Según se expone en los resultados del ensayo, los estudiantes formados con el método tradicional tuvieron un cambio mediano de -15 puntos, frente a un cambio de 0 puntos en el grupo de realidad virtual.
Los autores plantean que la realidad virtual podría tener un mayor interés en aquellas competencias que requieren una aplicación práctica y sensoriomotora, mientras que los contenidos teóricos pueden aprenderse de forma similar mediante métodos tradicionales.
Según los investigadores, estos resultados apuntan a una clara mejoría con respecto a la conservación de las habilidades prácticas tras la formación con realidad virtual inmersiva, aunque no piensan que la enseñanza tradicional deba ser sustituida, sino que plantean la posible utilización de la realidad virtual como herramienta complementaria dentro de modelos de aprendizaje combinado.
Este estudio, no obstante, cuenta con algunas limitaciones, como el reducido número de participantes, todas ellas mujeres, el seguimiento de solo dos semanas y la falta de control sobre la práctica o el estudio realizado por los alumnos fuera de la investigación.