Maquinaria de fabricación de fármacos.

Maquinaria de fabricación de fármacos. Imagen de Envato

Industria farmaceutica

España resiste al avance de China en fármacos: marca superávit en las exportaciones

El próximo reto es depender menos de los suministros chinos, que son los que permiten elaborar los medicamentos

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España registró en 2025 un superávit en el intercambio de exportaciones de productos farmacéuticos con China, según el informe titulado "De las importaciones a las fábricas: la UE y España ante el nuevo desafío de China" de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). El texto recoge que España tiene un balance positivo de unos 602 millones de euros en materia de intercambio de fármacos con el gigante asiático, pese a que este sí tiene una ventaja significativa en maquinaria. De hecho, en el documento se reconocen los datos del Banco de España que señalan la dependencia de la industria farmacéutica española con respecto a los suministros "clave" chinos. Alrededor del 80% de las empresas de la industria del sector necesita de estos bienes.

El BNE también señala que apenas una de cada cinco empresas en España han tomado medidas efectivas para solucionar la situación porque los que no lo han hecho consideran "muy difícil" encontrar unos proveedores que no sean de origen chino. Aun así, el grado de dependencia no tiene por qué ser necesariamente "malo". En el estudio se recogen una serie de tres factores que deben coincidir para que realmente existiese una vulnerabilidad del sistema. El primero es que los suministros se concentren casi de forma única en China. El segundo, la falta de alternativas de suministro. El tercero, cuál sería el impacto económico en caso de que el suministro se cortase.

La Unión Europea todavía cuenta con ventaja con respecto a China en el sector farmacéutico, al contrario de lo que ocurre en otros ámbitos como la electrónica, las baterías o los automóviles. Alemania, en concreto, es mucho más fuerte que China en la industria farmacéutica. Si la presencia de China en el sector creciese, la Agencia Europea de Medicamentos ya tiene instalados programas y regulaciones para evitar cortes de suministros. Este es el caso del Grupo de Directores Ejecutivos sobre escasez y seguridad de medicamentos (MSSG según sus siglas en inglés), que se encarga de vigilar los desabastecimientos y riesgos de suministro. También existen unas reservas estratégicas, conocidas como RescEU, para que los Estados reclamen los fármacos necesarios en caso de emergencia. La propia EMA anunció el pasado 4 de septiembre que abriría nuevas cadenas de suministro para abastecerse de Visudyne, cuya producción estaba basada casi en su totalidad en Estados Unidos. A partir de ahora se abrirán fábricas en Europa para limitar la dependencia exterior.

Con lo cual, pese a que España y la Unión Europea preservan una ventaja en la exportación de productos farmacéuticos por el momento, uno de los mayores retos en el presente es controlar los eslabones esenciales para poder fabricarlos. En 2001, la maquinaria, la electrónica, metales, baterías y química representaban el 40% de las exportaciones de China, mientras que en 2024 ya fueron el 55%, lo que resalta que el gigante asiático ya no solo envía al exterior productos textiles, muebles o juguetes, sino que se ha subido a la cadena de valor.