Alergia a antibióticos sospechada o confirmada y sus riesgos.
España recorta el consumo de antibióticos, pero aún debe bajar otro 21% para cumplir con Europa
El país encadena una reducción del 19% en el consumo de antibióticos desde 2015 y aún debe rebajar 4,74 dosis diarias por 1.000 habitantes para llegar al objetivo europeo de 2030
España ha recuperado la senda descendente en el consumo de antibióticos, pero aún tiene un importante margen de mejora para cumplir con los objetivos fijados por la Unión Europea. El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), refleja que el consumo de antibióticos sistémicos en salud humana ha caído un 5,1 por ciento en 2025, hasta situarse en 22,94 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes y día (DHD), frente a las 24,26 DHD registradas en 2024.
Pese a este descenso, España todavía se encuentra por encima del objetivo de la Unión Europea para 2030, fijado en 18,20 DHD. En la práctica, esto significa que el país tiene que reducir otro 21 por ciento el consumo de antibióticos respecto a los niveles actuales para alinearse con la meta europea, lo que equivale a rebajar el uso en 4,74 dosis diarias por cada 1.000 habitantes.
Los datos, no obstante, consolidan la tendencia positiva. El consumo se mantiene un 8,4 por ciento por debajo de los niveles de 2019, último año antes de la pandemia de Covid-19, y acumula una reducción del 18,8 por ciento desde 2015, cuando se alcanzó el máximo de la serie histórica con 28,20 DHD. Se trata, además, del mayor descenso anual registrado desde antes de la pandemia.
Menor uso de penicilinas en España
La reducción observada en 2025 se explica, principalmente, por el menor uso de las penicilinas, el grupo de antibióticos más prescrito en España y responsable de más de la mitad del consumo total. También disminuye la utilización de otros grupos de uso frecuente, como los macrólidos, las quinolonas y otros betalactámicos, mientras que sulfonamidas, trimetoprima y aminoglucósidos experimentaron ligeros incrementos.
Más allá del volumen de consumo, el informe del PRAN destaca una mejora en la calidad de la prescripción. Según la clasificación AWaRe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso de los antibióticos Access, recomendados como primera opción para tratar muchas infecciones comunes, aumentó un 1,6 por ciento, mientras que el de los antibióticos Watch, cuyo empleo debe restringirse por su mayor riesgo de favorecer resistencias bacterianas, descendió un 2,8 por ciento. Esta evolución acerca a España al objetivo europeo de que, al menos, el 65 por ciento de los antibióticos consumidos pertenezcan al grupo Access.