Mesa redonda “Atención Híbrida: un nuevo paradigma para una sanidad basada en valor”.

Mesa redonda “Atención Híbrida: un nuevo paradigma para una sanidad basada en valor”.

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Rediseño asistencial, evidencia y transformación de procesos, claves para sumar la sanidad híbrida al futuro modelo de salud

San Sebastián acoge el XIII Congreso Internacional de Salud Digital impulsado por Medtronic

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La sanidad híbrida no es simplemente telemedicina, monitorización remota o la implantación puntual de herramientas digitales y proyectos piloto aislados. Supone un rediseño asistencial profundo que combina de forma coordinada la asistencia presencial, las consultas virtuales y el seguimiento en el propio domicilio a lo largo de todo el proceso de salud de una persona. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Atención Híbrida: un nuevo paradigma para una sanidad basada en valor”, impulsada por Medtronic en el marco del XIII Congreso Internacional de Salud Digital celebrado en San Sebastián. Durante el encuentro, profesionales de la gestión y la práctica clínica coincidieron en que el reto ya no es probar soluciones tecnológicas puntuales, sino lograr que la atención híbrida se convierta en una capacidad organizativa permanente y estructural para el sistema sanitario.

Frente a desafíos como el envejecimiento de la población, el incremento de prevalencia de enfermedades crónicas y la elevada presión asistencial, este modelo de sanidad híbrida se presenta como una respuesta estratégica indispensable. En este contexto, Andrea Mora, directora de Continuidad Asistencial del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, ha subrayado que este cambio no debe verse como un simple parche económico “La atención híbrida nace para dar respuesta a los profundos retos que afronta el sistema sanitario actual, pero considerarla una herramienta para 'hacer más con menos' es una visión absolutamente simplista. Su verdadero valor reside en transformar la relación entre el sistema sanitario y las personas”, explicó. Para la experta, el éxito de esta evolución exige definir un mapa de valor compartido entre pacientes, familias, profesionales y gestores. “La innovación tecnológica debe servir como soporte para la innovación organizativa, no solo en el desarrollo de los procesos sino también en la monitorización de sus resultados. De lo contrario, estaremos evaluando modelos asistenciales del siglo XXI con métricas del siglo XX. Debemos ser capaces de transformar un valor que muchas veces parece intangible en resultados objetivables, medibles, comparables y relevantes para la toma de decisiones.

La transición: del proyecto piloto al modelo de hospital

A lo largo del debate, los ponentes desgranaron el camino que debe recorrer cualquier iniciativa digital para pasar de ser un ensayo inicial a convertirse en una práctica habitual dentro del hospital. Desde la perspectiva de las fases iniciales, Carmen Cagigas Fernández, de la Unidad de Cirugía Colorrectal del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha compartido un programa de seguimiento a distancia tras una cirugía colorrectal con alta en el primer día, resaltando la importancia de diseñar los proyectos pensando en su adopción real desde el origen. “El momento en que una iniciativa puede aspirar a ser algo más grande llega cuando deja de ser únicamente un ensayo y demuestra que responde a una necesidad real de los pacientes y de los equipos asistenciales”, explicó. Asimismo, la especialista enfatizó que, para consolidar este avance, las herramientas deben ser sencillas de usar, no añadir burocracia innecesaria a las plantillas y llegar a todos los pacientes de forma equitativa.

El paso intermedio imprescindible para que una innovación se considere madura reside en aportar evidencia técnica y científica sólida. En este sentido, Javier Padillo Ruiz, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen del Rocío y catedrático de la Universidad de Sevilla, ha señalado que “el primer paso para convertir una innovación en práctica habitual es generar evidencia sólida que permita valorar sus puntos fuertes y sus potenciales puntos débiles. Cuando esa evidencia es reproducida por otros profesionales en diferentes centros y entornos, la propuesta inicial se consolida y puede implantarse de forma segura para el paciente. Pero también de manera eficiente para el conjunto del sistema”. En esta misma línea, el experto ha advertido sobre el peligro de precipitarse con desarrollos que no hayan demostrado suficientemente su seguridad o sus beneficios clínicos reales.

El estadio final de la transformación se alcanza cuando la atención híbrida deja de ser un proyecto puntual y se integra en el funcionamiento cotidiano de la institución. En este sentido, Benito Mirón Pozo, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, ha apuntado que “todos conocemos proyectos excelentes que desaparecieron cuando se acabó la financiación, y existen prácticas mediocres que llevan décadas instaladas porque están dentro del circuito. Lo que entra en el ADN de un hospital no es únicamente lo que funciona, sino lo que se vuelve difícil de deshacer”. Para lograr esa integración estructural el especialista señaló que es imprescindible reorganizar el trabajo sustituyendo tareas previas, contar con liderazgos capacitados, disponer de datos fiables y dar un reconocimiento formal y presupuestado a la actividad concreta.“La innovación digital no puede sostenerse sobre el voluntariado. Tiene que estar recogida dentro de la actividad asistencial, ser medible y tener un coste razonable”, ha apostillado.

Por último, los profesionales sanitarios han reflexionado sobre la necesidad de un ecosistema necesario para materializar este cambio de paradigma en las organizaciones de salud. Los expertos coinciden en que el avance de la sanidad híbrida no requiere de meros proveedores tecnológicos de soluciones puntuales, sino de socios estratégicos capaces de realizar un acompañamiento integral a largo plazo. Este rol de acompañamiento abarca la comprensión profunda de los circuitos clínicos, la capacitación de profesionales y pacientes, el apoyo metodológico en el rediseño operativo y la medición rigurosa de resultados sanitarios y de gestión, garantizando así la sostenibilidad y el verdadero valor de los nuevos modelos híbridos de atención.