20 nov 2018 | Actualizado: 16:40

Garrido: "Darpón ha puesto a la enfermería a los pies de los caballos"

La portavoz sanitaria del PP en la cámara vasca critica la acción del gobierno del PNV en materia de Sanidad

La portavoz del PP en la comisión de Salud, Laura Garrido.
Garrido: "Darpón ha puesto a la enfermería a los pies de los caballos"
mar 24 mayo 2016. 16.45H
Sergio López
Laura Garrido Knörr, portavoz del PP en la comisión de Salud y Consumo del Parlamento Vasco, es abogada y lleva una década ejerciendo la política. Defiende la labor del Ejecutivo central y del Ministerio de Sanidad que lidera Alfonso Alonso en cuestiones como el Real Decreto sobre prescripción o la hepatitis C frente a la postura del consejero de Salud, Jon Darpón (PNV), al que solo concede haber tenido iniciativas ambiciosas que se han quedado a medias por “falta de liderazgo”.

Tras más de un año de ponencia, el Parlamento ha aprobado la nueva Ley de adicciones con los votos favorables de casi todos los grupos, ¿cómo valoran desde el PP el redactado final de la norma?

La Ley de Adicciones la hemos visto de manera positiva en todo lo que sirve para limitar el consumo de tabaco y alcohol, preservando los derechos de los menores, y para regular los comportamientos adictivos que tienen que ver con el juego.

Sin embargo, hemos visto muy negativo que la norma abra la puerta a que el cannabis pueda tener una presencia institucional, a través de la regulación de los clubes de cannabis. Nos parece una irresponsabilidad que se haya decidido contemplar eso en la regulación, cuando la vasca es la sociedad de Europa con mayor consumo de esta droga y a pesar de todas las advertencias de los profesionales sanitarios que han venido a la ponencia.

La reordenación del mapa sanitario vasco, con las nuevas organizaciones sanitarias integradas (OSI), ha sido una de las medidas más ambiciosas de la legislatura en materia sanitaria. ¿Qué valoración hace el PP sobre este asunto?

Era una iniciativa ambiciosa, en efecto, y que podía tener efectos positivos derivados de la integración entre Atención Primaria y Hospitalaria, como dar una respuesta más coordinada al paciente. Pero a la hora de la verdad, el desarrollo no ha sido uniforme y hemos visto problemas organizativos en algunas de ellas.

Las cuestiones organizativas se le han ido de las manos a este gobierno. Específicamente, han surgido problemas en la fusión de los hospitales de Santiago y Txagorritxu dentro del HUA (Hospital Universitario de Álava), con conflictos en los nombramientos al frente de la jefatura del servicio de Dermatología, o en el área de Digestivo. Estos problemas se han judicializado y los pronunciamientos de la justicia no le están dando la razón al Gobierno vasco.

Recientemente ha tenido cierta polémica en el Parlamento la orden que ha dictado Salud en relación con el RD 954/2015 sobre prescripción. ¿Cuál es la postura del Grupo Popular en esta materia?

Desde el grupo popular, hemos respaldado la actuación del gobierno. El consejero, por su parte, ha estado más centrado en hacer oposición al Gobierno central y confrontar que en afrontar los retos que tiene la sociedad vasca. Con este decreto se ha tratado de jugar a la confusión. El RD no cambia la capacidad de prescripción, que sigue limitada a médicos, odontólogos y podólogos, y aporta mayor seguridad jurídica, ya que cubre una laguna que existía en la normativa.

Te puede gustar más o menos, pero la normativa está para cumplirse. No se puede llamar a la desobediencia. El mensaje que el consejero ha lanzado al colectivo de enfermería, diciendo que actuasen como si no hubiera ley, fue absolutamente irresponsable y les puso a los pies de los caballos.

Ha llevado al parlamento una iniciativa para que el euskera no pese más que un doctorado en la selección de personal para Osakidetza. ¿Qué opina su grupo de la política en materia lingüística de la Consejería de Salud?

Creemos que hay que corregir la excesiva valoración del euskera en relación con otros méritos, como la formación o el expediente. La normativa actual lleva a que el conocimiento del euskera sea absolutamente determinante, lo que vulnera los principios de acceso a la función pública. Pedimos que se modifique, tanto en las plazas asociadas a un perfil lingüístico determinado, como en la valoración como mérito de la lengua vasca.

Sobre todo, pedimos que se tenga en cuenta la realidad sociolingüística, ya que ahora mismo se dan situaciones paradójicas: los candidatos que saben vasco tiene puntuaciones mucho más elevadas y  eligen, preferentemente, destinos donde hay menor penetración del euskera; es decir, las capitales, ya que son los destinos más cómodos. Y luego hay plazas con perfil lingüistico en municipios de Guipúzcoa con gran demanda de euskera, como Oiartzun, que están sin cubrir, porque la gente que saca esa puntuación no elige esos destinos.

Estamos de acuerdo en que somos una comunidad con dos lenguas oficiales, pero no podemos euskaldunizar a costa de perder calidad asistencial. Estamos perdiendo a profesionales de gran valía. No decimos que  no se exija el euskera, pero que se haga de manera más ponderada con respecto a los otros méritos.

¿Qué más iniciativas parlamentarias planea llevar a cabo su grupo en lo que queda de legislatura?

Tengo pendientes algunas preguntas relativas a la ralentización de las inversiones sanitarias, especialmente en el HUA. Es un proyecto estratégico para la sanidad en Vitoria y se ha quedado atrás porque no se han destinado las partidas suficientes para seguir avanzando en un proyecto que venía de la legislatura anterior.

También voy a preguntarle al consejero por la respuesta que se está dando a la cronicidad en una de las sociedades más envejecidas de España y de Europa. En el caso de Álava, hay un déficit muy claro de infraestructuras para pacientes crónicos, ya que estos tienen que desplazarse al hospital de Leza. En la pasada legislatura no se cumplieron los objetivos que tenía el anterior consejero, Rafael Bengoa, en materia de cronicidad y durante ésta no se ha hecho lo suficiente.

También vamos a preguntar sobre el desarrollo del espacio sociosanitario, que era uno de los retos de este ejecutivo. Había que definir competencias, destinar partidas… y tampoco se ha avanzado demasiado.

¿Cuál es la principal carencia de la gestión del consejero Darpón en estos cuatro años?

Diría que la falta de liderzago y ambición en el departamento, que se ve muy bien en la falta de respuesta al reto de la cronicidad. Nos hemos quedado atrás en cuestiones como el tratamiento de los enfermos de hepatitis C. En el Consejo Interterritorial se aprobó una estrategia liderada por el ministro Alfonso Alonso. El País Vasco, por su parte, elaboró una estrategia propia, con la que se clasificó a los enfermos en distintas categorías. El resultado es que se ha tardado más en dar respuesta a estos enfermos que en otras comunidades autónomas.

Siempre nos hemos caracterizado por ser pioneros y ahora nos hemos quedado atrás y nuestros enfermos están discriminados. Además, pese a tener uno de los gatos sanitarios más elevados de España, superior a 1.500 euros por habitante, vemos que nuestros hospitales no están en las posiciones de liderazgo en los rankings.
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