Consiste en una técnica de infiltración de toxina botulínica que incrementa los beneficios de sus tratamientos

El Hospital del Rosell integra un ecógrafo para pacientes con daño cerebral
Hospital Rosell. Foto: Gobierno de la Región de Murcia.


16 mar. 2018 17:10H
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POR REDACCIÓN
La gerencia del Área de Salud de Cartagena ha dotado al servicio de Rehabilitación del Hospital del Rosell de un ecógrafo propio para realizar una técnica que permite mejorar el manejo de los pacientes con daño cerebral, tanto adultos como niños, y que presentan tensión y rigidez en los músculos.

Se trata de la técnica de infiltración de toxina botulínica guiada por ecografía, según explica el jefe del servicio de Rehabilitación del hospital del Rosell, Francisco Pérez Fernández. "Incrementa los beneficios de los tratamientos de estos pacientes, con múltiples enfermedades y discapacidades, al garantizar que la sustancia llega al punto exacto sobre el que queremos trabajar".

Sin el ecógrafo, resalta Pérez Fernández, "sería imposible garantizar que la toxina se infiltra en el músculo que lo requiere, sobre todo cuando hay que hacerlo en músculos profundos. La ecografía permite localizar de una manera sencilla, no invasiva y en tiempo real los puntos diana, así como las estructuras circundantes como vasos, nervios".

Debilita y relaja el músculo afectado

Habitualmente, los pacientes con daño cerebral sufren una alteración del sistema nervioso central que provoca un aumento del tono muscular que dificulta o imposibilita total o parcialmente el movimiento de los músculos afectados. Con la tóxina botulínica, añade Pérez, "se busca debilitar y relajar este músculo, ya sea de forma temporal o de manera periódica, para ayudarnos a realizar funciones de los miembros del cuerpo afectados".

Ésta puede aplicarse, por ejemplo, "en pacientes que han sufrido un ictus, y que presentan rigidez en el hombro, para suavizar el dolor. También, entre otros muchos casos, en niños con parálisis cerebral que presentan rigidez en los pies. La toxina botulínica permite relajar el músculo para ponerle una férula y que pueda caminar".

Este procedimiento, además de necesitar el ecógrafo, requiere formación especializada en la técnica. Añade Pérez que "hasta ahora dicha aplicación se debía realizar por el facultativo del servicio de Rehabilitación en el Hospital Santa Lucía, según disponibilidad de ecógrafos de otros servicios".

Con el nuevo aparato, el servicio de Rehabilitación puede aplicar estos tratamientos directamente en las consultas del hospital del Rosell, "lo cual facilita que se pueda ir aplicando a un mayor número de pacientes y se dote una mayor capacidad intervencionista al servicio". Su uso supone una mejora muy importante sobre la técnica más frecuente en la práctica clínica diaria, que es la localización anatómica y la exploración directa del músculo mediante palpación.
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