18 dic 2018 | Actualizado: 12:25

El Hospital Santa Cristina recupera el pulgar con cirugía poco invasiva

La Unidad de Mano ha realizado más de 20 intervenciones mediante artroscopia con incisiones menores de un centímetro.

Fachada del Hospital Santa Cristina
El Hospital Santa Cristina recupera el pulgar con cirugía poco invasiva
mar 11 octubre 2016. 16.30H
Redacción
El Hospital Universitario Santa Cristina ha realizado en los últimos tres años más de 20 intervenciones para corregir la artrosis del pulgar (rizartrosis) mediante técnicas de artroscopia mínimamente invasivas con ópticas que no llegan a los 2 milímetros y que permiten una total recuperación del paciente en unos tres meses, la mitad del tiempo necesario cuando se realiza mediante cirugía abierta.

La rizartrosis se produce cuando el cartílago  de la articulación que une el dedo pulgar con los huesos de la muñeca deja de cumplir con su función dentro de la articulación, provocando dolor por el roce, la deformidad de los huesos y pérdida de la función del dedo.

Los cirujanos de la Unidad de Mano del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario Santa Cristina utilizan distintas técnicas para corregir en el quirófano este tipo de artrosis, que afecta de forma importante a las actividades de la vida diaria al no permitir que el pulgar realice pinza con el resto de los dedos.

“La técnica artroscópica está especialmente indicada cuando la rizartrosis está en sus estadios iniciales y para pacientes que no presenten otros problemas muscoloesqueléticos en el brazo en el que se va a intervenir, recuerda Alejandro Ortiz, de la Unidad de Mano de Santa Cristina.

Implante para recuperar la movilidad

En el Hospital Santa Cristina la media de edad de los pacientes intervenidos con esta técnica está entre los 55 y los 60 años, si bien es el estudio tanto clínico como radiológico el que determina qué técnica se utiliza para solucionar el problema de cada paciente.

“Para realizar la intervención solo es preciso realiza tres incisiones menores de un centímetro en la muñeca, por las que se introducen el instrumental quirúrgico y la lente que permite al cirujano controlar todo el proceso. Después de tratar los huesos desgastados y lesionados por la artrosis se coloca un material artificial que impide que los huesos rocen y permitirá recuperar la función del dedo y acabar con el dolor, relata Eduvigis Aranda, cirujano de la misma Unidad de Mano.

La intervención se realiza habitualmente con anestesia regional (en el brazo del dedo que se va a intervenir) y sedación y el paciente solo permanece un día en el Hospital para controlar, especialmente, el nivel de dolor que pueda sentir tras la operación. La intervención, con unas incisiones realmente pequeñas, que generalmente no requieren ni puntos, permite que los cirujanos de la Unidad de Mano sean muy precisos y no tengan que tocar otras partes de la muñeca o del dedo; además acelera la recuperación y reduce las posibles complicaciones.

Con esta intervención se consiguen muy buenos resultados funcionales cuando la rizartrosis no está muy avanzada y el paciente recupera su vida normal en unos tres meses, la mitad del tiempo que se necesita para recuperarse tras una cirugía abierta.
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