"Si la paciente oncológica sabe que podrá tener hijos, tiene más esperanza"

Ginecólogos del Clínico explican cómo funciona el nuevo programa para preservar tejido ovárico de niñas con cáncer

Javier García Santos e Ignacio Cristóbal.
"Si la paciente oncológica sabe que podrá tener hijos, tiene más esperanza"
dom 15 marzo 2020. 13.50H
La sanidad madrileña anunció hace casi un mes su nuevo programa para preservar tejido ovárico de niñas y adolescentes con cáncer. Con él, cuando ellas sean adultas, podrán recuperar la fertilidad y ser madres sin las secuelas de su tratamiento oncológico. En una entrevista con Redacción Médica, los ginecólogos del Hospital Clínico San Carlos Ignacio Cristóbal y Javier García Santos, explican cómo se realiza el proceso, su efectividad y cómo da esperanza a las pacientes saber que podrán ser madres si lo deciden.

El Clínico forma parte del un nuevo programa de la Comunidad de Madrid para preservar el tejido ovárico de las niñas con cáncer. ¿Cómo nace la idea y cómo es el proceso?

Javier: Todo empieza con la creación de las Unidades del Adolescente en cuatro grandes hospitales madrileños, el 12 de Octubre, La Paz, el Gregorio Marañón y el Niño Jesús en 2018. A raíz de ello nació este proyecto, que también estaba dentro del Plan de Humanización y en los pensamientos de los pacientes, ya que la fertilidad les preocupa y no es infrecuente que el tema aparezca en las consultas de los oncólogos.

Lógicamente, la preocupación fundamental es siempre el pronóstico vital de su hijo o hija y luego hay una serie de temas que les preocupan, uno de ellos es la fertilidad. Por ello se pusieron en marcha estas consultas.

En el Hospital Clínico se ha hecho una sinergia con el Niño Jesús, de tal manera que éste, al ser un hospital infantil, no tiene Ginecología ni Reproducción y nosotros no tenemos Oncología Infantil. Ahora se ha hecho una alianza, se han abierto consultas y vamos de la mano. 

Hay cinco hospitales madrileños trabajando desde enero en este programa




Ignacio: Esto funciona de forma que, por ejemplo, el Niño Jesús tiene una paciente,  cuyos padres, siempre lo primero que quieren es que la niña se cure, pero una vez curada quiere ser madre. Nosotros entramos en este proceso y nos ponemos en contacto con ella para hacer la criopreservación.

¿Cómo funcionan diariamente estas consultas?

Javier: Nosotros atendemos a pacientes durante todo el año. Tanto de iniciación del tratamiento como de seguimiento ginecológico. Es decir, vamos a las consultas del Niño Jesús de manera periódica.

Más o menos, este hospital atiende unos 30 pacientes oncológicos nuevos al año, de los cuales 20 son niñas. Potencialmente, es el número de pacientes a los que se les podría preservar sin un rango de edad.

Ignacio: Hay veces que llegan casos que requieren prisa y lo hacemos todo vía telefónica. Por ejemplo, hoy una oncóloga ve a una niña que requiere el tratamiento con urgencia, pues no espera a que nosotros vayamos a pasar consulta, nos llama y organizamos las citas para la operación por teléfono.

¿Cuánto dura este proceso?

Ignacio: La idea es hacerlo lo más rápido posible. Hay que tener en cuenta que se trata de pacientes oncológicas y primero tiene que trabajar el oncólogo y hablar con la familia. Después entramos nosotros y realizamos una cirugía por vía laparoscópica. El alta se recibe en mismo día.

Ignacio: Cogemos la muestra en quirófano, la trasladamos a los biólogos de reproducción para que la procesen, que es un procedimiento que dura una hora como mucho, y después el Summa la lleva al centro de transfusiones a que la congelen, como si fuera un trasplante. En resumen, se tarda una mañana desde que la paciente entra en quirófano hasta que está el tejido congelado.

¿Cuántas pacientes se pueden beneficiar de ese tratamiento?

Javier: Si hiciésemos uno al mes en el primer año sería una maravilla. Lo que ocurre es que falta concienciación y conocimiento de estos tratamientos, por lo que cuando lo haya, el número irá en aumento.

¿Cuál es el porcentaje de éxito de estas técnicas?

Ignacio: Hay dos vertientes. Una es la conservación de la corteza ovárica para que, cuando la niña termine el tratamiento del cáncer, se le vuelve a implantar. Es como un trasplante de su propio tejido. Con ello se busca que recupere la función endocrina del ovario, que vuelva a fabricar hormonas. Esto está demostrado que sí funciona, por encima del 80 por ciento.

Así, vuelve a fabricar hormonas, con lo cual, la niña recupera la función endocrina del ovario. Una vez se recupera la función reproductiva ya empieza a haber embarazos. En España, que yo sepa, todavía no hay ningún embarazo, pero a nivel mundial sí.

La sociedad americana de fertilidad en noviembre del año pasado dijo que esto ha dejado de ser una técnica experimental para ser una técnica de rutina. Ya hay algún embarazo en el mundo y habrá más dentro de 5 o 10 años. La idea es esa, que estas niñas se curen y quieran ser madres.

Ignacio Cristóbal junto a Javier García Santos.


¿Ha disminuido el desconocimiento hacia estas técnicas?

Javier: Hay desconocimiento. Pero cada vez hay más consultas del cuidado de pacientes que se han curado y ahí es donde entra la primera fertilidad.  Cada vez hay que contar menos a los padres que es una técnica experimental y más que es una técnica de aplicación médica con esa finalidad.

Ignacio: Quiero recalcar que los padres de niños con cáncer, del pronóstico que sea, no piensan en la fertilidad, sino en que su hijo se cure. Eso es lo primero y luego entran los oncólogos del Niño Jesús, que son profesionales ala hora de plantear a la familia: 'Vamos a curar a tu hija, pero además vamos a mirar a largo plazo'.

Javier: Los propios profesionales tienen estudios publicados de cuánto preocupa la fertilidad en estos pacientes. Han hecho encuestas a adolescentes y, si les dices que al finalizar el tratamiento hay algo más, es algo muy bueno. 

"Esto ya no es una técnica experimental, ya es de rutina"




Madrid también anunció la creación de la Red Oncológica Madrileña, ¿de qué manera afecta a este programa?

Ignacio: La Red Oncológica está destinada en un principio a otros tipos de cáncer.

Javier: También están enfocándose en los niños. Se quiere hacer dos grandes distritos infantiles, uno norte y uno sur. El objetivo es que los pacientes sea tratados por los mejores especialistas.

Javier: Se trata de unificar y trabajar en red.

El Hospital Clínico se va a convertir en un 'Smart Center' según ha anunciado la Comunidad de Madrid con tecnología punta. ¿Esto se está aplicando al ámbito de la Ginecología?

Javier: Lo que a nosotros nos va a influir es que se quiere hacer un centro de formación de cirugía robótica, entre otras iniciativas. Este hospital es de los pioneros en España en su uso, precisamente algunas de las primeras cirugías ginecológicas del país se han realizado en este centro. Ahora mismo se están haciendo obras en la zona sur del hospital, donde va a estar este complejo con varias unidades robóticas.

Ignacio: Se quiere aplicar tecnología de big data e inteligencia artificial. Es el momento de hacerlo, ya que el hospital se ha puesto en cabeza.

Madrid se ha convertido en un referente internacional en tecnología y en lucha de cáncer.

Ignacio: Nos lo merecemos. Tenemos muy buenos profesionales y es como decir: 'vamos a volcarnos en demostrar que somos estupendos', porque ya lo somos, 'y vamos a aplicar toda esta tecnología mejor'.

Javier: Llevamos aquí muchos años, hemos estado en otros sitios y la diferencia es que en Madrid se comunica de otra forma lo que se hace.

¿Cómo se comunica aquí?

Ignacio: Aquí somos demasiado humildes. Por ejemplo, somos de hacer nuestro trabajo y se nos olvida comunicarlo a los medios. Desde el punto de vista ginecológico, en el primer hospital de España que se hizo una cirugía radical de cáncer de cuello fue en el Clínico. Sin embargo, luego parece como que no. Aquí hacemos muchas cosas muy bien hechas y muy punteras.

Los pacientes cuando les dices que les vas a operar con la última tecnología, ¿cómo lo reciben?

Ignacio: La gente está informada. Ahora lo más puntero es el robot Da Vinci y saben lo que es.

Javier: De hecho, el Da Vinci es una de las cosas que más atractivas resultan y que más comunicación se ha hecho. 

"La experiencia del paciente cada vez es más importante"




Ignacio, usted dirige el Instituto de la Mujer del Clínico, ¿tiene algún proyecto nuevo encima de la mesa?

Ignacio: Una de los proyectos que he empezado es el de luchar contra la violencia obstétrica. Un proyecto de asistencia al parto normal.

Estamos intentando hacer un plan de asistencia al parto normal empoderando a la mujer, darle todas las opciones posibles dentro de lo que nos da el hospital y ofrecerles todas las opciones posibles para que el parto sea lo más respetado posible y como ella decida. Para ello estamos haciendo encuestas a los pacientes para conocer su experiencia y qué mejoraría.

La experiencia del paciente cada vez es más importante. Es una de las primeras cosas que estamos haciendo y vendrán más. Otra de las cosas en las que estamos trabajando es en la psicooncología. Todo lo que sea apoyar al paciente oncológico en su caminar durante su proceso es positivo.

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