El 70% del gasto sanitario se relaciona con la variabilidad clínica
Se ha demostrado su relación directa con la seguridad de paciente
Javier Barbado y Raquel Lozano / Imagen: Pablo Eguizábal y Adrián Conde. Jávea (Alicante)
El 70 por ciento del gasto sanitario se relaciona, de forma directa o indirecta, con las variaciones en la práctica clínica, principal factor de corrección en la agenda de los gestores de la salud, según ha declarado Mireia Huguet, directora de Operaciones del Hospital de Manises de Valencia. En el centro hospitalario que dirige –detalló– se lleva a cabo un modelo de gestión por procesos para reducirla. Explicó el mapa estratégico por el que se rige esta formula organizativa y que incluye la centralización de compras, control de finanzas, selección de personal, políticas de promoción interna… “todo orientado a una forma homogénea de funcionar que integre a los profesionales en la organización”.
Por su parte, Salvador Peiró, director del Área de Investigación en Servicios de Salud del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de la Comunidad Valenciana, se refirió a la “sobreutilización” de una práctica determinada como explicación de las variaciones clínicas observadas en los estudios del centro. “No siempre las tasas más altas –advirtió– de una prestación equivalen a una mayor calidad; cuando tenemos un problema de sobreutilización, además, no sabemos si se cumple, por ejemplo, la adherencia” al tratamiento, explicó.
Este investigador aseguró que “variaciones discretas en los juicios clínicos sobre la necesidad de un servicio pueden llevar a grandes variaciones poblacionales en esa prestación”. En su opinión, para reducir las variaciones clínicas se debe reorganizar el control de los recursos utilizados. Por otro lado, advirtió de que resulta necesario estratificar los riesgos por edad del paciente y otras variables, “una de las formas más importantes de gestionar la indicación”. También aludió a la gestión de la propia medicación, “algo mucho más difícil que gestionar que su precio”, como fórmula para reducir la variabilidad clínica.
Ramón Limón, del Servicio de Medicina Preventiva y Calidad Asistencial del Departamento de La Plana de Vila-real, resaltó la importancia que esa variabilidad posee en todo lo relacionado con la seguridad del paciente, y citó diversos estudios sobre este aspecto como el Ibeas (investigación de prevalencia de efectos adversos en cinco países en Hispanoamérica), el Epidea o, el más relevante en España, el Eneas.
De estas investigaciones se deduce, según precisó, la necesidad de llevar a cabo prácticas seguras basadas en la evidencia para reducir los errores. Y citó las nueve soluciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que han demostrado una importante efectividad al ser aplicadas, por ejemplo el programa “bacteriemia cero” o la verificación de listado quirúrgico (o chec-list), “que ha disminuido de manera muy importante la tasa de mortalidad y de infección en el sitio quirúrgico”.