Exteriores del Centro de Investigación en sanidad Animal (CReSA).
Los
Mossos d’Esquadra y la
Guardia Civil han registrado por segunda vez la sede del
Centro de Investigación en sanidad Animal (CReSA), ubicada en el municipio barcelonés de Bellaterra, en el marco de la investigación de los casos de
peste porcina africana que se detectaron el pasado noviembre en
jabalís del parque de Collserola, según ha avanzado
El País y ha podido confirmar
Redacción Médica. El Juzgado de Instrucción de
Cerdanyola del Vallès autorizó las inspecciones al sospechar que el brote pudo ser consecuencia de una fuga accidental. Fuentes policiales han añadido que los agentes accedieron también a las instalaciones del
Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, concretamente el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en busca de nuevos indicios del caso.
Hasta la fecha se han detectado cerca de
60 focos y más de 350 animales afectados por este
brote de peste porcina que se detectó a finales del pasado noviembre en Cataluña. Concretamente, en el Parque Natural de la Sierra de Collserola. Hacía
tres décadas que no se tenía constancia de la presencia de este virus en España.
No se trata de un problema de salud pública dado que no es posible la
transmisión a humanos ni siquiera con la ingesta de carne, pero sí de sanidad animal que supone un gran riesgo especialmente para especies como cerdos o jabalíes. La mortalidad entre infectados oscila entre el 90 y el 100 por ciento (con lo que eso conlleva para las granjas), y no existe un tratamiento eficaz.
Investigación en el laboratorio catalán
Se barajaron diferentes hipótesis para explicar la aparición del brote. Una de ellas apunta a una fuga en el Centro de Investigación en sanidad Animal (CReSA), en Bellaterra, a raíz de las
fuertes lluvias que se produjeron ese mismo noviembre y que provocaron un incidente en el sistema de
digestión de los cadáveres animales del laboratorio. Se trata de un equipo destinado a convertir estos cuerpos en residuos estériles. Las sospechas llevaron al Juzgado de Instrucción número 2 de Cerdanyola del Vallès, encargado del caso, a un
primer registro de estas instalaciones que se efectuó en diciembre.
Sin embargo, los análisis iniciales desinflaron la teoría de que el brote se debiera a una fuga del laboratorio, pues
las muestras genéticas entre unos y otros animales no coincidían.
Este lunes, agentes de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Civil han vuelto a acceder a este laboratorio, así como al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid, para
continuar recabando datos que puedan explicar el brote sin descartar una hipotética fuga. Fuentes de los Mossos han confirmado a
Redacción Médica la noticia adelantada por
El País, si bien han rechazado aportar más información al encontrarse la investigación bajo secreto
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