La profesional que llevará las riendas de este renovado Servicio de Farmacia es Ana Juanes, quien explica en Redacción Médica cómo se lleva a cabo la trazabilidad del medicamento: “Una vez se inicia una dispensación, sea para un paciente ambulatorio o hospitalizado, el medicamento es almacenado en un robot para que todo el proceso sea automático”.
Este cambio a gran escala del modus operandi también afecta a todos los especialistas del Servicio, tal y como recuerda la jefa del Servicio de Farmacia del centro: “El hecho de automatizar todos los engranajes es lo que realmente le da una importancia real y estratégica, ya que obliga a organizar el Servicio por procesos”. En este sentido, existe “la parte operativa de la farmacia, con la realización de un nuevo mapa de procesos y la creación de ocho circuitos operativos”.
Dentro de estos procesos, “cada farmacéutico es responsable de uno de ellos, lo que permite acelerar la parte informática y robótica y ayudar a que sean lo más eficientes posible”. Con estos cambios, se aspira a que el tiempo que aporta el farmacéutico “tenga una repercusión directa en el valor para el paciente, reflejada a través de la actuación farmacéutica dentro de los procesos de la organización, mejorando la salud y la calidad de vida de los pacientes”.
La capacidad de almacenamiento de fármacos que el Servicio de Farmacia del centro catalán acaba de incorporar tendrá un impacto significativo en los pacientes, tal y como explica la farmacéutica: “Una de las principales ventajas es que permitirá reducir el inmovilizado de medicamentos. Un centro con las dimensiones del Hospital del Mar tiene un inmovilizado sustancial, por lo que se espera que, con esta automatización, se reduzca al menos en un 15 por ciento”.
De forma directa, se pretende reducir el tiempo que el técnico de farmacia dedica al proceso de dispensación. Este cambio permitirá “redistribuir ese tiempo, dedicándolo a procesos como la preparación de medicamentos”. Esta liberación de tiempo de bajo valor permitirá a los técnicos de Farmacia dedicarse a procesos en los que el Sistema Nacional de Salud (SNS) carece de suficiente talento disponible, como es el caso de la Enfermería. “Un técnico de farmacia puede llegar a preparar medicación para que el personal de Enfermería pueda administrarla directamente al paciente”.
Otro de los grandes cambios que Juanes espera incorporar lo antes posible al remodelado Servicio está relacionado con la recogida de medicación: “Existe un incremento casi logarítmico de pacientes, por lo que la automatización del proceso distributivo y logístico permitirá reducir la posibilidad de errores de medicación con potencial efecto clínico sobre los pacientes”. En 2005, el porcentaje de pacientes que sufrieron un error de medicación, con o sin consecuencias clínicas durante su estancia hospitalaria, fue del 20 por ciento, y la especialista está dispuesta a “reducir al máximo este porcentaje”.
Los ensayos clínicos también cobrarán fuerza en el nuevo Servicio, ya que todos estos cambios permitirán “liberar recursos del proceso de dispensación, lo que facilitará su incorporación, siempre que sea necesario, al proceso de preparación de ensayos clínicos. Se trata de un escenario que aún debe plantearse con las distintas entidades proveedoras de ensayos clínicos”.
El Hospital del Mar aspira a convertirse en un centro de referencia europeo tras la puesta en marcha de las nuevas instalaciones, y el Servicio de Farmacia es uno de los pilares principales para que la institución dé el salto de calidad que lleva tiempo gestándose.