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Talavera coordina sus servicios de Oncología y Geriatría

Si un paciente mayor de 75 años es diagnosticado de cáncer, se le incluye en un nuevo protocolo

Hospital Nuestra Señora del Prado.
Talavera coordina sus servicios de Oncología y Geriatría
Redacción
Martes, 06 de junio de 2017, a las 13:20
El Hospital General Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), ha puesto en marcha recientemente un protocolo de coordinación entre Oncología y Geriatría para el abordaje de los pacientes oncológicos mayores de 75 años.
 
Según ha explicado Antonio Viana, coordinador de Oncología, y Juan Herrera Tejedor, geriatra, el objetivo es mejorar la toma de decisiones en el abordaje de estos pacientes, ajustando mejor las medidas terapéuticas a las características y la situación de cada uno de ellos, individualizando el tratamiento y el seguimiento de estos pacientes, coordinado entre ambas especialidades.
 
Esta iniciativa, para la que se ha desarrollado un protocolo en el que se ha plasmado la experiencia de la colaboración previa entre los profesionales, implica, por ahora, a estas dos especialidades médicas, si bien el proyecto plantea la incorporación de otras especialidades en el futuro.
 
“Más del 35 por ciento de los 500 nuevos casos de cáncer que se diagnostican cada año en el Área son en pacientes mayores de 75 años”, explica Viana, que señala que el protocolo de coordinación va a permitir mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
 
Consulta monográfica
 
Una vez se ha diagnosticado la enfermedad oncológica, el paciente mayor de 75 años es derivado a Geriatría, donde se realiza una valoración integral de su situación, evaluando su vulnerabilidad.
 
Para agilizar estas valoraciones, desde Geriatría se ha puesto en marcha una consulta monográfica, específicamente dedicada a los pacientes oncológicos incluidos en este protocolo, explica el Herrera Tejedor, lo que redunda en una mejor asistencia a estos pacientes, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente o que el tratamiento repercuta lo menos posible contra ella.