Imagen de archivo de una granja de engorde de pollos. Europa Press.
La
Junta de Castilla y León ha notificado
dos nuevos focos de enfermedad de Newcastle, ambos detectados en granjas de pollos de engorde (broilers). En concreto, uno se encuentra en el municipio de
Alcazarén (comarca de Olmedo) y otro en el de
Peleagonzalo (Zamora). De esta forma, el número total de brotes de esta patología vírica y
altamente contagiosa entre aves asciende a 17. En este escenario, las autoridades sanitarias han establecido la
obligatoriedad de la vacunación en todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo.
Según ha informado el Ministerio de Agricultura, la granja de broilers de Alcazarén, que no se encontraba vacunada frente a la enfermedad, tiene un censo aproximado de
92.000 aves. La sospecha se comunicó el 8 de julio tras la detección de un aumento de mortalidad de un 0,58 por ciento del censo.
La granja de broilers de Peleagonzalo, que tampoco se encontraba vacunada frente a la
enfermedad de Newcastle, tiene un censo aproximado de
72.530 ejemplares y la sospecha se comunicó el 9 de julio tras la detección de un aumento de mortalidad de un 0.27 por ciento del censo.
Medidas contra los brotes de Newcastle
“En ambos casos, las muestras tomadas por parte de los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Castilla y León se remitieron al Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, Laboratorio Nacional de Referencia de la
enfermedad de Newcastle en España, donde se ha confirmado por PCR la
presencia de una cepa velogénica del virus”, ha detallado el Ministerio.
Los SVO han adoptado inmediatamente las siguientes medidas, establecidas en el Reglamento Delegado (UE) 2020/687 de la Comisión Europea:
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Inmovilización inmediata de las granjas afectadas desde la fecha de sospecha. Realización de la encuesta epidemiológica con objeto de conocer el posible origen y granjas en riesgo por movimientos de personas y vehículos.
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Se está procediendo a realizar el vacío sanitario de las granjas confirmadas y la destrucción de cadáveres, pienso y demás materias contumaces que pudieran vehicular el virus en una planta de tratamiento autorizada.
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Establecimiento de una zona de restricción alrededor de los focos. En los radios de 3 km y 10 km hay 16 y 1 explotaciones comerciales con censo, de las que 15 ya pertenecen a otras zonas de restricción de focos anteriores.
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Además, se ha establecido, mediante una Resolución del Director General de Producción Agrícola y Ganadera, la obligatoriedad de la vacunación en todas las explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo, debiendo aplicarse, como mínimo, dos dosis en la pauta vacunal y debiendo garantizarse un nivel adecuado de inmunización mediante las pautas vacunales autorizadas, en todas las manadas incluidas en los municipios de las zonas de restricción de los focos activos. Esta obligatoriedad se extenderá a las explotaciones de las provincias de Valladolid y Segovia a partir del 1 de agosto de 2026, y a todas las explotaciones de la comunidad autónoma de Castilla y León a partir del 1 de septiembre de 2026.
La secuenciación parcial del virus realizada por el LCV de Algete muestra que el virus circulante en la provincia de Valladolid pertenece al genotipo VII.2, tratándose de un subtipo diferente al detectado en los
focos de Valencia, lo que corroboraría el
descarte del vínculo epidemiológico entre ambos brotes.
Desde el Ministerio de Agricultura "se recomienda reforzar la vigilancia pasiva, tanto en granjas avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad, así como reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas avícolas, especialmente aquellas medidas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres, incluyendo las medidas de profilaxis sanitaria, en particular la aplicación de adecuados programas de vacunación frente a la enfermedad". Aunque
la vacuna no proteja al 100 por ciento, sí que reduce el riesgo de que las aves se infecten, así como reduce la cantidad de virus excretado en las aves vacunadas e infectadas, por lo que limita el riesgo de diseminación del virus a nuevas granjas.
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