Los equipos de evaluación de las dificultades sociales y de la comunicación se reúnen una vez cada mes para revisar derivaciones y consensuar diagnósticos



1 abr. 2013 13:57H
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Redacción. Palma
Los trastornos del espectro autista (TEA), o trastornos generales del desarrollo, son afecciones crónicas que causan discapacidad y se caracterizan porque provocan alteraciones en las interacciones sociales y en la comunicación verbal y no verbal y porque generan un repertorio repetitivo, estereotipado y limitado de intereses y actividades. Los hombres son más afectados que las mujeres-entre cuatro y seis veces más-y se calcula que unas dos mil personas de menos de dieciocho años de las Islas Baleares padecen TEA.

Los últimos estudios epidemiológicos apuntan a un aumento real de la prevalencia, que actualmente se estima en el 0,9 por ciento, lo que se explica por la mejora en la detección, entre otros factores, ya que también podría estar relacionado con el aumento de la edad de maternidad, con causas ambientales y con otras desconocidas. Aproximadamente el cuarenta por ciento de las personas afectadas de autismo sufren un retraso mental grave o profundo, hacia el treinta por ciento presentan un retraso mental leve o moderado y el resto tienen un desarrollo intelectual dentro de la normalidad.

Diagnóstico y tratamiento en el abordaje multidisciplinario
 

Integrantes del equipo de autismo del Instituto Balear de Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia.

Diagnosticar el autismo es difícil, además, a menudo hay que descartar otras patologías que pueden presentar síntomas similares, tales como el retraso mental, los trastornos obsesivos compulsivos o la ansiedad. Por ello se recomienda que un equipo multidisciplinario se encargue de hacer el diagnóstico y de aplicar el tratamiento.

Los síntomas del autismo son muy variados, pero no es cierto que todas las personas afectadas sean poco sociables. En algunos casos pueden ser sociables, pero de manera extraña, inadecuada, con un comportamiento que no se esperaría de una persona de esa edad y con esa habilidad intelectual.

Para los TEA no hay ninguna cura efectiva, pero sí tratamientos que mejoran mucho la calidad de vida. Deben ser multimodales e incluirán técnicas educativas especializadas y muy estructuradas. También deben tener en cuenta la terapia familiar, la terapia conductual, los grupos de habilidades sociales, las intervenciones en casa y el tratamiento médico para los problemas y las patologías que están asociados.

Formación de profesionales en la identificación de los TEA

Los equipos de evaluación de las dificultades sociales y de la comunicación (Eadisoc) se reúnen una vez cada mes para revisar las derivaciones, consensuar los diagnósticos de los niños y, en los casos en que sea necesario, elaborar un plan de intervención integral. Hay cinco en Mallorca, uno en Menorca y otro en Ibiza; están formados por profesionales de la salud mental de la infancia y la adolescencia, de pediatría, de educación, de asuntos sociales y de la asociación Gaspar Hauser.

 

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