Antonio Ramos, decano de la facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla. (Fuente: US)
La Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla comienza una nueva etapa de la mano de
Antonio Ramos, el nuevo decano de la misma. El farmacéutico no es nuevo en la institución, a lo largo de más de 25 años de trayectoria
ha pasado por cargos como secretario académico y es el actual director de la Cátedra de Avenzoar. Además, es el
creador y director del Museo de Historia de la Farmacia. Actualmente es académico en la Academia Internacional de Historia de la Farmacia y académico correspondiente de la Academia de Farmacia de Castilla y León.
El decano de la facultad hispalense ha estado hablando con
Redacción Médica de
sus objetivos para el nuevo mandato y la importancia de la deontología en la profesión, entre otros asuntos.
Usted ha definido esta etapa como apasionante e ilusionante. Tras tomar posesión hace apenas unos días, ¿cuál es la primera medida de choque que quiere implementar en la Facultad?
Hay dos cosas que me gustaría implementar: una de ellas es el nuevo plan de estudios, para ello, habrá que generar una comisión conjunta e ir trabajando en la línea de hallar el mejor plan de estudios para nuestros estudiantes. La segunda medida sería ir resolviendo la limitación de los espacios. Tratamos en este mandato establecer las conexiones necesarias con el Rectorado para que se produzcan evoluciones significativas de nuestros objetivos en el proyecto de reforma y ampliación de la Facultad de Farmacia.
Sobre el plan de estudios, ¿qué carencias del plan anterior viene a solventar y cómo preparará mejor al alumno para el mercado laboral actual?
Lo primero es tener las reglas del juego de forma clara. Nos encontramos a la espera de la aprobación de un Real Decreto que transponga la Directiva Delegada (UE) 2024/782 y de la posterior publicación de la nueva Orden CIN, que permita armonizar el nuevo plan de estudios de la Facultad de Farmacia. Cuando las normas aprobadas y sobre la mesa, estableceremos el nuevo plan de estudios de la Facultad de Farmacia que deberá abordarse, como he mencionado, de manera conjunta en el entorno de nuestro centro, y en la que se reforzarán las competencias digitales y lo expresado en la nueva Directiva en lo tocante a la farmacogenómica, inmunología o farmacoeconomía, entre otras.
Se inicia así un proceso que deberá reflejar los cambios sociales y sanitarios de los profesionales que se forman en nuestras aulas, pues nuestra facultad reafirma su compromiso con el desarrollo profesional de los farmacéuticos y con su papel asistencial en la sociedad. Se continuará trabajando en el fortalecimiento de las competencias clínicas y, más allá, en todas aquellas áreas en las que el farmacéutico tiene presencia profesional, abarcando todos los sectores.
¿En qué áreas específicas cree que la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla tiene que dar un salto grande para seguir siendo referente nacional?
La apuesta es por dar continuidad y robustecer un proyecto de Facultad de Farmacia referente tanto en docencia como en investigación en el ámbito de la Farmacia como en la Óptica y Optometría. Serían varios apartados los importantes. De un lado, reafirmar nuestro compromiso social a través de una participación activa en iniciativas de cooperación, sensibilización y ayuda humanitaria, programas de inclusión social y de atención a la diversidad. De otro, mantener y potenciar una presencia activa y estratégica en los principales organismos académicos y profesionales. Al hilo de todo esto, daremos una mayor difusión a las actividades realizadas en nuestro centro, con una mayor presencia digital y con la publicación anual de un boletín de investigación.
La búsqueda de la transversalidad es importante, de ahí nuestro empeño en favorecer proyectos de investigación capaces de abordar retos complejos desde múltiples perspectivas, y adaptar los equipamientos y los espacios a las demandas de investigación. También es clave acercar a los estudiantes a la actividad investigadora mediante la difusión de los programas de inicio a la investigación y la organización de actividades específicas, asimismo la optimización del seguimiento de los títulos, incrementando la participación de los profesionales externos en las comisiones de seguimiento de los títulos.
A mayor abundamiento, reforzar los proyectos de innovación docente ampliando los horizontes de los que ya existen. De la misma forma, adaptar aún más nuestros espacios para una docencia innovadora, buscando una renovación tecnológica y del propio equipamiento científico en la medida de lo posible, optimizándose los espacios. De otro lado, aportará para nuestros objetivos la creación del programa de mentores profesionales dirigido a conectar al alumnado de Grado y Máster con la realidad del sector laboral. Buscamos pues un modelo educativo enfocado en la empleabilidad.
Finalmente, también es significativo promover los convenios y alianzas con instituciones para el acceso a recursos de utilidad en la docencia y la investigación y avivar la internacionalización del centro a través de la movilidad del alumnado, profesorado y personal técnico de gestión de administración y de servicios, favoreciendo la docencia bilingüe.
Como director del Museo de Farmacia, usted conoce bien de dónde venimos. ¿Cómo influye el conocimiento de la historia en su forma de gestionar el futuro de la facultad?
Influye mucho. Todo lo que se hace hoy en día tiene un precedente histórico que nos ayuda a entender dónde estamos. Tener un espacio museístico dentro de la facultad donde acuden visitantes de fuera y donde los estudiantes se forman, es un privilegio. Es un activo más que tenemos en la Universidad de Sevilla que crea identidad de profesión.
El conocer la historia de tu profesión, en este caso la farmacia, y de la ciencia en general, y entender el destilado de conocimientos que el patrimonio comparte contigo, da una fortaleza intelectual que va a ser útil a la hora de las tomas de decisiones.
En un mundo cada vez más tecnológico, con la IA ganando terreno en la formulación y el diagnóstico, ¿qué papel juega la deontología en la formación del nuevo farmacéutico?
En un mundo donde la IA pretende beneficiar todo, debemos tener un código ético muy claro a la hora de emplearla. Más allá de eso, en cualquier trabajo profesional del ámbito de la farmacia, el farmacéutico tiene un código deontológico de obligado cumplimiento que tiene que ver con la moral y con la correcta actuación del farmacéutico frente a la salud del paciente. Debemos ampliar tu pregunta al ámbito de la Óptica y Optometría, pues en nuestro centro también se imparte el grado en Óptica y Optometría, el Doble Grado en Farmacia y en Óptica y Optometría y dos másteres oficiales; uno de Especialización Profesional en Farmacia y otro de Optometría Clínica y Contactología Avanzada.
Tanto en la investigación como en la docencia y en todos los ámbitos profesionales del farmacéutico y del Óptico y Optometrista, hay que ser una persona digna. Yo intento transmitir en mis clases, que el estudiante, futuro egresado, entienda y siga la lex artis, y que tenga un compromiso ético y moral por encima de todo y conforme al código deontológico. En el mundo de la farmacia asistencial y de la Óptica y Optometría esto es fundamental, pues debe prevalecer la salud del paciente por encima de cualquier otro interés.
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