Captura del vídeo publicado por Trinidad en su cuenta de Instagram.
La sorpresa de una enfermera chilena al trabajar en España: "Atendemos menos pacientes"
Trinidad analiza las diferencias de la enfermería en ambos países en digitalización, carga asistencial y especialización
Trinidad conoce la Enfermería desde las dos orillas del Atlántico. Tras graduarse en Chile, su país natal, llegó a España a finales de septiembre del año pasado para cursar un máster en heridas y quemados en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Mientras espera desde hace dos años la homologación de su título, cuenta en un vídeo en su perfil de Instagram las diferencias que más le han sorprendido entre ambos sistemas sanitarios. "No quiere decir que sea mejor o peor, pero sí que son diferentes", asegura desde el principio.
La brecha digital entre Chile y España
Algo tan común y normalizado como tener registradas de manera electrónica nuestras enfermedades, tratamientos y, en definitiva, nuestro historial clínico, fue una de las cosas que más sorprendió a la chilena nada más aterrizar en el país europeo.
"Puede sonar demasiado arcaico, pero en Chile no todos los hospitales ni las clínicas lo tienen", reconoce la sanitaria, que destaca el hecho de que puedas revisar la información de la persona en cualquier servicio público de atención primaria de cada comunidad. "Ya no vale que alguien te diga: 'Yo no tengo diabetes'. Señor se lo he visto en el historial, no mienta", ejemplifica de manera burlona.
Ratio de pacientes en Enfermería
Otra de las grandes diferencias entre ambos países, según explica la chilena, son los ratios de Enfermería. "Aunque en España existe escasez de enfermeras, en muchas unidades cada profesional atiende menos pacientes en comparación con los hospitales de Chile", afirma Trinidad. En este sentido, la enfermera asegura que el volumen de pacientes es mucho mayor en el país latinoamericano, especialmente si hablamos de los hospitales públicos.
La descentralización del sistema sanitario español, con competencias transferidas a las comunidades autónomas, es otro de los aspectos que más ha sorprendido a Trinidad. "Cataluña, Andalucía o Madrid tienen hasta sus propios protocolos, bolsas de trabajo, oposiciones, ellos mismos lo gestionan", continúa la sanitaria, quien explica que en Chile depende mucho del Ministerio y de los servicios de salud. "Es una organización mucho más centralizada", resume.
"Cada profesional atiende menos pacientes en comparación con los hospitales de Chile"
Que los sanitarios y, en concreto, las enfermeras puedan indicar y autorizar la prescripción de fármacos y productos sanitarios sorprende también a la chilena. "La mayoría de los medicamentos en Chile son autorizados por el médico, por lo que la autonomía es mucho menor", reconoce.
Una vez que terminas la carrera, en España, es necesario pasar el examen EIR para poder elegir una especialidad, con siete en total. Tras ello, y después de haber elegido entre Matrona, Salud Mental, Enfermería Familiar y Comunitaria, Pediatría, Geriatría, Enfermería del Trabajo y Cuidados Médico-quirúrgicos, Trinidad añade que "pasas a realizar una residencia de dos años remunerada".
En cambio, las posibilidades de especializarse en el país andino son mucho más limitadas. "En Chile, generalmente, no te pagan más por tener la especialidad, da igual si estás diplomado o si hiciste un máster", detalla la enfermera, quien concluye que, por el momento, solo cuentan con una especialidad reconocida a nivel ministerial: Enfermería Oncológica.