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26 feb. 2019 17:43H
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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

El doctor Ricardo José Pineda Gadea, exiliado de Nicaragua desde julio por las amenazas de muerte que recibió tras atender a heridos durante las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega, ha narrado cómo es la situación para los sanitarios del país centroamericano. "Hay un cierre en la atención médica y una represión contra el gremio. La gente está atemorizada debido a la represión", asegura en una entrevista con Europa Press.

La crisis en Nicaragua estalló en abril del año pasado cuando miles de personas tomaron las calles de Managua y otras ciudades por una polémica reforma de la seguridad social promovida por el Gobierno. Las manifestaciones crecieron rápidamente en número y en demandas hasta reclamar la "democratización" de Nicaragua.

Ortega intentó apaciguar los ánimos revocando la medida y lanzando un diálogo nacional que no dio resultados por la negativa del líder sandinista a convocar elecciones anticipadas. La represión del Gobierno y grupos armados afines contra los manifestantes se ha saldado con más de 300 muertos, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En este contexto, este organismo internacional ha corroborado en varios informes prácticas reiteradas de falta de atención médica, demora injustificada o atención inadecuada a pacientes como forma de represalia por las manifestaciones contra el Gobierno nicaragüense. En el caso del doctor Pineda Gadea, además, ha tenido que exiliarse a Costa Rica ante las reiteradas amenazas de muerte por atender a heridos.

Uno de los casos de mayor gravedad de falta deliberada de desatención es la muerte del adolescente Álvaro Conrado, que con 15 años falleció producto de una herida de bala el 20 de abril, apenas unos días después del inicio de las manifestaciones. Según denuncia Pineda Gadea, sin poder ser atendido por personal del Hospital Cruz Azul cuando estaba aún con vida.

"Un francotirador, desde lo alto de un estadio de béisbol, disparó al niño y le dio en el cuello. Murió por que no dejaron que se le atendiera. Ni a él ni a ninguno de los manifestantes. Esto hizo que los médicos nos volcáramos a atender en todos los lugares posibles, casas particulares, iglesias, etc.", cuenta el doctor.

Los primeros que se lanzaron a las calles para atender a los heridos, en cualquier caso, fueron los estudiantes de Medicina, que formaron parte del gérmen de las protestas. Pineda Gadea siempre ha estado relacionado con el movimiento estudiantil, pero fue como directivo de la Asociación Médica Nicaragüense (AMN), en el contexto de la represión del Gobierno de Ortega, cuando se volvió más activo.

RODEADO EN UNA IGLESIA DURANTE 18 HORAS

Durante meses, ofreció ayuda a los afectados y coordinó el abastecimiento de puestos médicos en diferentes poblaciones de Nicaragua. Así fue hasta el 13 de julio. "Estaba atendiendo a un estudiante herido de bala en la Iglesia Jesús de la Divina Misericordia de Managua. Grupos de paramilitares nos cercaron y atacaron durante 18 horas, disparando desde afuera. Publiqué en redes sociales un vídeo pidiendo ayuda para que pararan la masacre. Pensaba que nos iban a matar, pero finalmente logramos salir con la ayuda de los sacerdotes", relata.

Sin embargo, ese vídeo le trajo consecuencias, pues comenzó a recibir amenazas de muerte tanto para él como su familia, y se llegó a publicar una imagen en la que se ofrecía una cantidad de dinero como recompensa para acabar con su vida. En esa iglesia nicaragüense, refiere cómo se dio cuenta de que si salía de allí, el riesgo de que le mataran era "alto". Finalmente, el 26 de julio partió hacia Costa Rica, junto con otros 30.000 compatriotas, "muchos de ellos con secuelas psicológicas y físicas".

"En las protestas de Nicaragua, hay una intención de matar, con francotiradores y tropas especiales atacando a gente desarmada. Hay un cierre de la atención médica y una persecución al gremio. La gente está atemorizada debido a la represión. Allí hay secuestrados, desaparecidos, muertos, heridos... La población está sometida a un régimen de terror intenso", resume.

APOYO INTERNACIONAL

Pineda Gadea y los médicos nicaragüenses han recibido el apoyo de múltiples organismos sanitarios internacionales por no poder atender a los heridos en igualdad de condiciones. Por ejemplo, el pasado mes de agosto, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM) denunció a través de un comunicado la situación de "catástrofe sanitaria" que atraviesa el país centroamericano.

Igualmente, la Federación de Sociedades Científico Médicas de España (FACME) ha mostrado su respaldo a los médicos que se han visto obligados "al autoexilio por persecución y amenazas de muerte por atender a los heridos", como es el caso del doctor Pineda Gadea. Otras instituciones, como la CONFEMEL, se manifestaron "profundamente indignados por el uso y abusos contra los profesionales y servicios de salud".

"El ataque sistemático a la asistencia sanitaria en contextos de conflicto armado se ha convertido en un arma de guerra y, en este caso, en un arma política del gobierno de Nicaragua para liquidar al disidente. En Nicaragua, es un procedimiento del Gobierno para ejercer una represión atroz contra su pueblo que se manifestaba pacíficamente exigiendo sus derechos. Están prohibiendo e impidiendo la labor de los profesionales, instalaciones y transportes sanitarios maltratando, deteniendo e incluso matando a aquellos profesionales que se resisten a dejar sin atender a los heridos", criticaron desde CONFEMEL.

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