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16 oct. 2023 19:00H
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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

La profesora Carmen Sandi, Laboratorio Genética del Comportamiento del Brain Mind Institute del Swiss Federal Institute of Technology de Lausanne (EPFL; Suiza), ha asegurado que "el secreto de los problemas de ansiedad y depresión está en las mitocondrias de las células cerebrales".

El funcionamiento de estas mitocondrias, que son pequeños orgánulos del interior de las células creadoras de energía, "empeora con situaciones de estrés y se puede alterar o mejorar a través de la alimentación, el ejercicio físico y los suplementos dietéticos", así lo ha señalado la experta en el marco de la VII Conferencia Cajal 'Mitocondria y comportamiento. La luz que enciende las perezosas células cerebrales', organizada por la Real Academia Nacional de Medicina de España con motivo de la X Semana en Homenaje al doctor Santiago Ramón y Cajal.

"Aún no sabemos por qué se producen estos cambios en las células, todavía lo estamos estudiando con roedores, pero lo más probable es que en algunos individuos sea debido a los genes y en otros a factores en el desarrollo prenatal o en momentos posteriores de la vida", ha asegurado esta investigadora. "Lo que está claro es que si no cuidamos nuestras mitocondrias, tendremos más pereza, depresión y ansiedad, y si fuéramos más resilientes, sin dejar que las emociones negativas se apoderasen de nosotros, podríamos mantener el estrés bajo cierto control", ha añadido.

A pesar de que las mitocondrias son las centrales energéticas de nuestras células y el cerebro es uno de los órganos que más energía requiere para funcionar, "el papel de las mitocondrias en el cerebro apenas se está comenzando a investigar", reconoce esta profesora cántabra.

"Nuestros hallazgos están iluminando el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos basados, sobre todo, en intervenciones nutricionales. Mediante la nutrición hemos sido capaces de reducir los síntomas de ansiedad y depresión en roedores, así como avanzar en la comprensión de los procesos moleculares, estructurales y funcionales afectados por la enfermedad en células cerebrales específicas", ha afirmado.

Así, por ejemplo, "se ha comprobado el efecto favorable del consumo de grasas -triglicéridos- de cadena media que se metabolizan rápidamente en cuerpos cetónicos. Estas grasas se encuentran en muy pocos alimentos, como el aceite de coco", ha indicado la doctora Sandi.

De acuerdo con esta investigadora, otro metabolito que se puede administrar como suplemento alimenticio es el mononucleótido de nicotinamida (NMN), un derivado de la vitamina B3, una molécula esencial en los procesos de producción de energía celular y otras reacciones metabólicas del cuerpo.

"Los alimentos que lo contienen son el brócoli, las coles de Bruselas, los tomates, los pepinos, la carne, el pescado o el hígado. Como las cantidades de NMN son relativamente bajas, para conseguir un aporte con valor terapéutico hay que recurrir a suplementos dietéticos", ha destacado.

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