Redacción Médica
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Sistema direccional: lo último en estimulación cerebral profunda

Especialistas internacionales en el uso de esta técnica destacan que reduce efectos secundarios

Serge Jaumà, Gerard Plans, Juan Antonio Barcia, Jens Volkmann, Claudio Pollo, Cameron McIntyre y Fernando Alonso.
Sistema direccional: lo último en estimulación cerebral profunda
Sandra Melgarejo
Miguel Fernández de Vega
Jueves, 19 de mayo de 2016, a las 10:30
Un centenar de pacientes con enfermedad de Parkinson de todo el mundo ya han sido tratados con un nuevo sistema direccional de estimulación cerebral profunda que envía señales eléctricas muy precisas y minimiza los efectos secundarios. “La principal necesidad respecto a este tipo de terapia era estimular una zona concreta del cerebro sin afectar a otras cercanas; este novedoso dispositivo permite dirigir la corriente hacia un campo muy pequeño, también en horizontal”, ha destacado Jens Volkmann, neurólogo del Hospital Universitario de Wurzburgo (Alemania), donde ya han implantado esta tecnología a 19 pacientes desde septiembre de 2015.

El sistema Vercise, desarrollado por Boston Scientific, es el primer estimulador con un control de corriente independiente múltiple (CCIM), diseñado para definir de forma muy precisa la posición y la forma de la estimulación, lo que reduce efectos adversos y permite adaptar el tratamiento a cada paciente. Este sistema dirige la estimulación no solo sobre el eje del electrodo sino alrededor del mismo y su estructura fracciona la corriente. “Es un avance importante porque se adapta a la estructura del cerebro, aumentando el control de los síntomas con menos resultados no deseados”, ha señalado Juan Antonio Barcia, jefe de Neurocirugía del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Jens Volkmann, neurólogo del Hospital Universitario de Wurzburgo (Alemania).

Este centro sanitario madrileño ha intervenido a tres pacientes con este dispositivo en los últimos dos meses, dos con párkinson y uno con dolor crónico por cefalea en racimos. “Es un procedimiento semejante a los convencionales, pero lo novedoso es el sistema direccional. Además, la programación es muy sencilla”, ha indicado Fernando Alonso, neurólogo del Clínico. En concreto, los controles de programación e interfaz de usuario son intuitivos y las funciones avanzadas ofrecen una flexibilidad sin precedentes, estimulación a múltiples frecuencias y menor duración de los impulsos.

El ingeniero biomédico Cameron McIntyre, de la Cleveland Clinic (Ohio, Estados Unidos), ha explicado que el software ha sido desarrollado “para mejorar la identificación y la selección del punto que hay que estimular en el cerebro y controlar que la corriente vaya al lugar correcto”. No obstante, aunque la programación se puede modificar, “la cirugía se tiene que hacer igual de bien que antes para colocar el electrodo en el lugar adecuado”, ha advertido Barcia.

El Hospital de Bellvitge de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) es el otro centro de nuestro país que tiene experiencia con esta tecnología, implantada en un paciente. El neurólogo Serge Jaumà y el neurocirujano Gerard Plans, ambos del hospital catalán, han comentado que “el electrodo direccional facilita trabajar con más seguridad” y que la principal ventaja respecto a los sistemas convencionales es que “ayuda a disminuir efectos secundarios y a aumentar el beneficio terapéutico”. Según Plans, este dispositivo “irá ganando terreno” en la práctica clínica por la superioridad del electrodo direccional.

Juan Antonio Barcia, jefe de Neurocirugía del Clínico San Carlos de Madrid.

Fernando Alonso, neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.


El neurocirujano Claudio Pollo, del Hospital Universitario de Berna (Suiza), también ha participado en el panel de especialistas internacionales en estimulación cerebral profunda que ha reunido Boston Scientific en Madrid. Su equipo ha comprobado que la estimulación lateral que caracteriza a este dispositivo “aumenta la ventana terapéutica” y está realizando un estudio para comprobar su efecto a largo plazo. De hecho, el electrodo que utiliza el sistema Vercise tiene una estructura que optimiza el área y el espacio entre contactos, lo que contribuye a un incremento de la vida útil de todos sus componentes, minimizando el riesgo de las intervenciones de sustitución.