El biomarcador MDW supone un ayuda en la gestión de la sepsis y MeMed BV diferencia entre infección vírica o bacteriana

Elena Sukhacheva y Carla Escudero.


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La incorporación de biomarcadores avanzados en los servicios de Urgencias está redefiniendo la detección temprana de sepsis y la diferenciación entre infecciones víricas y bacterianas. Biomarcadores como el ancho de distribución de monocitos  MDW (Monocyte Distribution Width), integrado de forma rutinaria en los analizadores hematológicos, o la firma MeMed BV, basada en tres proteínas combinadas mediante inteligencia artificial, ayudan al clínico a anticipar el riesgo, orientar el tratamiento antibiótico y mejorar la gestión de recursos hospitalarios. Estas herramientas destacan por su rapidez, consistencia y utilidad incluso en pacientes sin signos clínicos evidentes.

Así lo ha explicado Elena Sukhacheva, medical director y Global Medical y Scientific Affairs en Beckman Coulter. "El MDW es un biomarcador basado en la variabilidad del tamaño del monocito, cuya morfología cambia cuando el paciente se encuentra ante una enfermedad severa o una sepsis", ha apuntado a Redacción Médica en una entrevista reciente. Tal y como detalla, estos cambios "pueden ser detectados con los analizadores de hematología de Beckman Coulter, DXH-900 o DXH-690T", donde la medición del MDW se realiza durante el análisis de la muestra. 

Entrevista a  Elena Sukhacheva y Carla Escudero.
















Indicador precoz de sepsis en pacientes


Una de las principales ventajas, según subraya, es que este biomarcador "está disponible  en el análisis rutinario de la muestra de hematología, muy rápidamente, sin que implique un trabajo adicional o sin que se necesite extraer más sangre". Sukhacheva recuerda que su rendimiento es "comparable a la proteína C-reactiva o a procalcitonina", con la ventaja de que no requiere una petición específica por parte del clínico.

El  MDW está aprobado para su uso como biomarcador de sepsis en Urgencias y acumula ya "más de 90 publicaciones", con estudios realizados en Estados Unidos, Europa o Asia. Según la experta, las investigaciones muestran una sensibilidad "alrededor del 80 por ciento", lo que convierte este marcador en una herramienta útil tanto en pacientes con síntomas evidentes como en aquellos en los que el cuadro no despierta inicialmente sospecha de sepsis. Su carácter rutinario permite, recalca, "poner en alerta al médico de urgencias de una posible sepsis en el paciente cuando la clínica no genera una sospecha de sepsis", aportando un valor añadido para la toma de decisiones rápidas en escenarios críticos.

Diferenciar infección vírica o bacteriana


Carla Escudero, responsable de Desarrollo de mercado del Área de Respuesta del huésped en Beckman Coulter en Europa, describe la firma MeMed BV como un modelo basado en tres proteínas integradas en un algoritmo capaz de responder a la pregunta clave: "¿es virus o es bacteria?". La selección de los biomarcadores se realizó empleando inteligencia artificial e incluye dos proteínas de respuesta vírica -TRAIL y la proteína 10 relacionada con interferón gamma- y la PCR, "muy conocida, pero que tiene a lo mejor un inicio más lento".

Según expone, el comportamiento diferencial de estas proteínas permite mejorar la especificidad y la sensibilidad del diagnóstico, ya que TRAIL "se eleva mucho en virus, pero se regula de manera negativa en bacteria", mientras que la proteína 10 funciona como "la anti-PCR": se eleva más en infección vírica y desciende en bacteriana. La PCR, por su parte, aporta el componente inflamatorio clásico que se equilibra con la dinámica del resto de biomarcadores.

A nivel operativo, Escudero señala que esta herramienta puede ayudar a Urgencias a "optimizar el uso de recursos" y agilizar la asistencia gracias a que el análisis solo dura 15 minutos. La clasificación rápida permite "determinar si el paciente necesita antibióticos, si necesita una admisión" y puede ayudar a reducir estancias hospitalarias o ingresos. Para el paciente, añade, supone una atención más temprana y un uso más ajustado de antibióticos, disminuyendo efectos secundarios y evitando tratamientos innecesarios. 
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