La Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista dispone de un programa integral en cardiopatías estructurales

Hospital San Agustín: tasa de éxito puntera en oclusión total coronaria


21 jul 2021. 12.10H
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La Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de Hospital San Agustín, en Dos Hermanas (Sevilla), dispone de la tecnología más avanzada para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiacas. El proyecto de su apertura surge de la necesidad de ofrecer la más alta calidad tecnológica y personal a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, que siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país. “Desde su inauguración en el año 2018, se han realizado más de 170 intervenciones con unos resultados excelentes”, afirma Santiago Jesús Camacho, cardiólogo intervencionista del centro. Por ejemplo, la tasa de éxito en el tratamiento de la oclusión total coronaria (OTC) supera el 90%, igualando a centros internacionales de prestigio.

Además del portfolio de intervencionismo coronario y cateterismo cardiaco derecho, la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista dispone de un programa integral de tratamiento de cardiopatías estructurales, que incluyen las patologías valvulares (implante de TAVI-válvula aórtica), estructurales (cierre de foramen oval permeable, cierre de orejuela izquierda) y congénitas (ablación septal con alcohol en miocardiopatía hipertrófica, comunicación interauricular, comunicación interventricular, ductus arterioso persistente, coartación de aorta, entre otras).

“Disponemos de la última tecnología, incluyendo quirófanos híbridos con mesa basculante y la inyectora de contraste automática que nos permiten realizar los procedimientos hemodinámicos con la máxima precisión y seguridad, evitando o disminuyendo muchísimo el riesgo de embolizar aire en las inyecciones de contraste durante los procedimientos con el inherente riesgo para los pacientes”, detalla Javier León Jiménez, también cardiólogo intervencionista de HSA.

Hemodinámica funcional y actual


Los profesionales implicados en la unidad han apostado desde el inicio por una hemodinámica funcional y actual, en la cual el tratamiento de las estenosis coronarias no se basa exclusivamente en la imagen anatómica angiográfica. “La guía de presión es una técnica de diagnóstico invasiva que permite valorar de forma muy fiable la severidad de las lesiones coronarias, para tomar decisiones sobre cuáles necesitan un procedimiento de revascularización. Es fundamental en la valoración de lesiones intermedias y en pacientes multivaso. Su uso es simple, pues se trata de un alambre muy fino que dispone de un sensor en su extremo distal, y que se introduce a través de un catéter en la arteria coronaria, más allá de la zona a valorar. Hay varias técnicas similares (FFR, iFR, DPR, etc) que han demostrado en estudios científicos importantes su elevada eficacia diagnóstica y una excelente correlación pronóstica, como se avala en las guías europeas de revascularización coronaria”, explican los especialistas.

Además, realizan una valoración funcional a aquellos pacientes con clínica o pruebas sugestivas de isquemia (dolor torácico, prueba esfuerzo positiva, etc.), pero que tienen arterias coronarias sin lesiones significativas. Según Camacho: “En nuestro centro tenemos el lema ‘Tener unas coronarias sin lesiones no es sinónimo de no presentar enfermedad coronaria’. La angina microvascular y la angina vasoespástica son dos causas reconocidas de enfermedad coronaria no obstructiva. Podemos diagnosticar la angina vasoespástica (mediante infusión de acetilcolina a dosis crecientes) y la enfermedad microvascular (mediante el cálculo del índice de resistencia microvascular y el de relajación coronaria). Tras su diagnóstico, se procede a implementar un tratamiento personalizado y efectivo que disminuye la angina y aumenta la calidad de vida de estos pacientes”.

Abordaje de los grandes retos de la Cardiología Intervencionista


Por otro lado, en la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de Hospital San Agustín se realiza el abordaje de oclusiones coronarias crónicas totales. Las oclusiones crónicas son aquellas oclusiones totales de alguna arteria coronaria con más de 3 meses evolución. Tienen una incidencia del 20-30% del total de coronariografías y su prevalencia se hace más alta con la edad de los pacientes. El tratamiento de la oclusión total coronaria (OTC) sigue siendo uno de los grandes retos de la Cardiología Intervencionista. “La evidencia proveniente de estudios observacionales indica que el intervencionismo con éxito puede aumentar de manera significativa la calidad de vida del paciente, mejorar la función ventricular izquierda, reducir la necesidad de una posterior cirugía y, posiblemente, prolongar la supervivencia. La tasa de éxito de estas lesiones en nuestro centro es superior al 90%, de forma análoga a los más prestigiosos centros internacionales”, afirma León Jiménez.

“Además, dentro del intervencionismo coronario, disponemos de balones liberadores de fármaco (paclitaxel) para pacientes con stents previamente implantados que presenten re-estenosis a dicho nivel evitando el implante de un nuevo stent sobre otro con las posibles complicaciones derivadas”, añade.

Por último, respecto a las cardiopatías estructurales que se abordan, Camacho destaca el implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI) y el cierre de orejuela izquierda: “La TAVI se trata de una de las revoluciones en la Cardiología Intervencionista, permitiendo abordar el tratamiento de la válvula aórtica sin cirugía. Los resultados de esta técnica han demostrado ser superiores a la clásica cirugía abierta en muchos pacientes, sobre todo los de edad superior a 75 años y los que tienen otras patologías graves. Incluso se está utilizando para tratar prótesis previas que han degenerado”.

Por su parte, el cierre de orejuela izquierda es una técnica cada vez más utilizada para evitar la toma de medicamentos anticoagulantes, especialmente en pacientes que han sufrido hemorragias graves debidas a la anticoagulación (sangrados digestivos o cerebrales, principalmente). “Supone implantar un dispositivo que ocluye la orejuela izquierda, una pequeña bolsa dentro de la aurícula izquierda, donde se suelen formar trombos (coágulos) esencialmente en pacientes que tiene arritmias como la fibrilación auricular”, concluyen los especialistas.

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