En su último informe advierte de que para incrementar la calidad sanitaria hay que invertir en el parque tecnológico

Fenin señala que la obsolecencia tecnológica ha mejorado "poco" en España
María Vila, presidenta de Fenin.


20 dic. 2021 18:40H
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La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, ha actualizado y ampliado el informe “Perfil Tecnológico Hospitalario en España” en el que se analiza el nivel de obsolescencia de un grupo de tecnologías sanitarias en el conjunto de hospitales y centros de salud y de diagnóstico, públicos y privados en España con datos a 31 de diciembre de 2020.

Este informe pone de manifiesto la necesidad de renovar prioritariamente el equipamiento tecnológico sanitario instalado en nuestro país, un aspecto en la que el Gobierno ya trabaja a través del Plan de Inversiones en Equipos de Alta Tecnología (Plan Inveat), impulsado por el ejecutivo en el marco de financiación de los Fondos Europeos Next Generation EU, y que prevé renovar parte del equipamiento de alta tecnología hasta el año 2023. Se trata de un plan que la Federación valora positivamente, si bien insiste en la necesidad de continuar avanzando en la actualización del parque tecnológico, contemplando a medio plazo otras tecnologías no cubiertas por el plan Inveat que también requieren ser renovadas, todo ello con el triple fin de facilitar un acceso equitativo  de los pacientes a la tecnología innovadora, preservar e incrementar la calidad del Sistema Nacional de Salud en España, y garantizar una renovación y mantenimiento planificados del parque tecnológico sanitario de nuestro país.

Como ha indicado David García, presidente del sector de Tecnologías y Sistemas de Información Clínica de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, “necesitamos avanzar de manera urgente en una renovación  del  parque tecnológico sanitario instalado, ya que aún contamos con un elevado número de equipos médicos de 10 o más años de antigüedad, contraviniendo las recomendaciones internacionales de Cocir”.

Asimismo, García ha recordado “la importancia de mantener un parque tecnológico actualizado en nuestro sistema sanitario para garantizar diagnósticos más precisos y tratamientos más eficaces, preservando la seguridad de los pacientes y los profesionales que manejan los equipos  y asegurando una atención sanitaria de calidad”.

Desde el año 2009, con todas las garantías de confidencialidad y agregación de la información, Fenin actualiza los datos de obsolescencia de los equipos médicos en España. En este informe se incluye la información del nivel de obsolesencia de 11 tecnologías sanitarias, con los datos facilitados por las empresas a diciembre de 2020 y comparados con los distintos estándares de renovación-Golden Rules establecidas por el Comité de Coordinación Europeo del sector de Radiología, Electromedicina y Tecnologías Sanitarias (Cocir) además de información del informe Cocir 2021 que muestra la posición de España respecto a los países europeos, así como el nivel de obsolescencia de estas tecnologías según las distintas CC.AA de nuestro país.

Concretamente, las tecnologías analizadas son: TAC (Tomografía Axial Computarizada), RM (Resonancia Magnética), Sistemas de Intervencionismo, (HEM, Sala de Hemodinámica y ASD, Angiografía vascular intervencionista), RCO (Radiología Convencional), MAMO (Mamógrafos), ECO (Ecógrafos), SDIC (Sistemas Digitales de Inyección de Contraste), PET (Tomografía por emisión de positrones), SVI (Soporte Vital), MON (Monitorización de pacientes críticos) y TEC (Terapias de Calor).

Debido a la pandemia por el Covid-19, los equipos de soporte vital y monitorización de pacientes se encuentran en una situación de obsolescencia menos negativa frente a tecnologías como las terapias de calor o la radiología, con más del 60 por ciento de los equipos instalados con edad superior a 10 años.

En comparación con la UE, el nivel de obsolescencia de estas tecnologías en España ha mejorado poco en los últimos años. En el caso de los equipos instalados de RM, España se sitúa en el último puesto, en el segmento del porcentaje de equipos de 5 años o menos de antigüedad, detrás de Francia, Portugal, Italia o Alemania.  

Recomendaciones para abordar el déficit tecnológico


Asimismo en el informe se exponen una serie de propuestas para abordar, de forma efectiva, el actual nivel de obsolescencia de la tecnología sanitaria de nuestro país, como ha indicado David García, “desde Fenin proponemos varias iniciativas que estimamos necesarias y relativamente fáciles de implementar, por lo que recomendamos su consideración por parte de las administraciones públicas para su puesta en marcha a la mayor brevedad”. Las propuestas se centran en 6 puntos:

  1. Planes de renovación de la tecnología sanitaria estructural incorporando el principio de Gestión del Ciclo de Vida;
  2. Uso de criterios y referencias internacionales para el cálculo de obsolescencia;
  3. Mantenimiento adecuado e incorporación de innovación incremental;
  4. Explorar alternativas contempladas en la Ley de Contratos del Sector Público;
  5. Plan de choque con financiación finalista específica;
  6. Desarrollo de Bandas Tecnológicas para la dotación de equipamiento.
Por último, en el informe también se incluyen diez recomendaciones que la Federación ha trasladado a la Administración central y a las CC.AA. a lo largo de todo este tiempo: diseñar un plan de actualización tecnológica del equipamiento, establecer criterios de valor en los procesos de adquisición y renovación, establecer criterios de valoración de las inversiones en tecnología que tengan en cuenta el ciclo de la vida, la calidad y el servicio, evaluar el impacto de las nuevas tecnologías en la eficiencia de los procesos asistenciales e  inventariar los recursos tecnológicos disponibles.

Al mismo tiempo, otro aspecto importante a señalar es la necesidad de garantizar el mantenimiento del parque de equipos sanitarios de forma planificada para preservar la funcionalidad y seguridad de los equipos en sus especificaciones originales. En este sentido, se propone asegurar un proceso de mantenimiento adecuado y cualificado que se ajuste a los protocolos del fabricante, designar y reforzar las funciones del responsable de vigilancia en los centros sanitarios, contar en cada centro superior a 200 camas con un técnico especialista en electromedicina, promover en colaboración con la industria la formación continua de los profesionales e implicar a los diferentes profesionales sanitarios en el proceso de decisión, entre otras recomendaciones.
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