Propone también que se imponga el etiquetado genérico para las cajetillas



13 ago. 2015 20:08H
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Redacción. Madrid
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha criticado que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad tenga previsto seguir permitiendo la venta de cigarrillos electrónicos en farmacias y parafarmacias como hasta ahora.

Carlos Jiménez.

Según el proyecto de real decreto que ha elaborado el departamento de Alfonso Alonso para incorporar al ordenamiento jurídico español la última directiva europea del tabaco, aprobada en abril del año pasado, estos dispositivos sólo podrán venderse en estancos, tiendas especializadas, farmacias y parafarmacias, y quedará prohibida su venta en cualquier otro establecimiento o a través de Internet. Asimismo, fabricantes y comerciantes no podrán hacer descuentos u ofertas sobre estos dispositivos y sus accesorios.

La medida, ha explicado Carlos Jiménez, neumólogo y director del programa en investigación sobre tabaquismo en Separ, "no parece adecuada" ya que "no hay ningún dato científico de que sean eficaces y seguros para dejar de fumar".

"Las farmacias son centros sanitarios donde se dispensan productos saludables y terapéuticos", ha defendido.

De hecho, en el proyecto de real decreto Sanidad prohíbe que estos dispositivos se publiciten o promocionen "como métodos de ayuda para dejar de fumar, inocuos o exentos de riesgos para la salud o similares".

Según recuerda el Ministerio, a corto plazo se han hallado efectos fisiológicos adversos en las vías respiratorias similares a aquellos asociados al humo del tabaco, aunque son necesarios más estudios para conocer los efectos a largo plazo.

También se han encontrado sustancias cancerígenas en líquidos y vapor de estos cigarrillos; se han descrito numerosas intoxicaciones y efectos adversos relacionados con estos productos, algunos severos; y se ha visto que su uso genera emisión de propilenglicol, partículas PM2.5, nicotina y sustancias cancerígenas que pueden contaminar los espacios cerrados, con los consecuentes riesgos por exposición pasiva.

Todo ello, asegura Jiménez, hace que "hasta que no haya estudios clínicos que demuestren lo contrario, no tiene sentido que se venda en las farmacias".

Prohibir su uso en bares y restaurantes

Por otro lado, este miembro de Separ ha celebrado el interés mostrado por Sanidad de trasponer "tan rápido" la directiva europea pero critica que no hayan aprovechado para equipar estos productos al tabaco en cuanto a su consumo para que, además de en centros sanitarios y educativos, medios de transporte y parques infantiles, tampoco se puedan usar en centros de trabajo, bares y restaurantes.

Y en lo que respecta al tabaco, también proponen a Alonso que en el futuro real decreto se imponga también el etiquetado genérico para las cajetillas, ya que la norma establece que las advertencias de los riesgos del tabaco deben ocupar "sólo" el 65 por ciento de la superficie.

Según ha recordado Jiménez, España podría convertirse en el cuarto país europeo en implantar esta medida, después de que Irlanda ya la haya puesto en marcha y Francia, Reino Unido y Hungría lo vayan a hacer próximamente.

Además, hay "datos científicos suficientes" procedentes de Australia, primer país del mundo en introducir los paquetes de tabaco genéricos, que demuestran que reduce el número de fumadores, especialmente entre la población más joven.

Separ ha mostrado su disposición al Ministerio para colaborar en la redacción final del articulado de esta norma, en la que también propone incluir otros aspectos como medidas para ayudar a los fumadores a dejar de fumar.
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