Una nueva investigación cuantifica la reducción de la mortalidad a partir del Plan Nacional que se impulsó en 2015

Financiar antivirales frenó a ritmo de 18% anual la muerte por hepatitis C
Marta Donat, Gregorio Barrio, María José Belza, Julieta Politi y Juan Miguel Guerras.


16 nov 2021. 12.45H
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Un equipo de investigadores de la Escuela Nacional de Sanidad del ISCIII han publicado en la revista Hepatology un estudio cuyos resultados confirman que la posibilidad de los pacientes de acceder de forma gratuita a  los nuevos medicamentos antivirales de acción directa en el marco del Plan Nacional de Hepatitis C, iniciado en abril de 2015, ha tenido un impacto muy favorable en la mortalidad relacionada con esta enfermedad en España.

El trabajo está firmado por Julieta Politi, Juan Miguel Guerras, Marta Donat, María Jose Belza y Gregorio Barrio, todos ellos investigadores del ISCIII, junto a Elena Ronda, de la Universidad de Alicante, y Enrique Regidor, de la Universidad Complutense de Madrid. Estos investigadores, también miembros del Ciberde Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp), han examinado en este trabajo los cambios en la mortalidad relacionada y no relacionada con la hepatitis C en el periodo 2015-2018, y han comparado los datos con el periodo 2001-2014.

Los resultados del estudio señalan una importante aceleración en la tendencia descendente de los fallecimientos por hepatitis C, pasando de un descenso de 3,2 por ciento anual en el periodo 2001-2014 a un 18,4 por ciento entre 2015 y 2018. Además, el descenso en los fallecimientos por otras causas relacionadas con la hepatitis C, como el hepatocarcinoma y el VIH, también se aceleró.

En cambio, la mortalidad por cirrosis continúo descendiendo al mismo ritmo, y la mortalidad por otras causas no relacionadas con la hepatitis C aminoró su descenso en el mismo periodo de tiempo.
La infección por hepatitis C continúa siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad hepática en muchos países. Sin tratamiento adecuado, entre un 75 y un 85 por ciento de estas infecciones evolucionan a hepatitis crónicas, de las que a su vez un 10-20 por ciento generan cirrosis hepática o hepatocarcinoma, lo que eleva considerablemente el riesgo de mortalidad prematura.

Hasta la llegada de la segunda generación de antivirales de acción directa en 2014, los esfuerzos para reducir la carga de enfermedad por hepatitis C habían sido poco efectivos, pero estos nuevos antivirales cambiaron de forma radical el panorama, ya que suponían un tratamiento corto, sencillo y bien tolerado por los pacientes. Más del 95 por ciento de las personas con hepatitis C tratadas con estos nuevo antivirales muestran niveles indetectables en sangre del ARN del virus, lo que supone un aumento muy significativo en los niveles de curación de la enfermedad.

 Plan Nacional de hepatitis C


La aparición de estos antivirales altamente eficaces derivó en el desarrollo y publicación del Plan Nacional de hepatitis C en abril de 2015 para promover un diagnóstico y tratamiento adecuados, ya que la hepatitis C se había convertido en la principal causa infecciosa de carga de morbilidad en España en la década 2000-2009. Sin embargo, hasta la fecha, la evidencia sobre el efecto de los nuevos tratamientos en la reducción de mortalidad relacionada con hepatitis C era limitada.

En los últimos años la aparición de los nuevos antivirales de acción directa ha revolucionado el tratamiento de la hepatitis C, aumentando de forma muy significativa las curaciones entre los pacientes, también los incluidos en grupos de muy alto riesgo, como los consumidores de drogas inyectables. Estos fármacos, junto con los nuevos métodos de cribado, han llevado al lanzamiento de nuevos objetivos, mucho más ambiciosos: la OMS confía en que en 2030 se hayan reducido las nuevas infecciones en un 90 por ciento y que las muertes hayan disminuido un 65 por ciento.

Los resultados del estudio ponen de manifiesto la ventaja de contar con una estrategia nacional que ha permitido el acceso universal y sostenible al tratamiento gratuito con fármacos de alto coste, y consolidan las opciones a medio-largo plazo de erradicación de la hepatitis C en España, un objetivo que aún debe superar retos pendientes como el manejo y extensión de posibles cribados, el acceso global a tratamientos y una atención especial a poblaciones marginales y de riesgo.

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