El Ateneo de Madrid ha acogido este lunes la jornada 'Fortaleciendo el Sistema Nacional de Salud tras 40 años de la Ley General de Sanidad', en la que han participado Félix Lobo, economista de la salud y catedrático profesor emérito de la Universidad Carlos III; Ana Pastor, médica y exministra de Sanidad; y José Manuel Freire, exconsejero de Sanidad de País Vasco. José Ramón Repullo, profesor emérito de la Escuela Nacional de Sanidad, ha sido el encargado de moderar el encuentro.
Repullo ha introducido el debate señalando que la situación del Sistema Nacional de Salud (SNS) "no es mala, pero el dignóstico es preocupante". Para él "existe una desafección de los profesionales y de las clases medias. El sistema sigue siendo valorado con resultados macro atractivos, pero la proyección produce preocupación. No sabemos si enfocarlo hacia los sueños o hacia las pesadillas".
De esta forma ha dado paso a la intervención de Félix Lobo, que ha analizado cómo proyectar la Ley General de Sanidad (LGS) tras 40 años de recorrido. El economista ha partido de que "sus valores están plenamente vigentes. La solidaridad y la financiación mediante impuestos son líneas rojas; y la universalidad se mantiene con algún margen pequeño de interpretación".
Para Lobo "el componente de integración social es muy importante" y ha recordado que "la LGS no se puede entender de manera aislada; era una reforma integrada". En este punto ha expuesto que "el PSOE defendía cuatro leyes: la LGS, la del Medicamento, la de Consumidores y Usuarios, y la de Seguridad Alimentaria. Hay que entender la LGS como parte de un proceso. La reforma de la Atención Primaria ya estaba en marcha", y también la de la Salud Mental.
Lobo ha rememorado además que la LGS fue un empeño del PSOE que no contó con el respaldo de Alianza Popular (el antecedente del Partido Popular) y que también tuvo una fuerte contestación por parte del Consejo de Médicos.
Con estos antecedentes, ha concluido que "no hay que hacer una ley nueva, sino apostar por reformas", apuntando a las recogidas en el dictamen de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica. "Ahí hay claves", ha aseverado.
Además, ha advertido de riesgos: "Estamos entre quienes quieren mantener su posición burocrática y quienes creen que un sistema público es posible pero lo ven como un botín del que apropiarse. Existe un problema de debilidad del Ministerio de Sanidad, como indica un informe de Funcas. La LGS no da rigidez al sistema; eso lo hace el Estatuto Marco. Todas las áreas de gestión de recursos humanos son mejorables".
Finalmente también ha apostado por "avanzar y serenar la relación entre el sector público y el privado. La LGS la detalla de manera aceptable. El problema no es concertar (se puede tener un servicio público pleno), el problema es que los contratos sean transparentes y se rinda cuentas".
"La Sanidad es lo más complejo de gestionar"
La intervención de Ana Pastor ha arrancado con una aseveración de su paso por el Ministerio de Sanidad y en otras responsabilidades fuera de este sector (fue ministra de Fomento): "Lo más complejo de gestionar es la Sanidad".
También ha coincidido en que la LGS ha sido el pilar sobre el que se ha construido el SNS", y ha añadido que "la Ley de Cohesión y la de Ordenación de las Profesiones Sanitarias vinieron a consolidar la sanidad pública, universal y de calidad".
Pormenorizando, Pastor ha indicado que la colaboración público-privada está definida en la LGS y en la de Cohesión, y cumple una buena función", aunque ha reconocido que "a veces falla el cómo se vinculan los contratos para que midan calidad y resultados".
Al igual que Lobo, ha recordado que en la pandemia la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica "nos indicó qué le pasaba al sistema. Se evaluó con honestidad lo que había y se diagnosticó, pero no se ha avanzado", ha analizado, reflexionando acerca de que "hubo un problema de información epidemiológica durante la crisis".
La exministra de Sanidad también ha abordado la necesidad de transformar estructuras de recursos humanos, ahora rígidas. "No hay un plan nacional a diez años vista; hay temporalidad y falta desarrollo de la carrera profesional. Alguien leyó mal la LOPS y apostó por 'trienios de lujo".
"El Sistema Nacional de Salud es un 'pegamento' social"
En su turno de intervención José Manuel Freire ha comenzado señalando que la LGS ha contribuido a crear una de las instituciones más valiosas de España: "el SNS es ese pegamento social que ha mostrado su fuerza en situaciones como la del covid-19. La LGS surgió por voluntad política, no fue fruto del acuerdo".
Para Freire, "el SNS tiene peculiaridades de los mejores sistemas del mundo: cobertura universal, financiación por impuestos, equidad y acceso. Sin embargo, se diferencia de ellos en problemas clave: la cobertura no es igual para todos (las mutualidades tienen un sistema diferente) y el sistema asistencial está incardinado en una administración pública que no es ejemplar. La regulación laboral y de contratación es única en países desarrollados, con sistemas de OPEs donde el médico elige hospital y no al revés"
En este punto ha hecho una comparativa con la leyenda del nudo gordiano: "Nadie lo podía desatar hasta que Alejandro Magno le dio un tajo; lo rupturista es dar ese tajo". En este punto ha recordado que Manel del Castillo, presidente del Comitè d’Avaluació, Innovació, Reforma Operativa del Sistema de Salut de Catalunya (Cairos) propuso el "tajo de Alejandro Magno" con siete medidas, entre ellas dotar de personalidad jurídica a los hospitales para sacarlos de la burocracia administrativa y que estos centros decidan si contratar personal laboral o estatutario. "Tales dificultades se hacen inverosímiles en el escenario político actual", ha reflexionado.
Freire ha llegado a la conclusión de que "debemos aplicar un 'radicalismo selectivo', como dice Repullo, y apoyarnos en el dictamen de la CRSE. Son medidas revolucionarias en personal: sin OPEs, plaza vacante, plaza que queda cubierta, como en otros sitios. Hay que cambiar la gobernanza de los centros y hospitales, que actualmente son meritocráticos, algo propio de los países menos avanzados y con nombramientos políticos. Hay que nombrar directivos basados en criterios profesionales con garantías. Es la medida más barata, fácil y la que tendría mayor impacto".
Finalmente se ha preguntado "¿por qué no hay cambios? Hoy vemos cómo pequeños cambios en el Estatuto Marco mueven conflictos grandes. La LGS fue una alta prioridad política, también con Pastor como ministra. Actualmente, la prioridad de la sanidad en la agenda política es baja; por eso algunas leyes duran mucho, pero no es por su calidad intrínseca. En otros países avanzados (Reino Unido, Nueva Zelanda, Países Bajos), los grandes funcionarios de sanidad no están en un capítulo aparte. Necesitamos reformas si queremos legar una buena sanidad; hay que deshacer esos nudos gordianos, aunque sea con un tajo".
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