Milagros Martí, radióloga de urgencias de la Seram.
La Sociedad Española de Radiología Médica señala a la
Radiología como pieza clave en la respuesta sanitaria ante catástrofes. La
planificación, la tomografía computarizada (TV) y la ecografía permiten salvar tiempo, recursos y vidas en incidentes con múltiples víctimas.
“En una catástrofe, cada minuto cuenta. Explosiones, terremotos, accidentes, atentados o pandemias generan un súbito incremento de pacientes que obliga a los hospitales a reorganizarse en cuestión de minutos. En ese escenario, el
Servicio de Radiología se convierte en uno de los pilares esenciales para garantizar una atención rápida, eficaz y segura a las víctimas” apunta
Milagros Martí, radióloga de urgencias de la Seram.
Diagnóstico rápido para priorizar la atención
La imagen médica es el soporte diagnóstico de la mayor parte de la patología urgente y, en una catástrofe, adquiere aún más relevancia. La
tomografía computarizada (TC) es la modalidad con mayor rentabilidad diagnóstica en víctimas traumáticas, por lo que su activación temprana es prioritaria. A medida que llegan refuerzos, se amplía el número de equipos operativos para equilibrar la demanda asistencial.
“Mientras se atiende a los pacientes más graves, los recursos se concentran en las exploraciones críticas, relegando las pruebas menos urgentes. La redistribución inicial del personal y de los equipos permite optimizar los medios disponibles hasta que se incorporan más profesionales”, señala Martí.
Además, la
Radiología no solo diagnostica, sino que también corrige errores del triaje inicial. La ecografía de urgencias US-FAST y la TC de cuerpo completo ayudan a reclasificar a los pacientes, detectar lesiones ocultas y decidir con rapidez quién necesita traslado inmediato, cirugía, tratamiento endovascular. cuidados intensivos …
También, “la Radiología debe contar con un plan operativo claro, conocido por todos los profesionales e integrado en el plan general del hospital y en la red regional de emergencias. La
planificación y la coordinación permiten mejorar la atención, reducir los tiempos de respuesta y evitar que el servicio se convierta en un cuello de botella ante la avalancha de solicitudes de exploraciones”, explica Jose María Artigas, radiólogo de urgencias de la Seram.
Un plan específico para cada tipo de catástrofe
No todas las emergencias son iguales. Por eso, los
servicios de Radiología deben disponer de planes adaptados a distintos escenarios:
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Explosiones, atentados o terremotos: predominan los traumatismos, con uso intensivo de RX de extremidades y TCs de cráneo y cuerpo completo.
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Pandemias respiratorias: requieren sobre todo radiografías de tórax, aislamiento progresivo y una escalada más lenta.
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Contaminación química o biológica: exigen equipos de protección individual y circuitos de descontaminación.
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El tipo de incidente determina los recursos, la velocidad de respuesta y las pruebas de imagen prioritarias.
Radiología dentro del circuito asistencial
La gravedad asignada en el triaje secundario condiciona el abordaje diagnóstico. El infratriaje puede dejar lesiones graves sin detectar y el sobretriaje puede saturar los recursos, afectando a la mortalidad y la morbilidad.
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Víctimas graves: RX portátil de tórax y US-FAST si no es posible una TC inmediata, priorizando cirugía o tratamiento urgente.
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Víctimas moderadas: suelen requerir TC de cuerpo completo, incluso derivándolas a equipos más alejados si la presión asistencial lo exige.
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Víctimas leves: pueden esperar hasta disponer de recursos, permaneciendo vigiladas y con apoyo de ecografía para detectar lesiones no sospechadas.
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“Una vez explorados, los pacientes avanzan siempre “hacia delante”: quirófano, sala vascular, UCI o planta, evitando volver a urgencias y facilitando el flujo asistencial” comenta Artigas.
Preparación, formación y simulacros
Montar una respuesta adecuada ante un incidente con múltiples víctimas requiere planificación, capacitación y práctica. No contar con un plan específico puede poner en riesgo tanto a las víctimas como al personal sanitario. Por ello, los especialistas recomiendan realizar ensayos y simulacros periódicos que permitan ajustar circuitos, tiempos y recursos.
“En grandes catástrofes, hasta el 90 por ciento de los afectados puede
requerir asistencia sanitaria, y muchos precisarán varias exploraciones radiológicas, con una media de tres estudios por paciente. En ese contexto, la Radiología deja de ser un servicio de apoyo para convertirse en un actor protagonista en la gestión de la emergencia. Porque en una catástrofe, ver rápido y ver bien no solo diagnostica: salva vidas”, concluye Martí.
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