"La inteligencia artificial puede prevenir la esquizofrenia y la depresión"

El reconocido neurocientífico Mariano Sigman aborda el uso de las nuevas tecnologías en la Psiquiatría

Mariano Sigman, neurocientífico.
"La inteligencia artificial puede prevenir la esquizofrenia y la depresión"
vie 30 octubre 2020. 19.30H
Mariano Sigman es uno de los neurocientíficos con más renombre en el mundo entero. El XXIII Congreso Nacional de Psiquiatría ha contado con su participación para hablar de 'Inteligencia Artificial y Salud Mental' en una plenaria, donde ha abordado cuáles de estas herramientas son útiles para el diagnóstico psiquiátrico y, eventualmente, también para la terapia en Psiquiatría. Pero también ha tratado todas las preguntas que se disparan a raíz de esta temática: sobre cómo usarlas y la frontera entre lo útil y lo ético, que no siemrpe es fácil. 

Sigman participa en el proyecto 'Sigmind', donde tratan de implementar todo esto. Con ciencia y con clínica tratan de conciliar plasticidad, humanismo y la tecnología de cara a establecer un cambio que ya se ha hecho en otras tantas disciplinas. 

"A día de hoy las decisiones difíciles de un avión las toma una computadora. Eso ocurre en muchas disciplinas, pero no en la Psiquiatría. Las decisiones las toman los psiquiatras y lo harán por mucho tiempo. Pero hay una inteligencia artificial que puede asistir en este proceso. Y eso es algo que ya está pasando en la práctica". Sobre esto ha hablado con Redacción Médica

¿En qué técnicas diagnósticas se utiliza la inteligencia artificial?

Hay muchas. Se usa más aquellas que están basadas en el análisis del lenguaje, que ha sido la herramienta más utilizada en el diagnóstico psiquiátrico: escuchar al paciente y, a partir de lo que cuenta, poder inferir el estado mental de la persona. Hoy hay herramientas que pueden hacer esto de manera automática. Pueden medir elementos para ver si el discurso es coherente o no, o la emotividad del discurso. A partir de todo esto se puede asistir el diagnóstico. 

No es algo que se utilice a día de hoy en la práctica clínica. El psiquiatra escucha al paciente y saca conclusiones, que son a partir de su propio análisis y su propio diagnóstico. Pero la inteligencia artificial puede hacerlo, aunque aún es algo de vanguardia.  

¿Cree que los psiquiatras tendrán reticencias a la hora de utilizar estas herramientas?

Hay psiquiatras muy distintos, como en cualquier disciplina. La incorporación de nuevas tencologías es un proceso que requiere un esfuerzo y un diálogo de muchas partes. Eso es razonable. No sería prudente instalar algo sin revisión, cuidado ni atención. Seguro habrá, y lo está habiendo, un esfuerzo por pasar de utilizar herramientas que son experimentales a herramientas que van a ser algún día de uso cotidiano en la práctica diaria. 

¿Qué hay de las técnicas de tratamiento con inteligencia artificial?


"Hay que mantener una Psiquiatría que pueda beneficiarse del desarrollo tecnológico sin perder su humanismo"


Empezaron hace muchísimo tiempo en la terapia asistida. En el mundo, comparado con otras disciplinas médicas, hay pocos psiquiatras y hay una enorme incidencia de gente con problemas de salud mental. Eso establece que la situación sea como la del cuello de una botella, donde mucha gente no recibe la atención que debería. También hay problemas en las urgencias.

Sería deseable tener como una suerte de triaje para cuando el psiquiatra esté en la guardia. Así, de alguna manera hace una evaluación aproximada que permita determinar una idea de lo que tiene el paciente. Esta herramienta haría que el psiquiatra, con una carga de trabajo desorbitada, tuviera una medida de riesgo para filtrar y ver mejor dónde debe prestar atención.

¿En qué tipo de trastornos o patologías se utiliza?

En muchos. Sobre todo trabajamos en cuadros precoces, en gente que todavía no ha desarrollado psicosis pero que por determiandas razones genéticas tienen un riesgo muy alto. Estas herramientas quizá son más utiles como herramienta preventiva en esquizofrenia, depresión, trastorno bipolar y algunas enfermedades neurológicas, como el párkinson. A priori son utilizables en cualquier enfermedad psiquiátrica. 

Dice que estas herramientas pueden presentar algunos dilemas éticos para los especialistas.

Éticos y sociales. No es propio solo de la Psiquiatría: toda inteligencia artificial requiere establecer definiciones claras sobre cosas que a veces no se definen de manera explícita. Tienes que empezar a considerar cuándo haces un diagnóstico, cuándo le das validez, cuándo pones ese diagnóstico o cómo lo usas.

Algo muy importante de la Psiquiatría es el aspecto humano del tratamiento. Cuando empiezas a tener tecnología que pueda resolver algunas de estas cosas tienes que preguntarte cómo y de qué manera vas a usarla. La cuestión clave, para mí, es cómo mantener una Psiquiatría que pueda beneficiarse del desarrollo tecnológico sin perder su humanismo.

Supongo que no será fácil encontrar ese equilibrio.


"Hay que pensar qué significa un uso responsable: qué tipo de vínculos quieres perder y cuáles no"


No, pero tampoco es imposible. Requiere pensar sobre esto. Es como el teléfono: es útil, te permite hacer fotografías, navegar... Pero pueden interrumpirse las relaciones sociales y la conversación. Como cualquier elemento de tecnología, tienes que pensar en un uso responsable y a la vez pensar qué significa un uso responsable: qué tipo de vínculos quieres perder y cuáles son. Esas son definiciones que antes no estaban sobre la mesa y ahora sí lo están. 

¿Y cuándo estarán ya definidas?

Son preguntas que se van planteando. La Psiquiatría, como en todas las disciplinas médicas, tiene grandes preguntas donde los extremos son guerras pero en el centro son borrosas. Hay pacientes que no hay duda de que uno debe intervenir y tratarlos. Pero si te vas de esa situación tan exagerada hacia un continuo en el que se basa, entre comillas, la normalidad, hay muchos casos que pueden ser más complicados. 

Por ejemplo, en los últimos años ha habido un conflicto en el uso de la retalina en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Hay una frontera que ya no es tan clara sobre cuándo hay que intervenir farmacológicamente. Hay muchas discrepancias. Es un ejemplo de cómo en uso de tecnologías y farmacologías nos hacen prguntarnos cosas como si aquí deberíamos intervenir o no. Ese tipo de preguntas en inteligencia artificial van a proliferar mucho más. 

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