21 de febrero de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 12:30
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El bilingüismo influye en la flexibilidad cognitiva de niños con autismo

Los menores que cambian con facilidad de idioma pueden cambiar más fácilmente de una tarea a otra, sin distracciones

Para el estudio, participaron 40 niños entre 6 y 9 años.
El bilingüismo influye en la flexibilidad cognitiva de niños con autismo
Redacción
Martes, 16 de enero de 2018, a las 12:30
Ser bilingüe puede ayudar a niños autistas. Según un reciente estudio publicado en Child Development, los menores con este tipo de trastorno a menudo tienen dificultades para cambiar de una tarea a otra, pero si son bilingües pueden hacer que sea un poco más fácil para ellos hacerlo.

“Este es un hallazgo nuevo y sorprendente”, asegura Aparna Nadig, profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y Trastornos de la Universidad McGill y autor principal del trabajo. “En los últimos 15 años ha habido un debate importante en el campo sobre si hay una 'ventaja bilingüe' en términos de funciones ejecutivas. Algunos investigadores han argumentado convincentemente que vivir como una persona bilingüe y tener que cambiar de idioma inconscientemente para responder a el contexto lingüístico en el que se desarrolla la comunicación aumenta la flexibilidad cognitiva, pero nadie ha publicado investigaciones que demuestren claramente que esta ventaja también puede extenderse a los niños en el espectro del autismo. Por lo tanto, es muy emocionante descubrir que sí lo hace”.

Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar cuán fácilmente 40 niños entre las edades de seis y nueve años, con o sin  trastornos del espectro autista (TEA), que eran monolingües o bilingües, pudieron cambiar tareas en una prueba generada por un ordenador.

Conejos azules o barcos rojos

Inicialmente se pidió a los niños que clasificaran un solo objeto que aparecía en la pantalla de una computadora por color (es decir, clasificaron los conejos azules y rojos como rojos o azules) y luego se les pidió que cambiaran y clasificaran los mismos objetos por su forma (es decir, conejos azules y barcos rojos por forma, independientemente de su color).

Los investigadores encontraron que los niños bilingües con TEA tenían un rendimiento significativamente mejor cuando se trataba de la parte más compleja de la prueba de cambio de tareas en relación con los niños con TEA que eran únicos. Es un hallazgo que tiene implicaciones potencialmente de gran alcance para las familias de niños con TEA.

“Es fundamental tener más pruebas sólidas para que las familias utilicen al tomar decisiones importantes sobre educación y crianza de los hijos, ya que a menudo se les advierte que exponer a un niño con TEA a más de un idioma empeorará las dificultades del lenguaje”, dice Ana Maria Gonzalez-Barrero, el primer autor del artículo, y un reciente graduado de McGill PhD.

“Pero hay un número cada vez mayor de familias con niños con TEA para quienes el uso de dos o más idiomas es una práctica común y valiosa y, como sabemos, en sociedades bilingües como la nuestra en Montreal, hablar un solo idioma puede ser un obstáculo significativo”. En la edad adulta para oportunidades laborales, educativas y comunitarias.

A pesar del pequeño tamaño de la muestra, los investigadores creen que la “ventaja bilingüe” que vieron en los niños con TEA tiene implicaciones altamente significativas y debe estudiarse más a fondo. Planean seguir a los niños con TEA que evaluaron en este estudio durante los siguientes tres y cinco años para ver cómo se desarrollan. Los investigadores quieren ver si la ventaja bilingüe que observaron en el laboratorio también se puede observar en la vida diaria a medida que los niños envejecen.